JURADOS VENDIDOS, AMIGOS, ENEMIGOS, TRAICIONADOS…EN LOS PREMIOS LITERARIOS

Bueno…señores… de momento ahí terminan las maldiciones de los premios que eran 6 pero que podían ser tantas como uno les encuentre los tres pies al gato, que tendrá siete vidas pero más maña que fuerza para hacer perrerías.
Y resumo otras indignidades de los premios, mayores o menores, pero que molestan…
1. Los jurados que no sirven para nada porque obedecen al pastor del rebaño y deben decír SI aunque sus corazones digan NO. Caso ejemplar: cuando Juan Marsé le entregó el Premio Planeta contra su voluntad a Maria de la Pau Janer

Añlo 2005- BARCELONA.- La polémica fue la protagonista de la 54ª edición del Premio Planeta. Los escritores Juan Marsé y Rosa Regàs, miembros del jurado, reprocharon a la ganadora, Maria de la Pau Janer, y al finalista, Jaime Bayly, la “insuficiente calidad literaria” de sus novelas. La autora mallorquina conquistó el galardón mejor dotado de las letras españolas -601.000 euros-, con ‘Pasiones romanas’, presentada bajo el título ‘Si fuera esta noche’, una obra ambientada entre Mallorca y Roma que firmó con el seudónimo de Camille Claudel. Janer, quien expresó su alegría por “ser la menos mala de las 10 finalistas”, tuvo que aguantar un auténtico aguacero cuando Marsé le espetó que la novela ganadora tiene como problema “el ritmo narrativo tan pormenorizado y tan meticuloso, que me empecé a impacientar” y ha criticado asimismo la “decantación hacia lo sentimental” que hay en el texto.

Eso nos llevaría a otras consideraciones… el hecho de que el Planeta, a pesar de sus 400 originales recibidos para cada convocatoria,  esté ya dado de antemano y, habitualmente a personas de cierta trayectoria o, directamente, autores de la casa.

2. Año 2003. Los jurados sorprendidos cuando se anuncia ya una novela, cuando aún no se ha hecho  público el premio... Fui testimonio del resbalón del crítico y amigo Isidor Cónsul (o del publicitario que le ayudó), al frente de la editorial Proa, a principios de siglo cuando cometió un desliz curioso e ininteligible: apareció un anuncio en prensa  (Sapiens)  anunciando la nueva novela “Les veus de Pamano” de Jaume Cabré que iba a ganar, tres días después, el Premi de novela Pin i Soler en Tarragona (¿demostrando que era voluntad del editor qué novela era la ganadora?). El desliz le costó a Isidor (yo estaba delante) pagarle a Cabré los 20.000 euros del premio que fue declarado desierto. Como resulta algo enredosa esta aseveración, les recomiendo la lectura del blog del excelente Joan Josep Isern

Una cultura de conflictes i embolics (Batalletes de l’arxiver, 7).

3. Amigos Jurados que, cada año se reúnen para entregar un nuevo premio. Nada hay de infiel en ellos o de indigno. Pero si un autor quiere mandar por segundo año su original a la nueva convocatoria del premio se encontrará con que ese jurado ya no va a leer su obra, si fue desclasificada o directamente rechazada en el curso del año anterior. Esto es lo que ocurre directamente con el Premi Folch i Torres de novela, al que añadiendo al librero Canosa, ganador del pasado año, repite jurado de amigos:

2015-  Muriel Villanueva, Paula Jarrín, Anna Guitart, Pep Molist i Luis Prats

2016- Muriel Villanueva, Paula Jarrín, Anna Guitart, Pep Molist i Oriol Canosa.

Sinceramente, no me gusta.  No solo el premio (que tuve el placer de ganar) se ha desvalorizado de los 7.000 a los 4.000 para el ganador (como adelanto de derechos de autor) sino que “esa cosa de amigos” no me parece juiciosa.

Para mayor tristeza, La Galera, en el pool editorial de Enciclopedia Catalana esta tardando demasiado en pagar a sus autores. Los derechos del año 2015, en vez de ser pagados en abril  se están pagando en noviembre, cuando ya muere el año. Y este año, parece ser que se repetirá la proeza. O, los autores no somos nada.  Habría otras indignidades a contar pero, sigo queriendo mucho a mi país y a las editoriales que en ella viven o sobreviven así que me permitirán que guarde para mí, otros descubrimientos poco elegantes.

Termino: si usted tiene más de 67 años… no se le ocurra ganar ningún premio o puede perder la jubilación.

4. ¿Escritor en España? Pues elija usted qué prefiere cobrar: la pensión por jubilación o los derechos de autor

La polémica saltó a la palestra pública cuando el Premio Cervantes  Antonio Gamoneda aseguró, hace ya una semana, que tendría que dejar de escribir en vista de que la nueva reforma de pensiones le prohíbe cobrar a la vez su jubilación y los derechos de autor. Desde 2013 más de una docena de autores se han visto atrapados en esta disyuntiva

“Un escritor debe renunciar al cobro de su pensión si sus ingresos profesionales superan el salario mínimo anual (9.172,80 euros). Eso abarca charlas, premios y conferencias y por supuesto derechos de autor, incluyendo el de las obras escritas antes de jubilarse.  No son pocos los afectados por la reforma. Los premios Cervantes José Caballero Bonald o Antonio Gamoneda y también Eduardo Mendoza, Javier Reverte, Forges figuran en la lista de quienes se han visto obligados a pagar multas de hasta 30.000 euros por el cobro simultáneo de la jubilación y los derechos de autor, algo que podía hacerse desde 1998 y que la reforma de Fátima Báñez penaliza hasta con cuatro años de pensión en caso de que incurran en esta supuesta infracción”.

