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Hoy mi amigo el marciano ha aparecido por casa vestido con una falda blanca. Como de gente rara la hay creo que ni así habrá llamado la atención.

Me opongo a dar una descripción física del personaje porque le he pedido a un amigo que me lo dibuje de escondidas. Una imagen vale más que mil palabras y ahora describir su cuerpo azul de enormes ojos negros como platos, un cuerpo rectilíneo y plano como hoja de papel con dos pies patosos (de pato) y dos manos que parecien pies con siete falanges en cada una de ellas, escamas translúcidas con toques de brillo sardina no toca. De hecho nadie le ha parado en la calle   (o no me lo ha contado)  aunque reconozco que siempre sale envuelto en gabardina y que siempre regresa. Lo más importante de día son las conexiones transespaciales  con sus padres que no me pierdo, pegados mis dos oídos a la pared: como eso resulta muy difíci a veces pienso que el marciano soy yo y que bien podría ser.  Los escritores, antes o después de San Jordi (otro marciano que volatilizó a un dragón)  acabamos siendo tan invisibles como los marcianos y los marcianos tan invisibles como los escritores.

Entendí lo de la faldita, que no era miniatura sino larga porque hoy se puso a  hacer turismo  por el barrio romano de Barcelona que empieza en la estación de metro Jaume I,  el conquistador que no era romano sino francés y acaba, por allá las drassanes. Si él me avisara yo podía darle alguna información pero es que nunca hablamos. Me tiene aparcado.

La colonia se llamó Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino desde que llegaron unos romanos en los años 15 y 17 a.C. y se instalaron en el pequeño cerro que ahora es la plaça del Àngel y de Sant Jaume y desde la que podía verse el mar (deberían derrumbar unos cuantos hoteles para recuperar esa primera postal). Le diría que las antiguas termas romanas estaban bajo la plaza de Sant Miquel donde ahora se levanta el edicifio de impuestos municipales desde el cual  solo hace dos días me mandaron el impuesto de residuos : no sé si por mí o porque se enteraron que tengo a un marciano conmigo.  Que en la plaça del rei se levantaba, erecta una columna del templo de Augusto que ahora luce, junto a otras, en una casa particular, la del centre excursionista de Catalunya.  No sé por qué la pusieron ahí, en el recibidor,  porque la casa siempre esta vacía y los excursionistas… pues por ahí con sus excursiones que mucho me temo que si no las hicieran  se les retiraban el título. Que hay una vía sepulcral/cementerio con las tumbas intactas (nadie ha mirado en ellas si quedan joyas, alabastros, plata o muñecas en miniatura). Le diría que Tarraco,  la capital de la Hispania Citerior  estaba a cuatro horas de cuadriga o más y que Empúries …. pero mejor transcribo antes de que se me olvide lo que “vini, vidi, vinci”, perdón que se me va la pluma… o qué  escuché y que no vi.  A mí me gustaría que me invitara un día a tapas pero… como no le veo bolsillos en sus piernas ondulantes y ligeramente asardinadas no me atrevo. Bueno, que no me apetece pagar. Ya está.

Y eso fue lo que escuché y que repito para la post-eridad.

Ave Padre y Ave Madre. Ave Caesar, morituri te salutant. No, no! Estoy muy bien y muy emocionado. Hoy he visitado la Barcelona romana de hace dos mil años y más. Me he comprado una falda a juego para no llamar la atención. Dos chicos besándose muy acaramelados  se me quedaron viendo mis piernas. 
Antes los hombres iban con falda corta, sin pelos, se divertían en el circo con leones merendándose a los cristianos y bebiendo vino caliente. Qué manera tan curiosa de divertirse. ¿Será por eso que hoy ya no quedan cristianos, que se bebe el vino frío, los hombres llevan pantalones y ya nadie se divierte como antes? Había dos murallas romanas para que nadie se fuera sin pagar, acueductos para transportar el agua –ellos inventaron las letrinas-, anfiteatros y circos, mercados y prostíbulos para venta de carne, hombres libres y esclavos, tabernas y posadas. No sé si ya entonces tenían un museo arqueológico y si vendían souvenirs de los romanos. Tampoco sé si conocieron a Astérix y a Obélix y fueron vapuleados por ellos a gusto con la pócima mágica. Busqué la vía augusta pero en la calle de tal nombre nadie la conoce y menos romana. La vía layetana ya estaba antes de que llegaron los romanos aunque era una “riera” de cuando antes la gente defecaba en la calle (otro día lo cuento). Se llama layetana porque allí vivían los layetanos, que era un pueblo íbero exterminado/diezmado/aplastado por los romanos porque no había forma de entenderse ni de pagar tributos  * (lea abajo quienes vivían antes de los romanos que, poco pelo en piernas, pero vaya bichos…) 
La caída del imperio romano es del año 493 cuando en un banquete de reconciliación los hombres de Teodorico El Grande asesinaron a los de Odoacro; Teodorico personalmente cortó a Odoacro, virrey de Italia en dos dando lugar al imperio ostrogodo. Fue un ensayo de la Boda Roja de Juego de Tronos y ahora siguen su ejemplo. Con tanta muerte ahora se entiende que los romanos inventaran la Cloaca Máxima con tantos ríos de vino y sangre.
Saludos desde Barcino, dos mil años después con una buena copa de vino tinto porque de sangre no encontré en la Boquería.

 

 

Familias lingüísticas de la península ibérica antes de la romanización
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Foto propia de mi archivo