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UN ESCRITOR METIDO A PROFESOR (4): ÚLTIMO DÍA DE INSTITUTO

por Jun 22, 2022Creatividad4 Comentarios



Llevaba tres meses sin asomarme a las páginas de este blog. ¿La razón? Calores estivales, desgaste anímico, vampirismo institucional, agotamiento…
Creé este blog hace cinco años y nunca había dejado transcurrir tanto tiempo entre post y post. También uno se harta de andar protestando siempre. Pero ayer hice una constatación que me obliga a escribir, de nuevo.
Como recordará el lector la pandemia llevó a muchos escritores ya privados de sus charlas escolares a buscarse la vida: yo recalé en un instituto de alta complejidad en Sabadell  o, dicho de otra forma: «a nadie le interesa nada de lo que yo cuente». Son chicos inmigrantes de Marruecos, de Palestina, Mauritania, Turquía, Pakistán, de España en nada interesados en el catalán y menos en lengua y literatura por el solo hecho de que esta lengua nunca la hablan ni en casa ni el patio; la ven innecesaria.
Pues bien, ayer fue el último día de mis ocho meses . Termino el curso escolar con ojeras, demacrado, envejecido, desanimado: el instituto y sus secuaces ha sido como vampiros chupasangres. Quiero recuperarme pronto, pero me aterroriza no hacerlo: de hecho, en este tiempo no he sido capaz de escribir nada. Ahora mismo pensar en una novela se me hace muy cuesta arriba: lo que para mí era un juego, un acto de diversión, ahora es un esfuerzo sobrehumano, un monte sin piedad al que no me veo subiendo.
Ayer tenía intención de decirles unas palabras a los alumnos de mi clase (segundo ESO) en el instituto para cerrar el curso: de mis 25 alumnos vinieron ocho, los peores de todo ellos. Tal vez era un acto de inteligencia quedarse en casa. Pero me apena que aquellos alumnos sobresalientes a quienes entregaste todo tu entusiasmo y energía no sean capaces de venir a darte las gracias  sabiendo que, posiblemente, nunca volvamos a encontrarnos. Se quedaron en casa ganduleando y demostrando que para ellos NO ERES NADA, no vales nada y que de idealistas estúpidos las tumbas están llenas.
El jefe de la ESO mandó un correo electrónico a los docentes indicándonos nuestro programa del día que transcribo:


De 8 a 10 PELICULA
De 10 a 11 patio
De 12 a 14 Juegos de mesa


Qué pena que no apareciera la palabra LEER en ningún lugar o LECTURA DRAMATIZADA o “VA MOS A DIVERTIRNOS LEYENDO”. Pero como dice un profesor que aprecio ¿Leer el último día? Te tirarían el libro por la cabeza.
Dejo de protestar en aquello tan habitual en mí de …¡NADA FUNCIONA!
En el día anterior mis alumnos habían visto la película El crisol basada en Las brujas de Salem de Arthur Miller. En el crédito de síntesis -una formación monotemática- la época medieval y la brujería fueron dos de los temas de los que recibieron información. Ese último día de instituto  vieron los quince minutos finales del film cuando el personaje de John Procter se encuentra con su esposa -ambos han sido encarcelados-  para decirse, tal vez, sus últimas palabras de amor antes de que (spoiler) le ahorquen: en esa escena de gran calado dramático con el viento azotándoles el rostro y un Daniel Day Lewis desatado… la mayoría de alumnos estaban mirando el teléfono móvil. ¿Falta de sensibilidad, de interés?: tuve que gritarles que cerraran ese diabólico aparato.

Para completar las dos horas  vieron la película  “ Potter”  sobre la escritora e ilustradora Beatriz Potter. De los pocos alumnos en clase solo uno de ellos siguió la película . Como dice el matemático Joan Pastor, docente de este instituto con dilatada experiencia: “Para ellos las películas son ya demasiado largas y habría que meterles solo el desenlace. Consecuencias de tiktok, de los vídeos breves de Instagram, de youtube que fragmentan la mente y la atención”.
Me quedé sin discurso de despedida y descubrí, de nuevo, la estupidez humana de adolescentes que se creen soberanos del mundo y como diría un amigo mío no valen nada. Y me consta que detrás tienen escenarios familiares de terror. Pero uno sospecha que todos tienen una voz interior que les dice lo que está bien y lo que está mal. Y aunque a algunos les robaron la infancia en familias desestructuradas o rotas del todo  ¿es justificativo de que puedan robarnos nuestro entusiasmo?

Dar clases hoy en según qué institutos es un asiento de riesgo. Roser Montañola lleva 30 años dando clases en una escuela concertada y reconoce que es la mejor profesión del mundo.
No tuve esa suerte. Si me pregunto qué me llevo de este instituto responderé que conocer a un grupo de profesores geniales y resistentes, a un solo alumno extraordinario (Walid.B) que me regaló una frase para la historia de la literatura (y a él no le gusta leer).

Los libros son como amigos que te pueden salvar de la desesperación  y te ayudan en momentos difíciles


¡Y nada más! Un año perdido, arrojado al cesto de los papeles entre alumnos que nunca se interesaron por saber mi apellido a pesar de regalarles tres libros míos. Talento desperdiciado, amor propio lastimado, desgaste físico y emocional, una involución cultural e intelectual, problemas de salud …
Hace escasos días di en Andorra una conferencia de la que adjunto el link. Decía que para mí los maestros son santos o misioneros o apóstoles que merecen velas y velones porque visto el panorama desde el puente con la mente adolescente fracturada, fragmentada, enloquecida por los móviles ser docente hoy merecería mucho mayor reconocimiento social, mejores emolumentos, mayor prestigio.
Auguro que en el futuro serán más necesarios que nunca y faltarán a miles como ya ocurre en Francia. Parece un trabajo seguro, pero no lo es. Desgasta. Agota. Viene sin premio. No les importas. Se olvidarán de ti. Tu esfuerzo, tus horas, tus madrugones olvidados como una vieja caja de pañuelos que solo puede guardar tus lágrimas asombradas, resecas, ya desvanecidas.

