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MEMORIAS DE UN ESCRITOR (37): DESMADRE EN LA UNIVERSIDAD

por Dic 13, 2020Creatividad0 Comentarios

2006-2014

Entre los años 2006 y 2014 estuve dando clases de Sistemas y Procesos del Mundo de la Publicidad, seminarios de escritura creativa y pensamiento creativo e innovador en la ESRP, Escuela de Relaciones Públicas que pertenecía a la Universitat de Barcelona y gracias al feliz ofrecimiento de Sara Magallón, su directora.  Después… Arte, Cultura y Publicidad en la Universitat Internacional de Catalunya, en la URV de Tarragona, en la Escola Elisava de Barcelona y acabé dando clases, siempre de  creatividad, en los años 2011-2013 en la Universitat Autónoma de Bellaterra donde me había licenciado de publicidad en el año 1989. Conmigo, como docentes en la UAB, David Roca, Mariano Castellblanque, Robert Rabanal, entre otros. Quién me habría dicho a mi que en el año 2020 Silvia Silvero iba a ofrecerme una plaza de consultor de Pensamiento Creativo en la Universitat Oberta de Catalunya, una universidad online que cumple, este año, su 25 aniversario.

ESRP fue la universidad situada, curiosamente,  frente a mi casa en la Escuela Industrial, en la que permanecí más años. Reconozco que me encanta enseñar cuando “enseñar” significa emocionar, sorprender, provocar, distorsionar, debatir… romper esquemas, ¡mover!

No sabía que el paso del tiempo iba a jugar en mi contra. Y me atrevería a afirmar en contra de todos los docentes. Los alumnos del año 2006 eran muy distintos de los años 2012 y muy alejados de los del 2020.

Siempre me negué a hacer exámenes “de creatividad” y si  el plan docente me obligaba a ello  intentaba sortear ese escollo con pruebas de carácter práctico ” a mi manera”. En uno de los úlimos años  entré en un formato de concurso televisivo: encima de mi mesa había cinco sobres con una inscripción distinta en cada uno de ellos, en lo que hacía  referencia a  algunos de los ejes psicológicos de Joannis o géneros publicitarios: de la misma manera que contamos que hemos visto una película de amor, de ciencia ficción o de terror, también los anuncios pueden dividirse en testimoniales, en eróticos, slice of life, bisección simbolizadora etc etc.  Se trataba de “jugar” con el mismo espíritu de Gianni Rodari y que la intuición pseudopublicitaria les indicara cuál era el mejor examen para ellos. Mis clases eran divertidas, casi hiperactivas, creativas  -un profesor que no es creativo no puede dar creatividad-  rompedoras… tanto que alguna vez se me llamó la atención por dar demasiada creatividad en una escuela donde imperaban más las relaciones públicas que la creatividad, tan necesaria.

Las cosas empezaron a romperse  cuando, al paso de los años, los alumnos empezaron a ser menos activos en el aula, con menos debate, con los alumnos más indiferentes y más criticos y yo más loro que repite conceptos que anotan, digieren, vomitan y olvidan. La educación, hoy se ha convertido en “mira lo que dices para no ofender”, “intenta ser políticamente correcto, “pónselo fácil si no quieres tener problemas”…”haz lo que esperan de ti y ni una sola palabra más”. Entonces, en el año 2008-2009, ocurrió algo más propio de la literatura de terror que de la realidad.

Alguien decidió que los alumnos podrían de manera anónima criticar a los profesores en una especie de evaluación final: cada alumno podía criticar al docente desde la más radiante de las subjetividades. Ocurría que los alumnos que estaban de acuerdo con uno, los que disfrutaban en el aula nunca opinaban, salvo algunas excepciones y que el resto, te saltaban -de manera anónima, insisto-  a la yugular.

Lo escribí en mi libro Loca por ti/Boig per tu  (Veus Públiques)  donde un profesor imaginario acababa asesinando a sus alumnos, historia que rescaté en un cuento publicado en “Assasins del Camp”.

“En el año 2011 había un alto rector en la Universidad de Cantalasuegra, en la vecindad de la antigua Barcino;  quizás fuera un jefe de estudios o  quizás fuese un catedrático de mesa cuadrada, afilado lapicero y cicatero carácter quien abre nuestra triste historia. Fuera quien  fuese importa poco; uno lo imagina complacido en sí mismo, soplagaitas venido a más, farfullero desigual a quien en un sueño de mala noche se le ocurrió  una idea de la qua hablaría, aún muerto, entre  gusanos. Aquel que nada sabía y nada hacía, alimentado por una nómina generosa con la que socorría voluptuosamente un vientre hinchado de vanidad, una sólida excrecencia  decidió, un día, joder al profesorado, permitiendo que los alumnos, diestros en el arte de la crítica, de la malversación y de la mezquindad evaluaran a sus profesores bajo el más recóndito anonimato,  para que practicaran el arte del insulto, de le befa, de la insidia. Así, con un “abre fácil” aquellos que se quejaban de los costes desmesurados de su educación, aquellos que ansiaban convertir en oro todo cuanto tocaran podían  vengarse, en silencio de sus garantes. El “ese” firmó la resolución después de una flatulencia fácil con resquicios de morcilla y requesón estampando así el destino de estudiosos a los que hombrecitos de pantalón corto y mollera estrecha convertirían en miserables depresivos pasto de gusanos”

