Seleccionar página

Hay cierta tendencia a incluir en los textos creativos frases hechas de manera muy generosa. Lo he observado como jurado de concursos literarios Se diría que muchos creen que incluir expresiones del habla popular o escrita le da a nuestros textos garantía de calidad. Y resulta todo lo conrtrario. Uno tiene las ideas y de repente, escribiendo, va añadiendo frases tan manidas que deberían casi prohibirse. Eso no es escribir. Eso es zozobrar.

Claro que uno puede introducir a un personaje gracioso que tiene el vicio de las frases hechas. Pero el en momento en que alguien invente ese personaje (que ya estará inventado) todo lo que se parezca a ..sobra

Les dejo aquí un compendio de frases que no deberían aparecer en ningún libro  y que yo considero como NO LITERATURA por sobadas. manidas, usadas, gastadas…

Ahogarse en un vaso de agua
Amarrarle el perro

Andarse por las ramas

Armado hasta los dientes

Bailar con la más fea

Borrón y cuenta nueva

Cogido con las manos en la masa
Construir castillos en el aire
Creerse la mamá de
Tarzán
Darle con la puerta en las narices

Darle gato por liebre

Defenderse a capa y espada

Desvestir un santo para vestir a otro

Echar sal en la herida

El Diablo repartiendo escapularios 
Estar al pie del cañón

Estar en la luna

Hacerle la boca agua
Ir contra corriente
La gota que rebalsó el vaso

Más torcido que un bejuco

Ponerse las pilas

Sacar los trapos sucios

Ser abogado del Diablo 

Serrucharle el piso

Sobar la leva

Tirar la toalla

Todas van linqueadas a  páginas donde se tratan estas cuestiones.

Cuando no son  frases hechas son construcciones que ya vivieron su gloria en poesías o en prosa. Fueron originales en su momento pero ahora resultan lapidarias ( de lápida) para cualquier texto. Son lugares tan comunes que pueden echar a perder un buen texto. Uno lee alborozado y de repente nota como entre sus dedos se le cuela la arenilla de lo imperfecto.

Por ejemplo:

  • El collar de perlas de tus dientes
  • La sábana blanca de la nieve
  • La alfombra verde de la pradera (praderas floridas, verdes bosques)

Muchos principiantes caen en las redes de las redundancias que creen literarias.  Dicen con dos palabras lo que con uno bastaba. Ya me callo de lo que pienso de ellas.

  • Abigarrado de colores
  • Base fundamental
  • Bifurcarse en dos direcciones
  • Casualidad imprevista
  • Constelación de estrellas
  • Chico joven
  • Divisas extranjeras
  • Falso pretexto
  • Insistir reiteradamente
  • 40 kilos de peso
  • Marchar en dirección a
  • Mendrugo de pan
  • Peluca postiza
  • Prender con antelación
  • Progresar hacia adelante
  • Propia idiosincrasia
  • Soler ir a menudo
  • Vigente en la actualidad
  • Utopía inalcanzable

Y para terminar este post añado el mal uso de los adverbios que muchos creen que dan grandeza a una expresión sin saber que lo que hacen es empequeñecerla.

  • Realmente, verdaderamente, personalmente, lógicamente, prácticamente
  • Bien es verdad, como es natural, simple y llanamente, de alguna manera, claro está que, pura y llanamente, lo que quiero decir,

Muchos periodistas verbeneros, opinadores, editorialistas se las dan de listos (o listas) incluyendo en sus textos escritos algunas de esas frases jactándose del espíritu elevado de su literatura sin darse cuenta de que caen en un narcisismo redomado e innombrable.

Eso no es escribir. La idea debe ser hermosa… bien escrita, con voz propia, única y singular. Lo que sabe a otros, lo que fue robado, es como un saco de cemento malo que nunca va a solidificar nada y sí a hacer aguas. Una retahila de frases hechas sumadas a adverbios multiplicados, a lugares comunes, a redundantes redundancias nos aleja del arte de la escritura y nos convierten en vulgares, en imitadores, en copistas, escribas,  en fariseos de palabras.

En el post siguiente les añadiré un texto de alguien que pretendía ser escritor y se quedó en el camino, un texto que hallé en internet y que suscitó, en su momento, los más encendidos aplausos. Sean originales, hermosos, sean cazadores de palabras y expresiones nuevas, revolucionarios incluso peor nunca echen la vista atrás para no echar a perder un texto.

¡Hecho!