La sangría del autor en una España vencida por el PP,  es otro de los caballos de batalla en los que pobre el escritor tiene las de perder.  Mejor que deje de escribir y  se apunte a cualquier partido político: su vejez quedará asegurada (e incluso, blindada) tras los escasos réditos y el fracaso de la creatividad. Se dice que  el nuevo Estatuto del Autor y el Artista observará esas inequidades e  inquinas.

Sobran conclusiones, en esta larga lista de artículos (y silenciamos otras fantochadas) sobre los premios literarios, bellos por fuera pero roídos por dentro y sin que nada ni nadie luche para que se haga la luz, para darle al César lo que es del César, y para darle a Dios, lo que es de Dios cuando, en el sombrío paisaje de la literatura, uno ya no sabe quien es César y quien es Dios.

O la ficción supera siempre a la vida.

(en http://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/Literatura-Premio_Cervantes-Pensiones-Jubilacion-pensiones-escritores_0_882511802.html)

Fotografía propia en taller de Marionetas con Petr Forman en Santander (2010)

ÚLTIMAS MALDICIONES DE LOS PREMIOS LITERARIOS: o el tamaño sí importa

Como soy metafísico por naturaleza, positivo por genética y alegre por convicción y, sinceramente, no me gusta ir maldiciendo por ahí, me permitirá el abnegado lector que de un solo soplo o dos  (como el lobo ante la casita de los cerditos) acabe con las tres maldiciones que me corroen por dentro y que ya intente liberarme de ellas y pasar a otra cosa.
Dicen que las maldiciones siempre regresan y yo, con mis (a pesar de todo) nueve premios literarios no deseo, precisamente, que esa suerte o mérito se me eche en contra.
Reconozco, eso sí, que perdí más premios que los que gané.
Impongamos, insisto, la metafísica
Así que vamos por la cuarta de las maldiciones: el espacio de las novelas. O El saber sí ocupa lugar.

Reproduzco una conversación /email de ex alumno de mis cursos de escritura creativa) post-saludo

Alumno Modelo: Pues te hice caso y he escrito en esos tres últimos años dos novelas: una de 400 páginas para jóvenes y que creo que puede ser  un nuevo “harry Potter” y otra para niños de 150. Y bueno, me gustaría publicarlas. Necesito tu recomendación.

Yo: Un autor desconocido hoy lo tiene muy mal para publicar. Te van a pedir cifras de ventas que no tienes, comunidades de lectores que quizás sí, premios que no, ni currículum vitae literario. Lo mejor es que las mandes a algún premio literario

Alumno: ¿Por cuál empiezo? Todos los concursos literarios parecen hechos por Voldemort, que debe ser el editor principal. Ninguna convocatoria  de infantil/juvenil acepta novelas de más de 200 páginas.

Yo: ¡Glups! ¿Y la infantil?

Alumno: No. Menos

Esa conversación nunca ocurrió pero podría: quizás porque mis alumnos universitarios de  ESRP  (UB)   son seres muy inteligentes a los que no les interesa bregar con la fuerza oscura. pero me sirve para analizar la cuestión del formato que no es otra que “maldita la gracia de que un concurso literario establezca bases  con tan pocas miras, con tantos requerimientos en espacio, con una acotación tan brutal en cuanto al número de páginas del original”. Puede parecer una cuestión baladí pero observemos y descubramos como a ninguna editorial española le apetece encontrarse con una saga tipo Harry Potter, con un nuevo Julio Verne, un Mark Twain, un Rider Haggard, un Lewis Carroll ( o con esos monumentos literarios entre los que incluyo “La historia Interminable” o “Momo” de Michael Ende, la prodigiosa “El Museo de los recuerdos robados” de Ralf Isau ni  la “La Guerra de los Botones” escrita en el año 1912 por Louis Pergaud, por citar algunas escasamente “breves” novelas.

El proceso creativo de redacción de una novela  es algo vivo, orgánico: la novela  crece en nuestras manos sin limitaciones de fantasía ni otros impedimentos. Uno empieza y no sabe cuándo encontrará el The End. El escritor vive inmerso en su  fábula, levantando pisos, abriendo caminos, construyendo personajes que, a menudo, se escapan de sus manos y vagan libremente.

Imaginemos a mi imaginario y alumno diciéndose a si mismo… ¡cuidado que el libro sólo puede llegar a las 80 páginas! A eso se llama frenar la inspiración, constreñir el trabajo creativo. Se llama coacción, poner fronteras. No niego que pueda limitarse “por lo bajo” el número de páginas pero las editoriales deberían revisar sus convocatorias. Siempre puede ampliarse un texto con separación de de capítulos, quizás con un cuerpo 13 en vez del 12, con el interespaciado (también prefijado en las bases) y otros recursos. Pero cortar una obra para que concurse  es arrancarle los brazos y las piernas de tajo a un texto como si cuatro caballos furiosos tirasen con visceralidad  de “la obra” . Me refiero, especialmente, a la literatura infantil y juvenil.

