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Todo escritor necesita de un lector. Se escribe para alguien que está ahi, sin que uno adivine su edad, su profesión, su ciudad, sus gustos o sus autores preferidos.  ¿Habría un escritor sin lectores? ¿Es uno escritor  cuando acumula originales en el tercer cajón -el último- de su mesa  de despacho? Yo diría que sí y lo digo por los centenares de seres anónimos que acumulan su arte en la esperanza de “verse” publicados. Yo nunca tuve problemas de publicación y hechos casuales como publicar en el año 2012 seis novelas -cosas del destino, de las editoriales-  llevaría a más de uno a sentar sus manos sobre la cabeza. Pero si alguno de estos espléndidos seres que tienen la fe como única certidumbre me están leyendo  les diría que insistieran, que trabajaran sin descanso, que pulieran su estilo hasta lograr ver su historia publicada.  Yo  nunca pensé en ser escritor. Y ya ven… ayer terminé mi novela número 32 que empezaba el 20 de mayo del 2018 y termino con el año. 

¡Muchas gracias!

Esta introducción sobre los lectores me sirve para dos cuestiones: la primera darles las gracias a esos 200-250 visitantes que cada día se asoman a esta página. Alguno se estará riendo diciendo que esa cifra es ridícula pero a mi me parece extraordinario cuando uno no pretende ser influencer, ni tiene campañas publicitarias detrás, ni busca el soporte de otros bloggers, ni es veinteañero, ni guapo, ni pretencioso… Alcanzar los 55.000 visitantes en dos años no sé ni si es mucho o es poco pero a mi me parece un regalo que agradezco infinitamente.

Cuando acaba el año uno mira hacia el pasado y hacia el futuro y, es de ley, dar las gracias a todos esos seres anónimos que desde Francia, los EEUU, Holanda, Ucraïna, Argentina,  Colombia y tantos otros puntos del mundo me leen. Dos años después de empezar este blog y cuando ahora recupero mis primeros tiempos y recorro mi memoria veo que sí ha servido para algo: los numerosos mensajes que recibo ( más allá del spam)  de felicitación, sobre la calidad del blog, principalmente me sirven de empuje para seguir avanzando.

La segunda es pedir disculpas: cada día recibo más páginas, manuscritos de ex-alumnos universitarios, de desconocidos que piden mi opinión de sus escritos. No puedo responderles a todos, de hecho me cuesta incluso responderles a algunos. Me cuesta leerles: en primer lugar porqué mi trabajo es escribir el máximo número de horas posibles y de leer a los grandes autores y eso lleva mucho tiempo. También conciliar mi vida familiar con mi profesión y mis conferencias en escuelas ( más de 500 en quince años). En segundo lugar, porque la mayoría de manuscritos me descubren a personas que no leen, que escriben llenando sus textos de adjetivaciones. Una novela es un río de palabras que se precipitan hacia el lector pero muchos buscan hacer oír su voz por encima de la historia demostrando lo maravilloso y singular que uno puede llegar a ser y ese río pedregoso con piedras pulidas y blancas, grandes como huevos de dinosaurio,  no le dejan a uno llegar hasta el final, estámpandose en los adjetivos  o en esa voz atronadora que no debería estar volviendo como un eco prematuro. En tercer lugar,  porque cuando con suma delicadeza he hecho notar alguna mejora en el texto, cuidando de no herir a la persona y regalándole un mensaje positivo  he acabado perdiendo amigos.  A  Miguel, hace ya muchos años,  por atreverme a señalar una frase hecha en un texto para nada coloquial. Al señor M por hacerle ver que su cuento se iba por las ramas. A Manel por señalar doce repeticiones de la misma palabra en una sola hoja  (no será grave porque Patricio Pon, el ganador del último  premio Alfaguara hace lo mismo, sin verguenza, como me hizo notar el gran Moisés Peñalver). De ahí que me cueste mucho leer y responder porque acaba uno, a pesar de su exquisita delicadeza, perdiendo amigos. Hay en mi blog valiosos consejos de escritura que he de recomendar a quien quiera engrandecer el campo de las letras. Tambien cuenten con el Canal Creatividad 3.5 en youtube para recomendaciones.

https://www.youtube.com/channel/UCtsAzTbJZKgmGZahrl5_Rag/videos

En todo caso no es día de reprimendas sino de agradecimientos. Hoy me he tomado una pausa en mi viaje hacia el pasado para darles las gracias a los lectores de mis libros que sobrepasan ya los 100.000 (libros vendidos)  y a los de mi blog que llegan a un número importante cada día desde hace ya un par de meses.

Un libro dedicado para Ustedes

Y mi regalo de agradecimiento: si ustedes se hacen cargo de los gastos de envío quiero mandarles alguno de mis libros en castellano:  les remitiría alguna de mis novelas a portes debidos.  Bastaría que me indicaran su nombre (para la dedicatoria)  su dirección completa y, pasadas las fiestas de Reyes acudiría a la oficina más próxima de Correos. Eso sí, limitaré los envíos a las primeras 200 demandas, no solo por el coste del libro, sino por la manipulación y entrega de cada ejemplar en las condiciones más adecuadas. Bastará con que me manden un mensaje privado con sus datos a [email protected] y me encantará complacerles. 

También pedirles disculpas porque, en ocasiones, se me cuela algun error tipográfico, olvido alguna coma o acento que acostumbro a ver tiempo después, al releerme, Mil perdones. 

Ahora sí, que tengan ustedes hermosas fiestas, una feliz llegada del nuevo año  y que sus Majestades los Reyes de Oriente, si pasan por su país,  sean extraordinariamente  generosos con ustedes.

Les abrazo

Jordi

Pie de foto: Pesebre en mi casa. Hace ya años que Baltasar es el primero en llegar al portal de Belén por tantos años de agravíos por ser el último. También intercambio pajes por aquello de la globalización. La creatividad nos permite ver las cosas de una forma distinta y reparar injusticias. Por cierto, no es que se acabara la arena del desierto (la traje del desierto de Merzouga en Marruecos en el 2005) sino que se entiende que los Reyes vienen del Cabo Norte…