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LA TRISTE, AGONIZANTE Y SILENCIOSA MUERTE DEL ESCRITOR CATALÁN

por Jun 13, 2021Creatividad0 Comentarios

 

François Pinault, un ejemplo

En estos días de junio ha abierto sus puertas en París el nuevo museo de arte contemporáneo de François Pinault, de 84 años, el “héroe moderno” en el edificio de la Bolsa. Es el dueño de Christie’s y de marcas como Fnac, Balenciaga, Gucci, entre otras, y el multimillonario número 34 en la lista Forbes. 

Me interesa contar como en su juventud empezó a interesarse por el arte. Empezó a coleccionar Picassos y Van Goghs y se dio cuenta de que el mercado estaba ya demasiado saturado así que se lanzó al arte contemporáneo del que posee más de 10.000 obras. Ocurrió lo mismo con el arte antiguo: lo abandonó cuando vio que no era rentable.

Es solo un ejemplo que la historia nos recuerda  de gente astuta que decide cambiar de ruta cuando no hay rentabilidad. Sí, esa palabra que a los artistas nos parece estar vetada o, incluso ya olvidada. Trabajar por amor al arte, vieja expresión  de renovada usanza, acaba siendo el lastre que nos impide una vida exitosa, plena y auto-realizada, como si no nos la mereciéramos…

Si Pinault y otros muchos cambiaron el curso de su vida quemando las naves que ya no navegaban…¿ qué extraña locura abraza al escritor catalán  que si establece variables económicas en su trabajo descubrirá  que el negocio de la literatura catalana es un fraude de tomo y lomo?

La muerte del artista

Lo cuento por experiencia: después de 30 libros y 10 premios literarios mi cuenta sigue tan vacía como hace 30 años cuando empecé. Curioso que mi primer post en este blog alegre (pero no tanto) hace ya cuatro años tratara, precisamente de las dificultades de subsistencia del creador catalán y de que, de no mediar ayudas familiares no podría  pagarse  ni su propio entierro.

La reflexión llega, una vez más, alentada por la lectura de La muerte del artista  de  William Deresiewicz  publicada estos días por Capitán Swing y que me entrega, en una bandeja ardiente, las palabras y los conceptos  que dan el cuerpo  perfecto a mis pesadillas…

Un pequeño país incapaz de alimentar a sus hijos

Catalunya es un país pequeño con una lengua de segunda (en palabras de Clara Simó) donde 2 de cada 3 libros en librerías son en lengua castellana que es la lengua imperante en los patios de las escuelas y la lengua más hablada en Catalunya (para que luego digan los necios que aquí se persigue al castellano).  Somos seis millones pero solo dos y medio/ tres de  personas bilingues que anteponen la lengua catalana a la castellana y no siempre.  Lo que era una lengua fuerte y poderosa extendida por el mediterráneo y el levante español ahora se yergue bajo la marca de “països catalans” (que integra a las Baleares y a Valencia donde el catalán, desde siempre, no prospera).  Entonces los datos no mienten: los  escritores catalanes profesionales que haciendo malabarismos logran vivir de sus libros  o para quienes la escritura constituye el único de sus ingresos no serán nunca más de veinte. Una cifra muy generosa. Demasiado. El resto, hasta los 200 profesionales, en cifras aproximadas,  comparten la escritura  con el ejercicio del magisterio en institutos, o en universidades, o como guionistas o en quehaceres varios.

La resistencia de una estufa que arde

A pesar de que la nueva y flamante Premio de las lletres catalanes, María Barbal,  hablaba en su discurso de “resistencia” uno se pregunta ¿resistencia a qué? ¿ A la autoridad que nunca tiene puestos los ojos en los escritores?, ¿a las instituciones que no tienen especial interés en que los creadores sobrevivan? , ¿al gobierno  de la Generalitat que destina solo un 1’7 % de presupuesto a cultura? ¿A los medios de comunicación que dan voz a escritores internacionales pero que olvidan a los de aquí? ¿Por qué hay que resistir si los hados hicieron sus maletas, si las instituciones son avaras en ayudas a la creación o subvenciones, si las tecnologías están desbancando al libro porque los adolescentes creen que en un teléfono  cabe todo un mundo? ¿Si solo hay dos millones y medio/tres de posibles lectores?