Premio Ciudad de Málaga de novela infantil: FORMATO DE LAS OBRAS
La obra se presentará con el título original, sin ningún dato que revele la identidad del autor o autora, se presentarán por quintuplicado, en tamaño DIN-A4, tipo de fuente Arial, cuerpo 12, con interlineado de 1,5 líneas, escritas por una sola cara, paginadas, perfectamente legible, encuadernadas y con una extensión de 25 a 40 páginas.

Premio ANAYA de literatura infantil: de 50 a 100 páginas

Premi EDEBÉ de literatura infantil y juvenil:  extensión de un mínimo de 20 páginas y un máximo de 80.  Y de 80 a 200 para la juvenil

Mejor me parece la convocatoria de el  Barco de vapor cuya extensión máxima (sin mínimos posibles)  es  de 150 páginas, impresas a 1,5 de interlineado y escritas en Times New Roman cuerpo 12.  O el GRAN ANGULAR: La extensión de las obras deberá ser de un máximo de 300 páginas en un solo volumen, impresas a 1,5 de interlineado y escritas en Times New Roman cuerpo 12.

O nuestro querido y veterano (y venerable) Premi Sant Jordi de les lletres catalanes: extensión mínima de 200 páginas

Podría extender mi relación con algunos premios más: el lector hará bien en indagar y descubrir la cantidad alarmante de premios que “acotan” demasiado.

Alguno de los lectores argumentará que eso es ser muy remilgado, escrupuloso, afectado y excesivo: lo que designa la palabra tiquismiquis. 

¿Y aún así qué ocurre cuando en un prodigio creativo uno supera esas dimensiones? En mi caso tengo dos novelas de 350 páginas aprox.   ( del año 2007 y del 2012) que aún no han visto la luz quizás porque  su propia desmesura las expulsa del paraíso de los premios( o porque no encajan con lo mal llamado infantil o juvenil, dos otras etiquetas o trabas que dificultan su encaje). La literatura si es buena es literatura  y basta.

Esa reflexión busca solo “abrir posibilidades” y que algunos editores, mirando hacia otro lado, abran un punto de inflexión: bastaría, a mi modo de ver, determinar, como en los últimos casos, un mínimo o un máximo, una acotación que no limite la libertad creadora y que permita encontrar a tantos escritores  un lugar (una convocatoria) para su novela antes de que , por extensión quede relegada, quizás para siempre, al cajón de los libros olvidados

 

Fotografía: cartel de la Película LA GUERRA DE LOS BOTONES ( remake de 1994)

 

 

 

 

LA MALDICIÓN DE LOS SIETE AÑOS

Tercera de las maldiciones que acompañan a los escritores en su sueño de alcanzar un Olimpo (¿el que sea?) literario sin saber, como dijimos, que no todo es oro lo que reluce y que a veces no llega ni a oropel.

Esta maldición de la que quiero hablarles pasa tan desapercibida que creo que es de justicia sacarla del trastero, del cesto de los papeles o, llanamente, de la basura.

Cuando el escritor consigue un premio, sean 7.000, sean 25.000 o más,  pocos saben leer entre líneas qué significa una de las “máximas” de la convocatoria: avance de los derechos de autor. Y como voy a ser breve y contundente porque me azuzan los calores  estivales lo resumiré en apenas un párrafo: ese dinero que el autor recibe es un adelanto de sus 10% de las ventas futuras. Dicho lo cual hasta que no haya vendido suficientes ejemplares para que la editorial o el patrocinador recupere su inversión no recibirá un solo euro.

Dos ejemplos propios: en el año 2011 me alzaba con el premio (largamente acariciado)  Folch i Torres de Literatura infantil “per a nois i noies” con la novela “Libro de conjuros de la Vieja Tarántula” en su versión original, catalana.  Los 7000 euros de premio menos el 15% de irpf supusieron  5.950.euros.  En fecha de hoy, seis años después y vamos para el séptimo el libro aún no me ha proporcionado ningún dividendo. Eso significa que las ventas no han superado los 7000 libros (por eso del 10% que percibimos los autores).

Por cierto, ese premio hoy ha sido devaluado hasta los 4.000 euros lo que le convierte en desapetecible.

En el año 2013 ganaba el Barcanova de Literatura infantil con “Nadie es un zomb”. Fueron también 7.000 euros (menos irpf). Hasta la fecha tampoco he percibido ningún ingreso. Lo que  no significa que no agradezca profundamente ese o cualquier otro galardón.

Por otra parte este premio se ha incrementado hasta los 10.000 euros lo que le convierte en más atractivo.

¿Glamour? ¿Éxito? ¿Prestigio? La mayor parte de los premios es a cambio de un adelanto…. ¿cómo era eso de “pan para hoy, hambre para mañana?  Son como esas fotografías de Port Aventura lanzándose en el Dragon Khan y que acaban descoloridas en el último cajón del comedor donde se acumulan los recuerdos inservibles.

Ya se sabe que el premio Planeta supone para el ganador percibir solo el 50% de su retribución, carcomido el resto en impuestos. pero la cantidad resulta tan desorbitante que aún así, alegra. De los 600.000  quedan aún 300.  De la mayoría de premios…lo hablado.

