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He recibido diversas muestras de cariño estos últimos días. Algunos, alarmados, llegaron a llamarme y a ellos les conté el estado de la cuestión.
“El estado de la cuestión” que siempre me ha sonado por pura cacofonía a “El Estado de la nación”. Y tampoco sé el por qué de mi mente dolida  responde: “nación de idiotas, de enfermos mentales” Cierro aquí los símiles no se me acuse alguien de hacer política o alguien me pregunte de qué color es mi alma.

A lo que íbamos. Alguien me llama por teléfono el pasado lunes. La primera llamada es clara: el padre de una lectora me advierte que su hija lo está pasando mal, ni come ni duerme a raiz de leer uno de mis libro de suspense “La dona vestida de negre”. La llamada, en tren, se interrumpe pero al rato vuelve a llamar.

Me pide que vaya ayudar a su hija con los deberes y  a pedirle disculpas y que es conocido por sus célebres puñetazos y no va a dudar en dejar mi viuda a mi esposa (que no tengo).

Acudo a la policía. Me dicen que, al llamar desde llamada oculta/número protegido  le es imposible hacer nada. Que me baje una app que graba las conversaciones por si vuelve a llamar lo que hace , en dos ocasiones más, al día siguiente. El hombre de unos 35 a 45 años en la tercera de sus llamadas me insulta, insiste en su maldad de hacerme daño. De hecho ha cambiado sus puñetazos por acuchillamiento. Yo le doy conversación para que cometa contradicciones para que diga algo que le delate mientras sus 8 minutos los guardo encarecidamente como oro en paño. 

Vuelvo a la policía. Que debería estar herido para denunciar una amenaza de muerte y que a los amenazadores,  -me cuenta un mosso de esquadra  (perdón… ¿de escuadra o de cuadra? ) mejor dejarles en paz porqué luego es peor.

Atónito lo que oigo en las fuerzas de seguridad del Estado. Estado de la Cuestión, estado de la Nación. Creo que le debo estar agradecido al loco que me llama. Creo que le debo dar las gracias.

Vuelve a llamar.

Se desvela el personaje. No es un hombre de 40 a 50 años… es un adolescente de 13 / 14 años que me advierte que después de visitar su escuela (que no nombra) han decidido gastarme una broma. 

Que he caído, que me la he tragado, que me la he comido. JAJAJJAJAJAJ. ¡Que, qué bueno!

Escuchen la conversación, por favor y no se alteren.

Solo dos días antes pensé en en si debía cambarme de domicilio YA para evitar las locuras de un enfermo mental grave que debería estar en una cárcel o en un centro psiquiátrico. Y como podía proteger a los míos de ese loco. 

¡Pero no! No era un adulto. Era un muchacho que está en la escuela y a quien mi animaación lectora le pareció tan buena que me merecía una broma salvaje

Nota breve: cuando hay animación lectora en las escuelas para agradecer las horas de lectura que me han dedicado, nunca me siento. Converso,  de pie, grito cuando hablo de Ana Barral y de lo loca que era la persona real  que me inspiró para el personaje. Una persona real loca para un personaje literario loco. Bajo la voz. Hago silencios. Me río de los que dependen del móvil. Sí, es una actuación casi teatral que llevo años repitiendo mientras paso un power point. Antológica, Impresionante, La LITERATURA CONVERTIDA EN ESPECTÁCULO (palabra de testimonios docentes).

La actuación tuvo lugar ese lunes a las 16’00 h. en una escuela en el barrio de El Clot en Barcelona. Los hechos apuntan ahí.  Me percaté de que reían de forma extraña, exagerada. Que tal vez me entregaba demasiado, que el show tebnía una corte de cretinos que se quedaban con la forma y no con el fondo. La primera vez que tenía esa sensación de gente extraña. Allí estaba agazapado el monstruo y sus amigos

En todo caso las cuentas eran fáciles. Actuación mía lunes por la tarde, actuación del hijodeputa, del MONSTRUO por la tarde del día siguiente. En los cerebros de los jóvenes donde todo debe ser immediato la venganza no se sirve fría sino muy caliente. Al eschar la grabación me dicen que se escuchan risas. ¡Ah, en grupo!

Pocos días antes un muchacho de 10 años me mandó un email a mi cuenta personal (ya borré teléfonos y dirección email) diciéndome  (recuerden) contesta hijodeputa

¿Dónde viven los monstruos, los lobos con piel de cordero, los lobos que ya devoraron al cazador, a la abuela y a la mismíssima Caperucita Roja? 

Curioso que en el power point con ese libro rinda un homenaje a los clásicos y a ese cuento en particular y que el mismísimo lobo me ataque después.

Si han escuchado la conversación y siguen con la piel de gallina, sus ojos atónitos y se les subió el pulso cardíaco ¿qué puedo añadir?

Que sube una clase de monstruos, de dementes, de hideputas que se creen que todo puede ser una broma y que no importa a quien golpeen mientras tengan público. Que la palabra bullying o acoso les debe parecer muy graciosa. Y que reírse de un escritor de cierta edad lo más “in” del mundo, lo más divertido, porque como mola, que divertidos somos. Y que mientras no llegue al asesinato o a la herida de arma blanca, mis heridas,  les hechas con la palabra envenenada son motivo de regocijo. 

Sí esa juventud o parte de ella que nunca fue educada en el respeto a los mayores, a los padres, a los educadores. Nunca supieron ni sabran quieres eran las Erínias, también llamadas Furias, espíritus femeninos de la venganza y de la justícia que se rebelaban cuando el anfitrión no era generoso con sus huéspedes,  alguien cometía parricidio o cuando el hijo levantaba la mano, de palabra, obra u acción, contra sus progenitores. Las furias, que vivían en el infierno, en el Tártaro,  volvían locos a aquellos a quienes castigaban. Llevaban como Medusa su cuerpo envuelto de serpientes.

Como la justícia aquí no funciona al muchacho de la broma le mandaré la justícia de allá.  En todo caso sobran conclusiones. 

Los monstruos viven en escuelas. Tiene padres tan monstruosos como ellos que desconocen el deber de la educación, de convertirles en ciudadanos ejemplares….

Aquí el monstruo vuelve a reír.

O padres helicópteros que protegen a sus hijos de tal manera para que no les pase nada que no les importa que les pase algo a los demás.

Son hijos de las series de televisión,  de las tecnologúas, de Trece maneras de morir y otras mierdas. Necesitan construir su propia leyenda personal, ser héroes. Despertar emociones pisando a quien sea, también al más débil o al más anciano

En todo caso, una profunda tristeza porque el maligno quede sin castigo. Aunque me consta que Dirección de esa escuela barcelonesa está poniendo en el fuego todos los recursos para que el incendio encuentre una mano delatora. 

Espero su expulsión del centro. Esper su nombre para, ahora sí, acudir a la policía, las veces necesarias, para que le procesen por acoso, por amenazas porque a los grandísismos monstruos como él les debe corresponder un castigo útil y meditado que le permita madurar, descubrir su error y convertirse en ciudadanos ejemplares.

JAJJAJAJJA. Ahora me río yo. Jordi iluso. ¿Desde cuando la fruta podrida puede recomponerse? ¿Desde cuando al monstruo le nació un corazón? 

Sí, Frankenstein era mejor persona que tu.  Y esa es la peor notícia porqué él estaba muerto y tu corazón, ponzoñoso y envenenado, también.