La triste, agonizante muerte futura

Las cuentas no salen, ni de lejos. Ganarse la vida escribiendo es un sueño imposible. Y les diré el por qué: si el precio medio de un libro de literatura infantil o juvenil -que es a lo que me dedico- es de 10 euros  y el beneficio para el autor  es del 10%, lo que resulta es 1 euro. …¿Alguien cree que un autor catalán va a vender un mínimo de 1000 libros al mes para asegurarse su posición de mileurista?  Imposible. De hecho  en conversaciones  con compañeros escritores e incluyendo mis propias reflexiones… el escritor catalán no mediático  de no contar con otras ocupaciones viviría bajo el umbral de la pobreza.

Entresaco de una notícia de El País sobre el éxito del centro Menéndez Pidal de Sevilla el siguiente texto:

El centro está en uno de los barrios más pobre de España: ” El barrio de Torreblanca es el cuarto barrio más pobre del país con 5.944 euros de ingreso por persona y año según el Instituto Nacional de Estadística.

https://elpais.com/educacion/2021-06-07/el-exito-del-colegio-que-repesco-a-sus-alumnos-para-volver-a-clase-tirate-al-cesped-subete-al-olivo-pero-lee.html?prm

La suma de los derechos de autor y de la charlas (anteriores a la pandemia) sumando testimonios de escritores catalanes dan cifras inferiores a los 6.000 euros anuales por escritor. Dicho de otra forma:  si añadimos  a nuestras estadísticas los ingresos anuales de cineastas  ( vean  el documental recién estrenado en el Fic Cat de Roda de Bará “El cine que no vemos), de actores y de escritores, los barrios más pobres de España  están escondidos en nuestras ricas ciudades: Barcelona, Sabadell o Tarrassa, Reus… los barrios donde viven los creadores catalanes.

Hablemos claro: escribir en catalán no es sostenible. Y no solo eso: acaba siendo un acto de injusticia económica que los alelados, buenos como el pan, inocentes y babeantes escritores, entre los que me encuentro, somos incapaces de ver. Somos tan buena gente que solo de descubrir nuestro libro en las librerías sentimos los placeres y estertores apocalípticos que nos dejan sin comer dos semanas (si es que hay algo en la nevera).  Porque como cuenta William Deresewicz ¿por qué los escritores nunca mencionan de dónde viene su dinero? El autor recomienda el ensayo “Esponsorizada por mi marido”  de Anna Bauer dando luz a algo sabido: si tu cónyuge trabaja y trae dinero a casa y tiene paciencia y  amor considerable sí puedes dedicarte a visitar nubes, a cazar pájaros o ballenas blancas.. de lo contrario eres un suicida.

La figura del escritor catalán tiene los días contados ante la indiferencia de las instituciones: 200 solicitudes a las beca de ayudas a la creación en la Institució de les Lletres catalanes  y solo 45 ayudas de 6000 euros entregadas entre algunos que, por diversas razones, ya no los necesitan. Esa ayuda debería contemplar no solo la calidad de la propuesta literaria sino la capacidad económica del autor ( o su declaracón última de la renta) Las ayudas dadas por políticos de abultados sueldos  y generosos despachos son insuficientes para insistir en la “resistencia” a la que llamaba María Barbal.

¿Por qué será que los  nuevos escritores catalanes ya escriben en castellano y nadie se rasga las vestiduras? Gente lista, indiscutiblemente que lo que desean, ante todo, son lectores: Fátima Bertrán, Joel Santamaria, Josep Maria Girona, ex jefe de informativos de Radio Barcelona, Alexis Racionero, Cuca Canals, Edgar Cantero, un catalán del barrio de Gracia que triunfa en el New York Times, el gran Pablo Martín Sánchez, ya considerado entre los grandes escritores españoles, en un alcance y dimensión que jamás  habría alcanzado  si se hubiera mantenido en catalán…

 

Seguirá

Gracias por difundir

 

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