Otros premios suponen un verdadero castigo para el ganador. Como el recientemente instaurado en LLoret de Mar I Certamen de Nuevos Escritores FNE España  convocado por no sé qué sabios locos . Lean, y termino, las bases:

 

Al/a la ganador/a del primer premio de cada modalidad (catalán y castellano), Caligrama le publicará su obra con el pack descrito más abajo.
Adicionalmente, recibirá un trofeo, un diploma, un lote de libros y un detalle de las entidades colaboradoras.
La publicación en Caligrama está valorada en 499€ (pack Publica) e incluye el diseño de cubierta y maquetación del libro con acabado profesional, en formato papel y digital. También comprende la edición del texto en cubierta, la asignación de ISBN, la impresión de 25 ejemplares en tapa blanda y la distribución a demanda mundial.
Cuando ganar un premio significa pagar se me revuelven las tripas de que España sea aún el país de Lazarillo en un país de ciegos.

Disfruten de su verano y recuerden que entre el 1 y el 15 de septiembre se convocan generosos premios a cuenta de sus derechos de autor.

 

Fotografía: El autor en la presentación del Libro ganador del  Premi Folch i Torres de Novel·la 2011. Cedida

SEGUNDA MALDICIÓN: LOS ZOMBIS LITERARIOS

Cuando una editorial o una institución decide convocar un premio literario acostumbra a elegir a los miembros del jurado entre personas con un currículum destacado que les hace valedores de ese papel.

Pero lo que muchos desconocen es que cuando a un premio literario se presenta un número importante de originales sean 20,100, 200 o 400 existe un equipo de pre-selección que determina cuáles de los textos llegarán a los miembros del jurado: son lectores elegidos por la editorial que combinan otras profesiones con su talento como lector.

En su primera y única lectura crítica eligen, la mayor parte de ellos, hojas del manuscrito al azar… pueden quedarse con el primero o el último de los capítulos, leer en diagonal… y reducen el número de originales recibidos según criterios como errores gramaticales, faltas de ortografía, sintaxis, pobreza de  vocabulario, originalidad del argumento, creación de personajes etc.etc.

Este es, entonces, el primer jurado al que hay que convencer, un jurado formado por un número indeterminado de personas del que nunca conoceremos ni su nombre ni su currículum, ni su capacidad, lo que puede significar que una novela de calidad sea separada del resto por criterios terriblemente subjetivos, por el extraño juego del azar o la insoportable levedad del ser (con permiso de Kundera).

He vivido dos experiencias en las que el jurado preliminar eliminó dos de mis novelas en dos conovocatorias: la primera fue en el año 2012 cuando presenté una novela infantil con el título “Mi amigo es un zombi” creyendo que, tratándose del tema del bullying y donde le daba la vuelta a los personajes (zombi bueno,/humanos malvados) era una novela que iba a declararse vencedora.
No fue así.
Que una novela no sea elegida como ganadora significa que una novela mejor escrita mereció ese privilegio, ante lo que cualquier escritor debe sacarse el sombrero. Pero acostumbra a ocurrir que, ante la calidad de un original, la editorial responda, al poco tiempo, que se queda con los derechos de edición.
Cuando ambas pérdidas ocurren (no premio/ no edición) el escritor pierde fuelle, terreno, seguridad y uno acaba planteándose, contra todo pronóstico que quizás aquello no era tan extraordinariamente bueno.

La novela “Mi amigo es un zombi” tenía un título poco atractivo: mucho me temo que el jurado entendió que era otra de esas novelas infantiles tipo pesadillas (Stine) hechas para alimentar a un subgénero sin pretensiones literarias.
Volví a presentar esa novela con un título mucho más literario: NADIE, título escasamente comercial que yo pensaba cambiar antes de su publicación pero que iba a encantar a a esos sujetos desconocidos, invisibles, de costumbres extrañas.

Sorpresa: Nadie quedaba vencedora y ganaba el premio infantil de Barcanova de literatura infantil y sus 7000 € correspondientes en el año 2013.

Indiscutiblemente hablando con los editores se buscó un título más acorde con el público lector y este fue Nadie es un Zombi, publicado recientemente, también, por Anaya.  Entre uno y otro manuscrito no había ni una sola diferencia exceptuando el título dicho lo cual quedaba corroborado que el primer jurado pre-seleccionador se dejó llevar por un mal título y que hizo poco caso a la novela…

Recientemente mandé otra novela a otro concurso y pensándome ya ganador  (uno quizás esté mal acostumbrado) quedé sorprendido cuando no lo ganó brindándole, como no,  un sincero aplauso por la novela ganadora pero cariacontecido porqué tampoco la editorial mostró su interés por hacerse con los derechos.
Algo pasó con el jurado preliminar…, esa misma novela fue presentada recientemente a otra editorial que me escribía con alegría y feliz de tener un original entre los suyos mencionándolo como obra de gran calidad literaria

(El libro aparecerá en el 2018)

Conclusión: existen jurados preliminares sin capacidad para elegir las obras que serán leídas por el jurado… otra maldición más que el escritor deberá tener en cuenta para su supervivencia y equilibrio mental en el momento de mandar sus originales a un premio literario: Que varias subjetividades pueden atacar a una obra de caridad porque existe una cadena de horrores humanos que no siempre razonan como uno cree deberían.

¡Y cuídense ustedes! Nos lo merecemos.

LAS SEIS MALDICIONES DE LOS PREMIOS LITERARIOS (1)

Todo premio musical, cinematográfico… literario está rodeado de glamour: el más pequeño concurso de redacción escolar o la portentosa entrega del Premio Planeta tienen en común a un fotógrafo (o una nube de…), un jurado, un ganador, un premio, una cantidad ilimitada de perdedores, difusión en redes sociales, felicitaciones. Y pareciera que detrás de ese flash final que todo lo envuelve, después de los titubeos emocionados del ganador o ganadora y de su falta de memoria de cómo llegó hasta allí, muchos creerán que ya no queda nada que contar.
Pues bienvenidos al espectáculo de lo que nunca contó nadie (o casi), las entretelas del juzgado de guardia, los afanes de algunas editoriales que viven de espaldas al mundo y que pareciera que trabajaran contra el autor.