Les daré algunos ejemplos más tarde…

INFORME DE EVALUACIÓN

En el curso de creatividad publicitaria que di en la Universidad Internacional de Catalunya en el año 2015 escribí en el informe final:

A los alumnos se les supone una procedencia de clase social media alta-alta y se les supone, también, una educación exquisita.
Sin embargo esa ventaja a priori fundamental acaba desvelándose engañosa. No es patrimonio exclusivo suyo creer que por el hecho de abonar una cifra aproximada a 10.000 € de matrícula se creen en posesión de todos los derechos del mundo y sin embargo de deberes escasos. Dicho de otra forma se creen en la posesión de la verdad y encaran con prepotencia y desgana un curso que creen ya haber ganado por el mero hecho de su asistencia a clase. Los alumnos se merecerían una buena cura de humildad.
Dicho lo cual se comprenden comportamientos atávicos como que, pese a anunciar que toda la información está colgada del MOODLE y que no es preciso tomar nota, exceptuando alguna información complementaria, los alumnos pasan su tiempo en clase detrás del ordenador perdidos en un mundo paralelo infinito sin que importe el esfuerzo del docente. Uno puede advertir en un par de ocasiones al alumnado su obligación de atender y aprender pero cuando los asnos siguen empecinados en su zanahoria el guía sigue su camino sabiendo que, aunque sean dos o tres los que escuchan, será suficiente en el bien entendido que no se ha hecho las margaritas para los cerdos.

La asignatura de creatividad publicitaria es, a mi modo de ver, “la joya de la corona” , la que prepara, en parte,  a los futuros profesionales a resolver problemas de comunicación  de forma creativa y a lograrlo con eficacia y, como no, excelencia. Aunque es imprescindible una buena investigación y una mejor estrategia, la carencia de ideas implica el fracaso rotundo de cualquier acción.

Supongo que mi claridad, mi ironía le sentó mal a alguno de los directores de la UIC porque el año siguiente ya no repetí la asignatura.

En el informe añadía, lo que debió llevarme al cadalso, lo siguiente: 

1.El aula no es lugar de exhibicionismo. Una alumna llega a clase con un body tan pegado a su cuerpo que es posible seguir y perseguir sus formas en un punto de ofendente obscenidad interrumpiendo la clase cuando su atavío recibe de parte de sus dos campañeras su beneplácito y admiración altiva y sonora.

2.El aula es lugar de laboratorio donde se comparten las ideas. Pese a las tutorías de cada clase los alumnos confiesan que están trabajando y apuntan, bajo la dirección y escucha del docente, algunas ideas pero vagas escudándose, en mis propas palabras, que “esa” idea genial aún no les ha visitado. Respondo que no podemos depender de “la visitadora” . Insisten que me sorprenderan el día de la exposición. Y en efecto me sorprenden de la siguiente forma: faltas de ortografía graves en las presentaciones finales. En un titular aparece un Ambre (en vez de hambre) que pone los pelos de punta…( y otras que no cuento).

3. Desaprovechan la clase de exposición oral, de retórica para preparar la venta de la campaña. Sus exposiciones son anodinas. Sin la chispa del ingenio y de la inteligencia creativa de sus creaciones, sin la vehemencia y el ardor, la brillantez, la seguridad de una exposición asistimos a una pobre ejecución final. ¡Se creen que su talante y su entrega están más allá del bien y del mal!

4. Un alumno insiste en la brillantez de sus ideas cuando recomienda que para promocionar el mayor videoclub de Europa, Video Instan, de Barcelona, cliente real,  algunos actores se disfracen de personajes Disney  en un cine y repartan octavillas. Contento con su alocada propuesta recomienda monólogos humorísticos en el videoclub por parte de famosos y considera que el primero puede ser el antiguo presidente del Barça, Joan Laporta!

Pero, aún hay más, no se vayan…. ¡seguirá!

En ¡¡¡Desmadre 2!!!

 

Foto: campaña publicitaria mostrada en clase como ejemplo de bisección simbolizadora de Henri Joannis ( a recuperar)

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