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Falté a mi cita a con mis lectores el pasado fin de semana pero todos necesitamos lanzar un intermedio en nuestras vidas: en ese caso fueron ocho días en Languedoc-Roussillon, en un pequeño pueblo a una hora de camino de Perpignan, en el sur de Francia, en una casa tipo Blancanieves de muros recios de piedra donde, en compañía de otro escritor, 1-descubrir la gastronomía local (deberíamos de nuevo volver a la compra one-to-one directamente con el campesinado en vez de acudir a las grandes superfícies) 2- hacer turismo por Carcassonne, Narbonne, Lagrasse y  pueblecitos de los que nada sabía hasta perderme en ellos y 3- escribir algunas páginas de una nueva novela que se me resiste despiadadamente. Tampoco en este caso el silencio en un pueblo de cuarenta y cinco habitantes, Caunettes en Val, ayudó especialmente a pesar de vivir sin televisión y apenas sin internet.

Voy a hacer un alto en este post dejando de recorrer los años 90 de mis memorias de escritor  pues uno necessita descargar afrentas y vilipendios porque, que de no hacerlo, uno acabaría enfermando. Como digo siempre “la literatura ha de constituir una defensa contra los ofensas de la vida” que escribió el malogrado suicida Césare Pavese.

Los tres No

En apenas tres semanas han acaecido dos hechos fundamentales para entender el estado de la cultura en nuestro país qué puedo definir en una sola línia:

Un país con una cantidad apabullante de creadores y nadie que recoja el guante o, o dicho de otra forma;

“una enorme necesidad de expresión por parte de nuestros creadores (catalanes) y una absoluta incompetencia y necedad de las administraciones que cuidan su peinado y poca cosa más.

Primer caso: Beca Carlota Soldevila de teatro: el Teatre Lliure me hizo llegar un email-invitación en el qué convocaba una ayuda de 3000 € para nuevos espectáculos teatrales en proceso o en walking proces ( permítanme la ironía). Bastaba con presentar algunos ejemplos (unos folios de texto) para ser valorado y validado.

Tuve noticia de que mi propuesta, la dramaturgia de una novel·la que estoy escribiendo sobre los 400 años de la caza de brujas en Cataluña (1617-1622) no había prosperado pero lo que me llamó la atención fueron las 630 propuestas reunidas y que solo cinco fueran las elegidas (a 3000 por cabeza, 15.000 euros en total). Que suman 625 Noes…

¿Es posible que existan 630 dramaturgos o escritores capaces de perpetrar una historia dramática  que, ahora,  va a seguir olvidada en el cajón?

¡Y nos quedamos cruzados de brazos!  delante de ese espectáculo del mundo de un derroche extraordinario de creatividad que va a seguir adormecida porque nadie podrá recoger ni reconocer o beneficiar ese talento catalán.

2- Hace solo un par de días se conocían los beneficiados de las ayudas a la creación que concierta el gobierno catalán a través de su departamento de cultura. Si el pasado año se presentaron 43 propuestas este año han alcanzado las 178 para un montante de 180.000 € que siguen siendo de agradecer. De las 178,  63 recibirán ayudas económicas de entre 1000 y 3000 €. Hay nombres merecidísimos, grandes marcas catalanes de literatura como Sebastiá Alzamora, Sebastià Bennassar, Muriel Villanueva, Manel Baixauli,  Julià Guillamon, Marta Buchaca, Melcior Comes… Rodolfo del Hoyo….. Con el presupuesto al 0,75% el Departamento de Cultura sigue teniendo las manos atadas. Las ayudas a la creación siempre han sido un gran misterio en el que se desconocen los miembros elegidos para la mesa que determina los ganadores (me consta que la gran Maria del Carme Roca estuvo el año pasado entre el jurado y que este año estaba Pep Lafarga del Gremi de Editores en llengua catalana).  Se suman currículums, se suman las propuestas literarias, se suman las cartas de editoriales comprometidas pero la elección es, siempre,  subjetiva.  Me presenté nueve veces (o más) y gané una con una novela que ahora está en concurso. ¿No habría sido mejor repartir 1000 € entre los 178 presentes siempre que el trabajo tuviera un mínimo de calidad que repartir grandes cantidades entre algunos en un tiempo de pandemia tan difícil para la supervivencia de tantos creadores? Tampoco nos engañemos: 3000 euros dan juego pero apenas cubren dos meses de supervivencia. Felicitemos a los  ganadores  por que nadie sabrá cuándo pueda sonreir la suerte, de nuevo. Miserias de nuestra condición