Con permiso de la escritora Lena Pauls, que fue la primera en lanzar el grito al cielo, querría desentrañar ese mundo oculto que hay antes y después para que el lector vea que no es oro todo lo que reluce, que ganar un premio puede ser una lotería o un castigo, que presentarse a un premio puede dejarle esquilmado a uno moral, psicológica y económicamente y otras desafortunadas desdichas. Porqué recuerden, detrás de un ganador hay 40, 120 o 400 perdedores.

Primera Maldición:  ¿El Precio de medio riñón?

 
Existen infinidad de convocatorias  en Catalunya y en España cuyas bases exigen, sine qua non, la presentación de cuatro, cinco o seis copias en papel. Si al escritor se le fue la olla y acabó con un original de 400 folios (lamentablemente en mi cajón quedan tres originales de esas características) deberá tener en cuenta que presentarse con 4 juegos de originales inéditos exige un desembolso en fotocopias (a 0’04 la unidad) de 64 euros más 12 en encuadernaciones: 76  ( y 20 de envío de correos). Con un original de 200 folios, 52 euros….

En la web del premio Lazarillo de Creación, el más antiguo de España se puede leer:

Optaron al Premio Lazarillo un total de 161 obras, de las cuales 86 eran de narrativa, 56 de poesía y 19 de teatro. De todas ellas, 143 estaban escritas en castellano, 10 en gallego, 6 en catalán y 2 en euskera.

La convocatoria de este año pedía originales con un mínimo de 80 páginas y “cuatro ejemplares de cada una de las obras con que deseen concurrir”. A 100 páginas de media, el coste aproximado ( aparte envío) será de 32 euros.
Los 161 originales presentados significará una inversión aproximada de 5.152 euros de los que solo el ganador recuperará la inversión. Se arrojaron a la basura (perdón, al cesto de los papeles, perdón, a la trituradora, 5120 euros).

Un buen ejemplo de cómo algunas bases fueron escritas en los tiempos oscuros, dando la espalda a los escritores, “lletraferits” o ya heridos de muerte  y como nadie las ha revisado, olvidando la palabra “digital”. Por cierto que el ganador se embolsa la pobre cantidad de 3000 euros cedidas por OEPLI.

No cansaré al lector con números… solo algunos ejemplos y que él haga uso de su calculadora si gusta para descubrir la cantidad de árboles talados inútilmente solo porque alguien (instituciones o editoriales) no encontró el sistema de hacer llegar al jurado copias digitales.

 
Premi Sant Joan BBVA:  Los originales se presentarán por quintuplicado, mecanografiados, a doble cara, convenientemente encuadernados, y deben llevar el título de la obra y los datos personales del autor (nombre, apellidos, dirección postal, correo electrónico y teléfono)….

Premio Ciutat de Valencia Los originales impresos, con las páginas numeradas y en perfectas condiciones de legibilidad, habrán de presentarse en número de cinco ejemplares; todas las obras deberán presentarse bajo pseudónimo. Convoca ayuntamiento de Valencia
Premio Gregal de Novela: una copia digital y seis en papel. Extensión mínima 150 páginas. Convoca Editorial Gregal
Premio Pollença de Literatura. Mínimo 150 páginas. Copias por triplicado. Promueve Ayuntamiento de Pollença (Mallorca).

Premio Ciutat de Sagunt. Tres copias. Organiza: Ayuntamiento de Sagunt.

Y grave me parecen los dos originales para el premio Planeta pero teniendo en cuenta que se presentan más de 400 originales y que el premio se concede entre amigos influyentes y con buenas ventas previas, el importe arrojado a la basura oscilaría entre los 8000 y los 9000 euros repartidos entre los perdedores que soñaron con los 601.000 euros de premios ( a despojar de impuestos).

La Galera permite que sus clásicos, los premios Josep Maria Folch i Torres i Joaquim Ruyra, Barcanova Ediciones en sus convocatorias de infantil y juvenil, Editorial Proa para el premio de Novela Sant Jordi permiten que los originales se presenten a través de una dirección email. También así el  certamen literario Ciutat de Vila-Real que empieza con buen pie y muchos otros…Premio Desnivel de Literatura de Montaña, Premio Herralde de Novela ( copia digital y 1 impresa), Fray Luís de León de Creación Literaria, Premio Málaga de Novela…

Existen  muchas editoriales e instituciones que han comprendido que para muchos autores el precio del envío y del fotocopiado puede ser prohibitivo (el peso de los originales puede conllevar de 20 a 30 euros aproximadamente). Y que los beneficios, de haberlos, serán solo para uno.
No resulta extraño que cuesta cada vez encontrar a nuevos autores. Digamos, que entre otras razones, empezar malgastando sus vidas en discusiones baladíes, en pequeñas inversiones desafortunadas no propicia el entusiasmo literario-concursil.
Por cierto que los originales no recogidos desparecen en la trituradora de papel. Ah, si desean recuperarlos, los costes de transporte, van a su cargo.

¿Quién da más??¿Es para menos?

Seguirá

Fotografïa. composición propia

LA LITERATURA BASURA, ¿CÓMO RECONOCERLA?

