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ISABEL DE BELLART, PURA VIDA (IN MEMORIAM)

por Feb 18, 2022Creatividad4 Comentarios

 

Escrito de urgencia

Hay palabras que uno no debería leer jamás: Como las de Xavier Ortoneda, su hijo en un whats . “Hola, Jordi, ahir a la tarda el viatge de vida de la meva mare es va acabar. Em sap greu comunicar això”. Sabía que estaba en el Hospital Clínico por un cáncer de piel que parece, se complicó. Iba a ofrecerme de lector por horas, de compañía portátil.  Habían sido innumerables los cafés con leche que ella había pagado frente a su librería en Cambrils. Y ahora quería devolvérselos con palabras. Pero no llegué a tiempo. Y ya son tres las grandes libreras que se han ido no hace tanto tiempo: Matilde Blanco de la Galatea, María Pellach de Gaudí y ahora Isabel de Bellart. Que poco cuesta escribir un libro. Que muchísimo cuesta hablar de lo que uno no quiere. Pero Isabel merece, no, unas palabras: merece un libro. Hay personas que nunca deberían irse porque son necesarias, útiles porque son una manifestación de la vida entendida como un juego, como una permanente explosión de alegría, como un derroche de felicidad, cuando a uno la mueve la pasión, la belleza, el arte. En verano era habitual verla en patines y con dos alas de ángel recorriendo su librería, pizpireta, sonriendo, con ataques de risa. Después envolviendo los libros con la pulcritud de quien regala una joya. Y para los niños corazones de papel y dos piruletas. Yo nunca había conocido a nadie así ni a una librería como la suya, una de las más bellas del país: cada libro en su altar, aderezado con veleros o plumas o aparatos de radio, entre montañas de flores, abalorios, abanicos, collares de perlas, telas, mapas, faros, pop-ups, cajas. Era una cueva de Alí Babá donde no faltaban ladrones de libros, una iglesia con aires de ortodoxia rusa, un palacio de los sueños, un teatro de papel, un mapa del tesoro en una isla que ella amaba con locura. Se negaba a vender best-sellers baratos y libros malos que entreleía y devolvía. “¿Cómo las orquídeas van a tener perfume?” me dijo un día de un libro muy vendido y muy malo que iba a devolver. “Y si no te gusta después de leerlo, me lo devuelves y te lo cambio “ oí en tres ocasiones, asombrado. ¿Quién hace eso?  Solo alguien que ama los libros, más que el negocio. “Escribe en castellano” me atizaba: aquí leen muy pocos. Y no le hice caso. De ahí que esta crónica de tristeza y espanto sea en esta lengua que pueden leer en Zaragoza, en Madrid, en Navarra de donde eran sus clientes veraniegos. Sin Isabel la vida nunca tendrá el mismo encanto. Tampoco sin Almudena Grandes ni Fernando Marías. Tiempos oscuros, tiempos iletrados, de barbarie. Corresponde a Xavier Ortoneda y a Armand Baiges, sus hijos, capitanear esa nave bajo la insignia, como antiguos navegantes, de una reina, de una diosa, de una santa de libros -¿alguien se atreve a negárselo?- de una luchadora, pura generosidad, que seguía esperando a su príncipe azul porque creía en el amor y en los romances metaliterarios. Aunque a lo de santa la Isabel habría dicho “Ninu, t’has passat” y habría estallado en una de sus carcajadas risueñas. Todos queríamos a Isabel. Todos leíamos con Isabel.

Pasó un ángel y muchos no se dieron cuenta, ciegos, mudos, con prisas…

Hoy Cambrils  se quedó a oscuras de un faro que lo alumbraba y visitarlo valdrá menos la pena.

Que me llamen ridículo, Isabel. ¿Y qué? Pero cada vez que acaricie un libro será como escuchar el tintineo de tus alas sabiendo que ahora trabajas de lunes a domingo en la biblioteca infinita que necesitaba algo más de luz. La tuya. ¡Gracias por tanto, cuando ni las palabras sirven!

4 Comentarios

  1. Laura

    Qué bonita dedicatoria🤍

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  2. Manuel Molina

    Para muchos el hada de los libros, su recuerdo quedará para siempre, en ese mundo maravilloso que cuidaba con tanto encanto, que la tierra te sea leve. Muchísimas gracias por cada minuto que nos dedicaste…

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  3. Rafael Moreno

    Com es troba i es trobarà a faltar

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  4. Marian

    Tuve la inmensa suerte d conocer a Isabel y su maravillosa librería, era y seguirá siendo, visita obligada todos los veranos durante nuestras vacaciones en Salou. Cambrils tenía el mayor d sus encantos en Isabel. Te echaremos d menos, te recordaremos con una sonrisa y no te olvidaremos,.. cómo poder no recordar el cariño con que nos recibías, cómo nos orientadas y cómo envolvías esos libros que tanto amabas….gracias por haber estado durante todos los veranos, en nuestras vidas. Te deseo qué seas feliz, allí donde estés. Con todo mi cariño y un abrazo muy fuerte para toda tu querida familia ❤️❤️😘😘

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