Se habla mucho de que la gente que presenta sus novelas a estas Ayudas a la Creación son obras encerradas en cajones que así reviven. Se dan premios a novelas que nunca seran publicadas: el caso de un amigo mío, J.F que recibió la màxima dotación (7000 euros) hace años y que nunca la publicó. El gran poeta catalán Rodolfo del Hoyo la solicitó siete veces. Ganó en 1996 y ahora 24 años después. ¿Es justo? Nadie puede hacer conjeturas porque cada uno conoce su propio mundo. 

Dos No /Beca Carolta Soldevila y Ayudas a la Creación en poco tiempo duelen. Si añado una novela presentada en un concurso que tampoco salió elegida entiendan mi estado de ánimo que ni las vacaciones han logrado tranquilizar. Los escritores necesitamos ayudas y premios para ganar confiança en nosotros mismos, en el sector editorial  y para poder alimentarnos.
Esa es la piedra de toque de este post insisto: una cantidad enorme de creadores y pocas manos que tenemos de dónde comer o también llamada indiferencia o desidia de las instituciones y de los medios de comunicación. Como he dicho en tantos post hoy ser escritor catalán significa en mayor o menor medida cargar con un fracaso vital que pesa como las más grandes losas funerarias.
Otro día hablaremos de los premios literarios y de sus extraños mecanismos, tema recurrente en mis posts y que no deja de alimentarme con nuevos desagravios y encrucijadas surrealistas como el caso del No premio mencionado. No denuncio el No si no los procedimientos de la convocatoria como se verá…

Un país rico de hombres pobres

Un país rico en talento y creadores pobres de solemnidad. Quédense con la frase. Recojo la mano lanzada por el ex-editor y gran político Josep Manel Rafi que insiste desde hace cierto tiempo en la necesidad de indexar todo el talento catalán que debe ser de una forma u otra remunerado. No vamos a pedir como en Suiza que nos den un sueldo mensual y nos pongan piso a los escritores como sí hacen allí pero un tipo de reconocimiento o de remuneración para los profesionales creativos sí sería necesaria, aunque  fuera de raiz simbólica.

1000 escritores en la Asociación de Escritores Catalanes, 75 en la Asociación catalana de escritores profesionales Escrivim…¿cuántos dramaturgos?, ¿cuántos actores?, ¿cuántos escenógrafos?… diseñadores de vestuario… ilustradores, figurinistas,… pintores, escultores, artesanos… ¿cuántos compositores o músicos están ahora detenidos en casa creando,  buscando la inspiración en tiempos difíciles sin saber si jamás esa creación va a surgir a la luz y en qué condiciones? José María Rafi tiene razón al insistir en tener conocimiento de la urdidumbre creativa del país, de quiénes somos los que trabajamos en la cultura catalana  los que andamos siempre buscando ayudas o premios, charlas, club de lectura remunerados (hay muchos sin pagar) charlas en escuelas para subsistir… Vivimos la cultura mientras la sociedad mira hacia otro lado porque no es un bien de primera necesidad.

Mi viaje y compartir escritura con el escritor venezolano afincado en Cataluña Humberto Balcázar al que aprecio profundamente, un hombre de una enorme inteligencia que supera a la de muchos, incluso a la mía propia, me sirvió para descubrir otros enfoques sobre la cultura en una de esas charlas que empiezan de forma intrascendente y acaban con el casi descubrimiento de la piedra filosofal.
¿Qué descubrimos con tanto alborozo?
Una serie de obviedades que por ser tan obvias pueden pasar a menudo desapercibidas. Intentaré retener mi entusiasmo y definirlas en varios puntos.

Mañana publico la continuación, para no cansarles. Pero agárrense que viene curvas difíciles de recorrer.