Con el retroceso de las humanidades en el ámbito educativo, ahogada por leyes hechas por jamelgos y voluntariosos verdugos cada día que pasa el concepto de “qué es y no es literatura” resulta más difícil de definir.
No nos debe resultar extraño. Los hay y muchos dispuestos a jugar en contra de ella.
Hace ya algún tiempo en las noticias de Tele 5, un periodista de cuyo nombre no quiero acordarme decía, literalmente “pero dejémonos de literatura y vayamos a lo verdaderamente importante.”. Para él y para muchos españoles lo verdaderamente importante era y es el fútbol. Así funciona este país donde los idiotas alcanzan ya un 50% (aquellos que siempre encuentran excusas para no leer).
Me perdonarán el tono, pero dejo para otro artículo, un reflexión sobre lo que los políticos, nuestros políticos, sus políticos leen y no leen. Pero les hago un avance: en el Congreso de Diputados, en el Parlament catalán, en los consistorios de muchos ayuntamientos, hay iletrados escondidos.
Aún a riesgo de que ya a nadie le importe o no qué es literatura, me permitirán que enhebre unas breves notas, para no cansar al lector.
Me tomo la libertad de definir tres tipos de literatura

 
1. La gran literatura
2.La literatura popular
3.La literatura basura/hamburger/deshecho. En este caso la palabra “literatura>” debería estar prohibida.

 
Reconoceremos a la primera como aquella que engloba a todo texto literario que busca la belleza del lenguaje al construir una historia donde lo más importante no es lo que cuenta sino cómo lo cuenta. Camilo José Cela, Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Vargas LLosa, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Juan Goytisolo, Roberto Bolaño, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y cientos de escritores y poetas aunque publicaran sus novelas por entregas como Charles Dickens, Julio Verne, Alexandre Dumas  o Victor Hugo. A pesar de la popularidad de sus textos, de sus miles de lectores, aferrados a los periódicos, enganchados a las tramas de sus novelas no deberían ser incluidos, a mi modo de ver, en la literatura popular por una razón de peso: sus textos  han permanecido vigentes,  reeditados y aún,  “colosales” al paso del tiempo.

La literatura popular. “La literatura popular es aquella dirigida a las clases populares o más exactamente a lectores de bajo nivel cultural y escasas exigencias intelectuales o literarias,  literatura caracterizada en consecuencia por su baja calidad de su exclusivo propósito de entretener. Aunque la novela popular en España ha sido y es de ínfima calidad no han faltado entre toda esa morralla autores y obras de valor”. (extraído de La Novela Popular en España (Ediciones Robel, Madrid, 2000)  Sus temas: oeste, policíaco, piratas, aventuras, ficción histórica y aventuras “con niño”. A la literatura popular dirigida a personas de escasos recursos, en ediciones baratas, de bolsillo,  con el único fin del entretenimiento, habría que incluir a los prolíficos Corín Tellado, Silver Kane (el gran Francisco González Ledesma, José Mallorquí, Federico Urales, Vicente Ballester, el Coronel Ignotus (José de Elola, coronel de Estado Mayor del Ejército), Jesús de Aragón, PV .Debrigode (considerado busque insignia de la novela popular), Guillermo López Hipkiss (traductor de las aventuras de Guillermo de R.Crompton)  y otros muchos que, en la posguerra española, alimentaron sueños y esperanzas de lectores que buscaban en otras vidas una forma de supervivencia. Que Francisco González Ledesma merezca figurar también en el primer grupo, no se lo discutiría a nadie.

En tiempos actuales podríamos añadir a Carlos Ruiz Zafón con su trilogía de la biblioteca de libros olvidados

La literatura basura

Intentemos una aproximación a lo que podríamos llamar “literatura basura”

  1. Se usa, se consume y se olvida. En ella solo existe el presente.
  2. El autor/autora parte del entretenimiento, sin que busque la belleza de la frase, de la expresión, sin que importe mucho el tono ni estructura, sin que el autor desee permanecer o proyectarse en el futuro ni intención de ser premiado literariamente. Se consume rápido y se olvida más rápido todavía.
  3. Los practicantes/productores de la literatura basura acostumbran a ser personas en torno los 30 años, con éxito en las redes sociales, con algún libro superventas entre la comunidad adolescente o como ebook que alguna editorial convierte después en libro en papel.
  4.  “Es fruto de la banalización de la cultura y de la fascinación por el espectáculo. Ahora hay que escribir con una cierta mentalidad hamburguesa, de forma rápida, repetitiva, anodina, para que el mercado te acepte”. Palabras de Gonzalo Garrido, autor de “La flores de Baudelaire”… Los autores piensan en vender más que en escribir algo de calidad. Es la literatura detergente. Y no tienen ni buscan tener consciencia sobre la importancia de la literatura como hacedora de belleza y salvadora de vidas (Lean “Con la literatura en el cuerpo” de Alberto Ruy).
  5. Quienes devoran la literatura basura no son lectores habituales que buscan ahora tener acceso a su “blogger/youtuber” favorito, su famoso de bolsillo con el que se han reído viéndole depilarse el sobaco o eructar. La literatura basura no hace lectores, los deforma: nunca se tomarán un libro en serio. Dificilmente sabrán quienes fueron Dostoievsky o Nabokov.
  6. Muchos libros basura son escritos por “negros literarios” contratados por los famosos que pretender así bañarse en un hálito de intelectualidad y una pátina cultural que esconden sus miserias. Miserias de ellos mismos y de los lectores. Escribe #BernatRuiz: “Hay literatura basura y hay lectores basura. Hay lectores incapaces de entender cierto nivel de complejidad…se trata de lectores con referentes vitales y culturales muy pobres; cuantas menos luces, menos referentes; a menos referentes, menor capacidad de interpretar la realidad, más credulidad y más facilidad para ser influenciado. Estos lectores basura nunca cambiarán el mundo ni tampoco a sí mismos.  No pueden, no saben.
  7. La literatura basura comparte con los best-sellers muchos de sus temas: amor, erotismo, engaño, infidelidad, riqueza, poder  a los que se añade ahora moda, tendencias, tecnologías, sexo explícito. Sería interesante establecer diferenciaciones entre ambas.  A, modo de resumen, algo atrevido: si una buena novela necesita una buena documentación, la basura pasa de ella. El autor sigue el fluido de sus pensamientos rápidos, escribe rápido (y muere rápidamente). Sus flujos cerebrales/intestinales se imprimen en papel. Según Elizabeth Strout, Premio Pulitzer,  leer mala literatura es como comer comida basura. Y puede matarnos.

