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DE BODA O EL AMOR LLAMA AL AMOR: ALEIX Y ADELAIDA FOLCH

DE BODA O EL AMOR LLAMA AL AMOR: ALEIX Y ADELAIDA FOLCH

El pasado 14 de agosto casaba a mi hijo primogénito en Reus, la ciudad de Antonio Gaudí, Fortuny o el General Prim.Para celebrar la unión escribí un texto que ahora comparto. No quería caer en esos textos relamidos, cursilones, fáciles, de cortar y pegar que tanto...

EL ABUELO CALAVERA. EL FINAL

28. Una triste despedida –No estés triste, abuelo. Si quieres, te escribiré cartas para explicarte qué tal van las cosas allá arriba: los exámenes, los amigos, qué hacen mis padres, qué pasa o deja de pasar en el pueblo… así te entretendrás. Las dejaré en el...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (21)

27    Un encuentro sorprendente   –Entonces, ¿no quieres que busquemos a la abuela para que no estés tan solo? –¿Solo, yo? ¿Con estos amigos? ¡Nunca! Ya ves de lo que han sido capaces de hacer por salvarme. Diría que nos haces falta tú. Pero eso sería muy egoísta...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (20)

26.   E hizo crash   No fue el viento el que empujó las cortinas, sino la vieja Tarántula de patas largas, brazos largos, desdentada, ¡y sin peluca! –¡El monztruo, el monztruo eztá aquí! –gritó al verle. Sin dientes, sin pelo, y sin las bestias que vivían en su...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (19)

25.  En el Reino de la Tarántula   La ciudad subterránea estaba vacía. El cotilleo había vaciado las casas y se había llevado a los sin ojos a las profundidades de la Tierra donde vivían seres monstruosos de todo tipo; razas humanas ya extinguidas sobre la faz de...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (18)

23.    Unas cabezas muy animadas   Pedro estaba bien escondido dentro de un nicho abierto en el muro, detrás de las costillas de Bartomeu, cuando oyeron la chusma que, al pasar, dejaban caer palabras grandes y duras como piedras. –¿Y cómo dicen que es el...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (17)

22.    Haciendo el mono   Poco rato les duró la tranquilidad cuando se dieron cuenta de que, a lo lejos, un grupo de policías iba raudo en su dirección. Se les podía reconocer porque llevaban un fémur atado a la cintura que hacía las veces de porra, para castigar...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (16)

21.    El número de la bestia   ¡A oscuras, en aquel lugar inhóspito donde el hombre había desaparecido haría dos mil años o más! Los cuatro fugitivos, a gatas, acabaron rodeando al niño. Al norte, el abuelo; al sur, en los hombros, Ken; Kim, al este y Bartomeu,...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (15)

  19.    Batallitas –No os asustéis, soy yo, Bartomeu. Todos se habían horrorizado al oír aquella voz; pero Pedro se había llevado el peor susto: el corazón le iba a dos mil revoluciones por minuto, ¡como mínimo! –Bartomeu Casas, ¿qué haces aquí? –le preguntó...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (14)

  17.    Huesos, para qué os quiero…!   –¡Una mano humana! ¡Una mano humana! –gritó la bruja–. ¡Policía, policía! Y, al instante, de su costillar, se escapó el cuervo. –¡Una mano humana! –gritó de nuevo con una voz áspera, seca, que sonó como un silbato–....

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (13)

16. La guerra inacabable del abuelo Calavera   –A los niños no se les habla de eso. Es como si estuviese prohibido, como si tuvieran que cuidar de ellos, y por eso pocos saben que en este país hubo una gran guerra. Por suerte ahora no os falta de nada: armarios...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (12)

15.    Hasta que la muerte nos separe, e incluso después   –Mira que muertos, vienen muchos; muertos de hambre, muertos de risa, muertos de pena, muertos de envidia, muertos de tristeza; pero todavía no había venido nadie a verme encarnando la muerte con tanto...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (11)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (11)

14. Tarántula, la adivina Para Pedro, que algunas horas antes había estado jugando con sus amigos en mitad de la calle, que poco después estaba sentado ante una mesa bien puesta con todo tipo de comidas, dentro de una casa arropado por el calor de risas y abrazos…...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (10)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (10)

13.    La historia de Ken   La cuestión era saber dónde se había metido la abuela Remedios, que había traspasado –palabras del viejo– cinco años antes. Cinco años era muchísimo tiempo. Quizá la mujer, al no encontrar agujas para hacer punto, no tener amigas para...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (9)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (9)

  11.    De parte de Napoleón Bonaparte...   Ya estaban a punto de salir cuando se les acercó un hombre pequeñito, de huesos rechonchos, que llevaba un gorro peculiar en la cabeza y con una mano se agarraba de las costillas. De cada costilla colgaban...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (8)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (8)

  11. El Café de los Desencantados–¡Hueles a colonia de la buena, chaval! –gritó Ken al niño, desde las alturas–. Aquí abajo los sentidos se desarrollan: vemos mejor, oímos mejor y, aun habiendo perdido la nariz –que ni falta nos hace, excepto para llevar gafas–,...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (7)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (7)

10. La tienda de los horroresPor una u otra razón, los tres esqueletos y Pedro «con miedo» habían salido por patas del refugio para introducirse por un pasadizo oscuro como la boca del lobo. El abuelo tenía cogido a su nieto de la mano derecha y, levantándolo en el...

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (6)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (6)

  9. Un cuento que no llega, y una abuela desaparecidaPedro había ido a buscar un cuento, no una abuela que ya no recordaba: murió cuando él era muy pequeño. Al ver a su abuelo se había puesto a gritar y a punto estuvo de perder el renombre de «sin miedo» por el...