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CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (12)

15.    Hasta que la muerte nos separe, e incluso después   –Mira que muertos, vienen muchos; muertos de hambre, muertos de risa, muertos de pena, muertos de envidia, muertos de tristeza; pero todavía no había venido nadie a verme encarnando la muerte con tanto...
CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (11)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (11)

14. Tarántula, la adivina Para Pedro, que algunas horas antes había estado jugando con sus amigos en mitad de la calle, que poco después estaba sentado ante una mesa bien puesta con todo tipo de comidas, dentro de una casa arropado por el calor de risas y abrazos…...
CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (10)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (10)

13.    La historia de Ken   La cuestión era saber dónde se había metido la abuela Remedios, que había traspasado –palabras del viejo– cinco años antes. Cinco años era muchísimo tiempo. Quizá la mujer, al no encontrar agujas para hacer punto, no tener amigas para...
CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (9)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (9)

  11.    De parte de Napoleón Bonaparte…   Ya estaban a punto de salir cuando se les acercó un hombre pequeñito, de huesos rechonchos, que llevaba un gorro peculiar en la cabeza y con una mano se agarraba de las costillas. De cada costilla colgaban...
CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (8)

CUENTO DE VERANO: EL ABUELO CALAVERA Y YO (8)

  11. El Café de los Desencantados–¡Hueles a colonia de la buena, chaval! –gritó Ken al niño, desde las alturas–. Aquí abajo los sentidos se desarrollan: vemos mejor, oímos mejor y, aun habiendo perdido la nariz –que ni falta nos hace, excepto para llevar gafas–,...