Siete grandes pecados o los mejores ejemplos de literatura basura: …  la trilogía “Crepúsculo” de S.Meyer, “50 sombras de Grey” de EL  James,  “La magia de ser nosotros”  de Elisabeth Benavent, #Betacoqueta ,  “La Chica del tren” de P. Hawkins, “Ciudades del Papel ” de John Green, “A tres metros sobre el cielo” de Federico Moccia, “El Código Da Vinci” de Dan Brown.

No incluimos aquí a la extraordinaria lista de youtubers que han desplazado a los  escritores en las firmas de libros. Observen vía google el cambio fraudulento en solo tres años en las paradas  de Sant Jordi en el Corte Inglés de Plaça Catalunya en Barcelona,. pero siéntense y no vomiten, por favor.

Este mismo artículo, escrito para ser comprendido, nunca reinará entre la “gran literatura” y, quizás sí, entre la literatura popular. Si alguien  considera  que su lugar está entre “la literatura basura” le pido disculpas con aquello de “no volverá a ocurrir”.

Fotografía propia : página del libro mencionado de Elisabeth Benavent

¿Qué es literatura? Un breve viaje en tren

¿Qué es literatura? Un breve viaje en tren

Regional Barcelona-Cambrils. 11’03 de la mañana.

Me siento en Sants y junto a mí una muchacha de color, su amiga de tez blanquecina y, frente a la primera, un muchacho. Hablan en francés de su primer día de vacaciones en Port Aventura.
Abro mi libro. Y pronto estoy ya muy lejos de allí. En los andes. Sigo el periplo vital, la aventura de tres héroes de la aviación: Antoine de Saint Exupéry, el padre de “El pequeño Príncipe”, Mermoz y Henri Guillaumet. Supe de ellos en Tarfaya (Marruecos) y creí que la palabra “hérooe” se aplicava con escaso rigor y demasiada generosidad. Claro que, en aquellos tiempos yo, memo, no sabía nada de ellos.
Aunque el trayecto dura apenas hora y media ya llevo varías días con los tres amigos que acaban de abrir líneas regulares de aviación “aeropostale” para repartir sacas de correo entre nuevas rutas en Sudamérica. Pero lo que es una pericia el hecho de volar a escasa altitud entre los peñascos, las cimas nevadas de los Andes, auténticos cuchillos también es  puede ser una tragedia.

Apenas unos días antes mientras St. Exúpery sigue en Cabo Juby entablando relaciones con los cabecillas de las tribus de la zona, Mermoz casi pierde la vida (y la de su mecánico) en la laderas escarpadas de los Andes. Estás en pleno vuelo cuando de repente el motor tose y ya sabes que pasa a continuación: el avión se detiene y cae. Pero Guillaumet, piloto experimentado ve una laguna en medio de la nada rodeada de la nieve del primer invierno y logra aterrizar. Le quedan provisiones para dos días pero en el silencio de la montaña, apenas una minúscula hormiga en ese mantel blanco sabe que va a morir. Oye los aviones de sus compañeros que le buscan. Pero nadie ve sus bengalas. Y para no morir de inanición y de frío, bajo cero, empieza a andar.
Una muchacha habla por su teléfono móvil entre grandes risotadas. Otra anciana grita para hacerse oír de que “pronto llegarán a Vilanova”. La muchacha de color duerme. su compañera me observa: hace rato que me remuevo en mi butaca. Elevo mi tronco, desato mis pies, veo sin mirar, abro mi boca y la cierro con ese regusto amargo de la muerte que me alcanza. Me recuesto, me inclino a mi derecha y a mi izquierda. No es una obra de ficción sino que recoge la travesía de esos tres hombres cuyo arrojo era más propio de dioses e inmortales, arrojo, empuje, pasión y que ya pocos conocen en el ciertamente cómodo (para muchos)  s.XXI.