¡Feliz verano!

 

Link conferencia:  https://www.youtube.com/watch?v=Z9b7JmuQ6tM&t=71s

4 Comentarios

  1. Gorkiana

    Hola, Jordi

    Són ben certes totes les paraules dites en aquesta entrada. És esgarrifant veure com les perles que trobem dia a dia, les quals no es caracteritzen precisament per ser les més lluents ni les més rodones, ens priven d’imaginar un futur optimista. Aquell, molt utòpic on les belles lletres són fidels acompanyants (com va dir, amb tota la raó del món, el teu alumne en aquesta meravellosa aportació). Potser si en lloc d’escoltar a aquells que volen passar “als temes veritablement importants” sentíssim la veu dels grans clàssics ja hauríem après a sobreposar molts dels problemes que han fet convivència amb nosaltres des del tendre inici de la civilització. I tampoc necessitaríem tant psicòleg, els Grecs tenien el teatre per a curar la malaltia de l’esperit.

    La figura del professor, especialment els de lletres, es veu menyspreada constantment (i millor que tu ningú ho explica). Suposo que la raó d’aquesta guerra ve perquè és aquella que pot donar l’eina del pensament. Atacs encara més visibles en la recent reforma educativa, sobre la qual la simple menció ja posa els pèls de punta. I a més a més, sou aquells que ajudeu que l’alumnat pugui construir els seus recursos i armament per a fer front a les incerteses del futur. Si mai arriben a la terra uns éssers extraterrestres, només ens podrem conèixer i establir una relació mitjançant el llenguatge de l’art i la cultura. Quin exemple més agosarat! Però es pot portar a qualsevol àmbit.

    Quina llàstima que només quan el món els posi una imponent muntanya al davant no siguin capaços de fer que els milers d’ocells que podrien tenir al cap els facin volar més enllà dels núvols. Bé, però per sort, sempre quedarem alguns en peu de guerra per evitar que cap ala sigui tallada.

    Gràcies, com sempre, per donar caliu a una tarda solitària. Sempre és un goig llegir-te.

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    • Jordi Folck

      Hola, Marta
      Gràcies a tu!
      M’he autocensurat en escriure aquest article: és pitjor del que explico. si no crides a l’aula no et fas respectar.I com em deia una mestra.. ella per ser dona ha de cridar dues vegades més fort

      I les teves paraules són tan sàvies… escrius..
      Si mai arriben a la terra uns éssers extraterrestres, només ens podrem conèixer i establir una relació mitjançant el llenguatge de l’art i la cultura. Quin exemple més agosarat! Però es pot portar a qualsevol àmbit.

      TOTALMENT d’acord..NOMÉS l’art i la cultura , els nostres signes d’identitat, els nostres delators fan de la civilització humana quelcom extraordinari: si rebutgem como diria Nuccio Ordine, la utilitat de l’inútil ens convertim en bèsties i no tindrem futur
      Ara per ara necessito trencar ponts amb aquesta experiència (només he escrit la punta de l’iceberg) i intentar tornar a escriure, a fer volar coloms, feina, que ara per ara, em resulta impossible: potser la ferida és massa recent. Gràcies pe entendre-ho i donar-me el teu suport. El que necessitis, sempre!

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      • Gorkiana

        Hola, Jordi

        Moltes, moltes, gràcies per la resposta.

        Reitero una altra vegada absolutament tot el que comentes.
        I sí, tot això és la punta d’un immens iceberg que perfectament, sense afegir hipèrboles, pot tenir una llargària que arriba fins al punt més profund de l’oceà. Un fons gèlid i molt negre, aquells que han estat en aquest saben els perills amb els quals et pots topar, i amb els que ens toparem perquè arribarà el dia que aquestes criatures hauran de pujar a la superfície.
        I després de la teva aportació no crec que pugui afegir gran cosa més que el fet que l’ideal seria que si mai un professor ha de cridar els seus alumnes, sigui de goig durant l’explicació d’una matèria emocionant (i encara amb un volum més alt si parlem de literatura). Llàstima que: com ens trobem en les profunditats, només en surtin com a resultat d’aquests crits de goig petites bombolles insonores.

        Escric aquesta resposta després d’uns dies de molta tempesta on el risc que un llamp ensorrés el futur era considerablement alt, però procuro sempre ser optimista. Porto tatuades a la llengua (de les vegades que les repeteixo al dia) les paraules de Papasseit: «El demà és més bell sempre que el passat. I si voleu rimar, podeu rimar: però sigueu Poetes, Poetes amb majúscula: altius, valents, heroics i sobretot sincers.» I vet aquí que el que sempre em motiva a llegir-te és la valentia, l’heroïcitat i la sinceritat amb la qual alces la ploma al cel després d’haver-la mullat al cor. I mai deixis de fer-ho.

        Al final, tornant al petit cataclisme, la desbordada riera per la qual he acabat relliscant ha acabat per desembocar en la mateixa conclusió: l’art fa d’un món ple de brutícia i d’hivern un “locus amoenus” d’eterna primavera.

        I gràcies, de nou, per ser un llibre obert de meravelles. També, si mai volant trobes que les nuvolades han fet seu el cel aquí estaré per a ajudar a aclarir-lo!

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