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Me van a permitir que haga un alto en el camino de mis clases de escritura creativa para compartir con el lector un acontecimiento que se precipitó encima de mí hace solo dos días . Y fue el descubrimiento de que entre los lectores más jóvenes pueden haber auténticos hijos de puta, malasangres envenenados por una sociedad permisiva, por padres helicópteros superprotectores y por series televisivas tipo 13 razones para morir o la horrenda Elite que convierten a los adolescentes en protagonistas de sus propias leyendas y donde todo el mundo necesita marcar terreno y hacer de las suyas para ser alguien aunque sea pisoteando a quien se le meta de por medio.

Perdónenme el lenguaje pero al final creo que me darán la razón.

Un email vergonzoso

Hace apenas un mes recibí en mi cuenta e-mail un correo en el que podía leerse en una sola línea

                                      contesta hijo de puta

Temiendo haber olvidado responder algun email importante y habiendo enfurecido al susodicho puse el nombre del emisor en mi buscador por si, insisto,  había olvidado responderle pero no había ningún otro e-mail. Escribí ese mismo nombre en Google y me indicó que el nombre correspondía a un jugador alevín de fútbol de 10 años del pueblo de la Garriga. Se daba el caso de que pocos días después visitaba un instituto para hablar de uno de mis libros, Nadie es un zombi. Me puse en contacto con uno de los profesores de ese centro para preguntarle si ese alumno les pertenecía  a lo que poco después me respondía afirmativamente.  Le remití el e-mail y un segundo e-mail que poco después recibía de ese alumno con un

                                     contesta perro nazi.

Poco tiempo después recibí un e-mail de dirección del instituto con el ASUNTO de incidencias en el instituto en el que se me pedía disculpas y me anunciaban que uno de los estudiantes había entrado en el e-mail del remitente para divertirse con sus compañeros mandándome esos e-mails y que ese muchacho en el día de la presentación vendría a presentar sus disculpas. Como así fue. Una burla soez, estúpida, un juego de amigos de a ver quien la dice más gorda que no entendí pero que perdoné.

Cuando ya el episodio estaba olvidado este lunes me sucedió un nuevo capítulo  que no sé cómo calificar. Regresaba en el Ave desde Lérida donde acudí a dar una conferencia en una escuela cuando sonó mi teléfono con  número oculto 

-¿El señor JORDI FOLCK? -preguntó una voz madura usando muchas labiales de quien juzgué como árabe o musulmán pero en todo caso extranjero, entre 35 y 45 años…

El individuo en cuestión  me informó de que  pertenecía a una casa normal pero que estaba viviendo un episodio lamentable  por el hecho de que su hija había leído mi libro LA DONA VESTIDA DE NEGRE (un thriller psicológico de terror)   y que se pasaba las noches sin dormir con pesadillas, apenas sin comer, gritando por el terror que el libro le había causado.

A mi me pareció una broma poco acertada y más cuando en ese momento se cortó la comunicación y tuve la ocasión de reflexionar levemente. Pero volvíó a sonar el teléfono apenas cinco minutos después…

El individuo me dijo que él era abogado y que lo que pretendía era que fuera a su casa a disculparme delante de  su hija  -aprovechaba ahora que ella no se encontraba allí- y que como pago la ayudara a hacer los deberes ante lo cual  me negué oliendo cierta broma que no acababa de cuajar. Fuera lo que fuese la conversación fue agravándose hasta el punto de que el individuo me dijo que sabía donde vivía y que o hacía lo que él me pedía o iba acudir a darme un puñetazo y que quienes le conocían sabían que sus puñetazos podían  ser mortales y que podía e iba a dejar viuda a mi esposa. Dicho todo ello con rotundidad y sin titubeos.

Atónito insistí en que sería una broma porque qué culpa tenía yo de que su hija lo pasará mal con el libro. En todo caso si no le gustaba podía cerrarlo o incluso arrojarlo a  la basura pero que resultaba muy extraño que su hija viviera de esa forma un libro de terror donde se trata el caso de una joven esquizofrénica aludiendo que en cierta forma las enfermedades mentales sí pueden ser pavorosas pero que el libro lo que pretendía era intentar esclarecer  uno de los problemas más estigmatizados, el de las enfermedades mentales y de quienes las sufren …

(entre nosostros, contamos con 400.000 españoles que sufren  esquizofrenia).

Como me negué a escucharle, tras ese acoso (segunda llamada) y su amenaza colgué el teléfono.

Acudí a la policía,  a los Mossos quienes me indicaron que nada podía hacerse pero que me bajara una aplicación móvil para escuchar y grabar la conversación en el caso de que ese individuo quisiera llamar cosa que ocurrió ayer al mediodía a llegar a mi casa

El caballero, por usar alguna expresión cortés, o el hideputa, en una expresión más acertada, insistía en el acto de que su hija lo estaba pasando mal y que quería que me acercara a ayudarle con sus deberes y disculparme.Y no solo eso sino que amenazaba en obligarme a hacer las tareas domésticas lo que me resultó tan esperpéntico que llegué a pesnar que quien tenía problemas era él. Pero el valor, la seguridad con que confesaba sus exigencias  me permitían entrever que se trataba de un inviduo con serios problemas mentales. Traté de entretenirle lo máximo posible siguiendo las recomendaciones de la policía para provocar que entrara en contrasentidos. 

Como nuevamente me negué a todo ello aludiendo a una broma de muy mal gusto y como la conversación elevó sus tonos y sus tintes hasta una situación de insulto personal que rechacé corté la comunicación

Esa conversación la añado a continuación.

De nuevo en la policía, los mozos me indicaron que aún con la llamada y guardando el emisor su número oculto me indicaron que nada podía hacerse o que nada debía hacerse porque con ciertos individuos era mejor no tenérselas. Derrotado volví a mi hogar

Fue entonces que llegó la cuarta llamada del …

El lector podrá escuchar esta tercera comunicación a continuación.

Si tuvieran dificultades se la puedo remitir por email.

Para  la resolución del caso  (que ya ha llegado) le pediré un par de días para que pueda elucubrar las teorías y contrateorías que necesite. Y en  ese tiempo conocerá mi opinión de alguien a quien no conozco, alguien a quien están buscando sin que parece ser haya posibilidades reales de encontrar. Y sabrá la motivación que llevó a ese auténtico espécimen de monstruo de alquiler a efectuar las llamadas en la figura de un escritor  sin enemigos, de buena piel y que ni en la peor de sus historias podía pensar que en el mundo corriera gentuza de esa calaña.

Foto: portada del libro mencionada en las dos primeras llamadas