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LAS NECESIDADES DE UN ESCRITOR: CAPACIDAD DE ATENCIÓN

por Mar 11, 2019Creatividad0 Comentarios

Continuamos con el post de qué necesita el futuro escritor en el momento de ponerse a escribir. Y dijimos:

1. Tener memoria

La memoria como refugio, como reducto, como almacén a dónde recurrir para recuerdos, sueños, libros…ese trampolín para el próximo libro, cosechado con tantos años como uno tenga.

Ahora añadimos:

2. Capacidad de atención

“Es su genio lo que les hace ser atentos no su atención lo que les hace ser genios. Si pueden atender un objeto durante mucho tiempo es porque en sus fértiles mentes cualquier asunto resulta sugerente”.
(José Antonio Marina, 1993)

Decodificamos:  Hay que concentrarse en lo que uno hace. Para captar la idea que le llega a uno y que puede pasar de largo si uno está concentrado en demasiadas cosas a la vez. En mis clases les pido a los alumnos que cierren el móvil, el fijo y que desconecten de pasatiempos vampíricos. Si uno no puede concentrarse en la lectura porque está atento a sus whats nunca llegará a nada si deja que algo tan baladí y tan absurdo interrumpa su flujo creativo.

(…) “la memoria desempeña un papel esencial, aunque inconsciente, y todo depende de la perfecta fusión del pasado y el presente. La inspiración del genio añade un tercer ingrediente:el pasado, el presente y el futuro (nuestro libro) se unen en un fogonazo repentino; de este modo percibimos el círculo entero del tiempo, que es otra forma de decir que el tiempo deja de existir. Sentimos, a la vez, que el universo entero penetra en nosotros y nosotros mismos nos disolvemos en el universo que nos envuelve. El muro de la prisión del ego se desmorona del repente, y el no-ego irrumpe desde el exterior para salvar al prisionero… que danza ya en el aire libre.”
(Nabokov, 1983)

Antón Chéjov : “He escrito mis cuentos como los reporteros que informan de un incendio: mecánicamente, medio inconsciente, sin preocuparme para nada del lector ni de mi mismo…”.

3. Dominio del lenguaje

Sin dominar el lenguaje uno no puede pretender ser escritor. Si uno hace faltas ortográficas y no le importan, no va por buen camino. Al lenguaje se le respeta, se le ama, se le desea, hasta el punto de dejarse fascinar por él. Cada palabra, cada frase, cada párrafo debe ser ese supercalifragilísticoexpialidoso que nos fascinaba de pequeño.

“¿Un escritor piensa primero en el contenido —en lo que pretende decir o comunicar— o en la manera en que debe decirlo, expresarlo? Se ha creído que el escritor literario, precisamente por ser literario ya tiene asimilada o dominada de tal modo la forma en que va a escribir o que va a emplear para escribir su texto, que ésta le fluye o le surge casi de manera espontánea demostrando así su experiencia o dominio como escritor. (Un lego en asuntos literarios, entonces, no sabría siquiera cómo empezar a escribir, porque no se le ocurriría nada: no sabría cómo o por dónde empezar, si tal tema o asunto es digno de contarse o no…) ¿Es intuición, conocimiento, instinto, o se trataría más bien de una serie de factores, inconscientes unos, resultado de la formación o de la experiencia (o dominio sobre el proceso de escritura) que tendría más que los otros? “(Bedoya, 2007)

“El idioma trabaja con nosotros. Mil años de castellano se ponen en marcha cuando me siento a escribir cada mañana. La inspiración es el lenguaje porque otra no existe. Creo en mis palabras fanáticamente como Borges y tantos. Después de escribir, releo, por ver dónde he traicionado a la palabra, donde he puesto lo que no era. No creo en las erratas: creo en las traiciones a la formidable y aparatosa máquina del idioma”. (Umbral, 1997)

“Cada palabra es sentido y sonido; a través de las caprichosas semejanzas de sonido, los sentidos se hacen guiños entre sí y superponen nuevas capas sonrientes de significado al entramado ya conocido. Es como si la lengua se sacase la lengua a sí misma pero para entenderse mejor (Savater, 1997)”.

Terminamos las necesidades en el próximo post. Adelanto:

  • 4.Trabajo duro, disciplina y fluir.
  • 5. Independencia.
  • 6. Emotividad, capacidad para emocionar.

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