Seleccionar página

De Cuba regresamos con la naturaleza siguiendo su curso: esas últimas noches en Cayo Largo nos llevaron hacia un hijo que iba a llegar en octubre de 1988;  años después iba a seguir Eduard. Coincidió el embarazo con las clases en la Universidad y una oferta por las mañanas en el departamento de comunicación del Arzobispado de Tarragona en el lanzamiento de una nueva publicación, al lado de Ramon Fraixedes un hombre de radio, culto y entusiasta, a pesar de su voz queda y tranquila que, por desgracia,  no llegó a la cincuentena: Ramón tuvo una vida difícil.

Grandes del periodismo radiofónico

Estuve allí poco más de tres meses cuando recibí la propuesta de incorporarme a Radio Reus como comercial de publicidad -un buen laboratorio de aprendizaje- mientras colaboraba en programas de Yolanda García y, puntualmente con Andreu Buenfuente cuando los grandes como Carlos Francino (CANAL +, después LA VENTANA), Montse LLussà (RAC1)  o Josep Maria Girona (SER) aún no se habían marchado a grandes proyectos radiofónicos nacionales. Mis compañeras de periodismo, Ángels Barceló, Mónica Huguet, entre otros,  entraron en Tv3 que nacía por aquel entonces para dotar al país de un nuevo instrumento de consolidación lingüística.

Alternaba el trabajo comercial en la radio con los apuntes de las clases de publicidad a las que no podía asistir regularmente. Nunca me perdí las de Ricarte. La de Gozálvez, de derecho de la publicidad, me interesaron poco. A Mario Herreros le tuve un aprecio sincero, era cercano y campechano,pero riguroso. Unos y otros se han ido marchando. 

Llega Aleix Folch

Aleix llegó un 30 de octubre, a las nueve y media de la noche.  Había leído en revistas  -a saber cuáles- que no solo había que ayudar en el momento del parto  sino que había que infundar fuerza moral (o la que sea) a la pareja que estaría pasando un mal trago y que había que ayudarla, no sé si literalmente,  a empujar… de una forma u otra. Supongo que el doctor Tarif estaría en sus cosas y que no me escuchó pero de haberlo hecho  se habría reído un buen rato. Recuerdo encontrame  a la cabecera de la camilla con M. empujando a Aleix y yo susurrándole a los oídos frases no sé si literarias como ” siente la fuerza del viento en ti”, “como el huracán empuja con todas sus fuerzas ” no sé que más de las tempestades oceánicas  y otras que la memoria o el sentido del ridículo han borrado en mí. Cuando apareció Aleix saltó del vientre materno como un pez que el doctor cazó en el aire. Poco después M. me decía “…¿qué me decías cariño? Ni vientos, ni tempestades ni huracanes tropicales habían servido para nada. Pero allí había un hermoso bebé, largo como su padre, sonrosando y llorando.  En esa noche de su nacimiento por televisión española emitían “Gigante”  de  George Stevens con James Dean,Rock Hudson y Elizabeth Taylor. Y ahora Aleix Folch i Gomis. 

 Aleix creció entre mis apuntes de cuarto y quinto de carrera. Con aquellas elevadas responsabilidades y yo debía pasarme las horas empollando para las asignaturas de la UAB. Y pensar que nunca nadie me pidió el título ( ni el de periodismo) para acceder y permanecer en el mercado laboral. En uno de los exámenes finales  de Gozálvez al que llegué´media hora tarde  en el tránsito de trenes Reus-Barcelona, Barcelona-Sardanyola, y el bus de Sardanyola a la UAB acabé pensando en que debería haberme llevado conmigo a Aleix en su cuna, depositarla en el suelo junto a mí  en el aula para que viera que mis mundos ya eran otros y que no estaba ya por las estupideces de memorizar y vomitar algo que no iba a servirme para nada. Oh triste sistema educativo, todavía hoy, en el que te obligan a estudiar y expulsar conocimientos que luego son olvidados. Cuánta razón tenía el filósofo  José Antonio Marina cuando, en un congreso de creatividad en Málaga, años después afirmó, con rotundidad ” el ser humano nace un genio y muere idiota. En medio, el sistema educativo”.

El noi de paper

El 31 de diciembre del año 1990 mi hijo Aleix me hizo un inmenso regalo  que no llegó sino hasta 29 años después. Le recuerdo vestido con un pijama azul de una sola pieza, una especie de mono , sus cabellos rubios entrañables acompáñandome hasta la puerta del piso en Paseo Prim, 6 de Reus . Como contaré en el próximo post  en aquel tiempo trabajaba ya en mi propia empresa de publicidad . No entiendo hoy como también los sábados me acercara hasta la oficina en la calle Monterols a trabajar o a organizar quién sabe qué.   Pues ese sábado final de año Aleix dijo “adéu papa, paperet” en una cacofonía graciosa más propia de García Lorca que de un niño de catorce meses. Y entonces ya cerrando yo la puerta él puso la mano para detenerla y me dijo algo que ya había adivinado “¿Papá, por qué no escribes un cuento de un papá de papel?”. Ese mes de diciembre había aparecido mi primer libro, “la Rosa de Reus”. También es cierto que yo le contaba cuentos que me inventaba sobre la marcha ( había tenido un buen maestro, Rodari)  De ahí debía extraer la idea de que yo podía inventar cuanto quisiera, como el tiempo me confirmó después. Me pareció una idea demasiado grandiosa. Pero tardé siete años (1997) para escribir ese cuento llamado “NIÑOPAPEL” en doce Dina-4 que mandé a un concurso literario en las Baleares y que, por suerte, no ganó, porque, posiblemente, habría matado a esa criatura extraordinaria que aún había de manifestarse.  En el año 2007 la historia había llegado, ya como novela extensa a las 300 páginas. En el año 2015 decidí renunciar a algunas sabrosas descripciones, adaptándome al público actual. Hubo un interés manifiesto de Cruilla (Grupo SM) pero la marcha de su directora, Clara Vinardell,  dejó el proyecto huérfano.  La habían comparado, en SM, con un nuevo  Pequeño Príncipe y no me desagradaba la idea en cuánto era y es un homenaje a ese personaje entrañable, a Peter Pan y  a Pinocho. 

Tenía alguna otra propuesta como la de la  editorial Viceversa que me pedía mutilara todas las referencias geográficas, históricas y literarias. Habría quedado NADA y me negué. Finalmente la  traduje al catalán, la mandé a un concurso en el año 2018 con pseudónimo y acabó ganando el premio Ramón Muntaner de Narrativa juvenil de 7000 euros  y publicado, Fanbooks, en octubre,  como “El noi de paper” o las aventuras de Leo Barnes y su amiga, la pajarita de papel desde Praga a Nueva York y hasta las antiguas repúblicas soviéticas.

Un largo viaje por la vida de Aleix que tenía 14 meses y ahora ya tiene 30 años. Gracias, Aleix, fill de paper

T’estimo.