Seleccionar página

EL GENIO DE GIANNI RODARI, UN CENTENARIO PARA RECORDARLE

por Nov 15, 2020Creatividad0 Comentarios

Gianni Rodari cumpliría ahora cien años de su nacimiento y lo haría  siendo aún un gran desconocido para muchos lectores.

Ocurre que aquellos que nos dedicamos a la literatura infantil y juvenil somos vistos como especie inferior en proceso de crecer. Como si ese noble oficio de dedicarse a seres con escasos derechos fuera un acto vergonzante.

Alguien debería escribir, y por eso tomo las riendas, sobre la importancia de la literatura de los primeros años en los que se forma la sensibilidad, la imaginación, la expresión y la identidad personal de los hombres y las mujeres del mañana. O que se lo pregunten a Bruno Bettelheim, autor de “Psicoanálisis de los Cuentos de hadas”. Quién sabe si por ser considerado “solo para niños” el escritor y pedagogo italiano confesaba en los últimos años de su vida que deseaba escribir poesía para adultos. Murió con sesenta años en Roma sin haber cumplido su sueño.  Sólo diez años antes ganaba el Hans Christian Andersen de literatura, un prestigioso premio considerado el Nobel de la literatura infantil.
¿Pero quién fue el escritor, pedagogo y revolucionario de las letras para que solo ahora en los fastos humildes de su centenario (cuestiones del covid) haya sido traducido al inglés a pesar de best-sellers tan portentosos como Cuentos por teléfono, Un pastel caído del cielo, El libro de los errores, El libro de los porqués, La góndola fantasma o Retahílas del cielo y de la tierra?
Los ineptos editores ingleses y americanos se saltaron tres generaciones de lectores solo por un hecho: Gianni Rodari se inscribió en el partido comunista italiano en julio de 1943 poco después del fusilamiento del Duce y de la muerte de su hermano César en un campo de concentración. Esa circunstancia poco analizada apartó a millones de seres humanos de habla inglesa de un genio de las letras.
Como estudioso y experto en su obra pueden definirse como siete las rebeliones y aportaciones  rodarianas.

1.El chico que leía filosofía

 Tenía dieciséis años y ya leía a  Kant, a Schopenhauer, a Nietzsche… pero también a los surrealistas franceses, historia del arte, poesía italiana (Montale, Saba, Ungaretti, Gatto, Quasimodo), a Lenin y a Trotsky para enfrentarse a un mundo oscuro, el de la Italia fascista (1922-1943) que le obliga a afiliarse al Partido para encontrar trabajo de maestro. Sus primeros versos nacen a los seis años y a los dieciséis escribe siete relatos publicados posteriormente. El hijo de un humilde panadero que morirá de una bronconeumonía al intentar salvar a un gato perdido en la tormenta escribe:

Había tanta nieve en aquellos países que parecía que todos los molinos del cielo habían esparcido su harina en esta tierra llana de Lombardi

2.Del ser social a la escritura fundacional

Como maestro descubre que los libros de lectura obligatoria en los años cuarenta son historias morales, vidas de santos, lecturas exigidas por el Fascio. Cuando en el año 1947 entra como periodista en La Unitá recibe cartas de lectores que le piden escriba cuentos “a papá que es revisor del tranvía”, “al hijo que está todo el día en un sótano sin luz”. Cada domingo publicará retahílas, canciones, versos, cuentos para los más pequeños con los que les da la vuelta a los cuentos tradicionales. Ya no son reyes, ni ogros, ni hadas los pobladores de la imaginación infantil y sí deshollinadores, afiladores, conductores de grúa, traperos, modistas, periodistas y guardias urbanos…

             “¿Quién es más fuerte que el guardia urbano?

               Detiene el tranvía con una mano”

Cuando en el año 1950 llegue a la redacción de IL PIONERE SETMANARI DE TUTTI I RAGAZZI DE ITALIA en Roma, su directora, Dina Rinaldi, le pedirá que reúna sus textos de La Unitá para su primer libro de Retahílas al que seguirá Las Aventuras de Cebollino, una historia de dictaduras entre legumbres y verduras que escribe en un solo mes y que alcanza los 150.000 ejemplares vendidos en la primera edición en Rusia. La piedra en el estanque ya está echada: sus ondas le llevarán en 1972 a La Gramática de la Fantasía, texto fundacional para maestros y padres sobre el arte de construir historias.

3.El Comunista espiritual.

Si por esa razón disparatada Rodari fue despechado de la lengua inglesa hasta este año resulta una ofensa grave y muestra de incultura. A Rodari y a sus amigos se les conocía como “los comunistas de la sacristía”. Parten de una interpretación particular del Evangelio, no tanto de una interpretación clásica: les entusiasma el momento en que Jesús abandona su casa con doce años; su madre lo encuentra discutiendo con los médicos que lo tratan con suma vanidad arguyendo que cómo pretende el niño ser tan sabio como ellos y desafiar el poder. A Rodari le gusta ese Cristo revolucionario y profundamente social.

4.O el maestro es un mago o la clase será un mal trago.

   Esa es la gran revolución rodariana que empezó pronto y terminó demasiado pronto con el fracaso actual de un sistema educativo basado en la memorización. Rodari escribe en una serie de artículos entre 1966 y el año de su muerte:

1.La educación del niño pasa por nuestra reeducación continua ( la de los maestros)

2.No podemos culparlo de no aprender y sí a nosotros que tenemos que… ¡aprender a enseñar!

3.La lectura es un privilegio y no un deber.

4.La atención y la memoria no son mejores que la creatividad y la imaginación.

5.Reír es crucial: es un regalo inesperado más allá de la protección y la seguridad: la lectura en voz alta en clase es fundamental para que la risa se contagie.

6.Un niño … cada niño es un hecho nuevo. Y con él el mundo empieza desde cero.

7.Los padres y los maestros pueden serle útiles al niño solo si están dispuestos a renovarse continuamente. A adaptarse a su crecimiento, a poner en duda el propio bagaje cultural y técnico, la propia concepción del mundo (1976).

Rodari pide al maestro que no sea un repartidor de información sino un mago, un animador a la creatividad, un fabricante de juguetes que contribuye a la formación del niño  y prepara sus capacidades muy lejos de la inútil memorización de temas. El recientemente desparecido Ken Robinson hará crecer sus tesis en Escuelas Creativas.

Rodari grita: “La imaginación debe tener un lugar en la educación. Hay que confiar en la creatividad infantil”.

E impulsa el hecho de que la creatividad no se circunscribe solo en las artes plásticas y sí en la política, la economía, la sociedad …

(seguirá)

Para aquellos que deseen ver el video que acabo de grabar les conmino a que lo haga (y me sigan) desde  mi Canal Creatividad 3.5 en youtube

https://www.youtube.com/watch?v=29PnhNaA_W4&t=534s

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.