El libro relata su vida y aunque todo eso ocurriera en 1930 cerca de Santiago de Chile está pasando ahora. Y me viene a la memoria otra tragedia de los Andes, el del vuelo 571 de la Fuerza aérea Uruguaya, contada en el libro “Viven” con los hermanos Parrado, Methol y sus 16 supervivientes de un avión caído en 1972 donde unos y otros practicaron el canibalismo para sobrevivir. Ato cabos y sé que a mi fiel compañero de viaje, a ese Guillaumet le quedan pocas horas de vida. Leer significa enlazar palabras y lecturas y obtener, demasiado pronto, un dictamen. Sigo removiéndome aterrado en mi asiento.
Tenía razón el autor de “Lolita” Nabokov cuando escribió que una buena historia debería ser como “una patada en plena columna vertebral que te duela demasiados días”. Pero Antonio Iturbe no me ha dado una patada sino varias. Me tiene cogido de mis testículos y me lleva por donde quiere. No sé si Mermoz se reiría con eso. Lo cierto es que estoy en mis últimos minutos de vida. Voy a morir con Guillaumet y ya sin él nada será lo mismo. Estoy por abrazar a Iturbe. Estoy por pegarle. Guillaumet se dispone a morir. Se despide de su adorada Noëlle. Pero se da cuenta de que si no encuentran su cuerpo ella no recibirá su póliza de seguros que le permitirá vivir un tiempo con cierta holgura.

“Si no lo encuentran sólo figurará legalmente como desaparecido y pasarán diez años antes de que certifiquen su muerte”.

Entonces decide arrastrase con un cuerpo que ya no reconoce y decide subirse hasta un penacho para morir y que alguien pueda verle: en su ascenso resbala ocho y nueves veces hasta lograrlo.
“Vuelve a caerse y ha de agarrarse con las uñas para no irse hacia un terraplén que desemboca en el vacío. Su cerebro es como la carne congelada que ahora le produce arcadas. Sólo sigue. Ya ni siquiera se acuerda por qué… Ya todo se está haciendo borroso. No sabe si anocheciendo o se está muriendo.”

Ha sido portada en todos los periódicos de Chile que ya le dan por muerto cuya imagen aparece rodeado con una tira negra.
Morimos con él frente a las estrellas. Sabiendo que no habrá amanecer. Pero su cerebro le obliga a seguir, seguir, seguir. Y cuando ya no queda esperanza, ni para él ni para nosotros, descubre a un asno después de un esfuerzo que ni tan siquiera una bestia hubiera sido capaz de lograr. Y cerca del asno, un hombre.
“Los Andes nunca devuelven a los hombres” decían.
Está vivo. Guillaumet vive. Yo vivo con él, cuando mi agitación habrá ya sido descubierta por mis vecinos de compartimento. Y sin poder evitarlo, con el corazón en el puño derramo una sola lágrima.

La muchacha frente a mí me pregunta en un español acentuado
-¿Está bien?
Yo solo atino a responderle “Guillaumet está vivo”.
¡Guillaumet está vivo!
Ella no lo entenderá. Los que perdieron su tiempo entre bagatelas, quizás durmiendo, pegados a su pantalla móvil la vida es sólo aquello que está frente a ellos. Y nada más. Y seguirán sus días entretenidos, felices a su manera conformándose con vivir su propia vida sin saber que detrás de las páginas de un libro se asoman otras mil vidas hermosas, intensas, quizás miserables, quizás desoladas pero que tienen algo que contar a quien merezca vivirlas.
El viaje termina. Me apeo en Cambrils en un día soleado, feliz de que Guillaumet esté entre los suyos con Tonio y Mermoz. Y ahí dejo caer las lágrimas de felicidad.
Y de todo ello ya hace 86 años pero, dicen que el tiempo vuela y para mí, fue solo apenas un instante.

Eso , y sólo eso, es literatura.

 

Antonio Iturbe. A cielo Abierto. Seix Barral.

Fotografía propia
Próxima semana:  La “literatura” basura.

JORDI FOLCK ENTRA EN ACCIÓN (2) o LA ANIMACIÓN LECTORA

Continua desde el artículo anterior donde desplegaba un método propio para incentivar la lectura. O cómo el escritor debería convertirse en actor y el lector adolescente en público fiel.

4.La comunicación no verbal –o el gesto- es otro de los canales que el creador-promotor tiene que dominar conjuntamente con el habla, la mirada, el gesto (e incluso la indumentaria). Se trata de divertirse un mismo en el foro, y de divertir/animar a los demás generando un contagio anímico, una confianza que el lector agradece. Se trata que descubra, a mi manera de ver, una persona disciplinada, que trabaja en/ y con la inspiración y que sabe comunicar, que pasea la mirada por todos y cada uno de los niños, que invita a leer como uno de los juegos más animados al alcance de todo el mundo y que apuntala con un gesto enérgico sus manifestaciones. Cuando hablo de “La dona vestida de negre” que trata de las obsesiones amorosas y de sus peligros, de las parejas que acaban sus relaciones a golpe de whatsapp me convierto en una enamorada pánfila que espera los mensajes de su enamorado cómo si perdiera la vida en ello mientras observo el móvil como si fuera la última salvación de la humanidad entera a la vez que despierto la hilaridad más dichosa. Cuando hablo de “Nadie es un zombi” que trata sobre la intolerancia en la escuela pido a los alumnos que cuenten cuántos puntos “zombis” los alejan de su humanidad haciendo el gesto de abandonar el aula si hay peligro de contar con algún zombie enganchado al televisor y a las pantallas o que no lee bastante o que hace de los siete pecados capitales una manera de vivir. Cuando les hablo del “Manuscrito de las bestias”, novela de terror, bajo la voz para atraerlos a una pesadilla…mientras lanzo una mirada al vacío como quien observa una aparición fantasmal, a la vez que los jóvenes lectores giran la cabeza atemorizados…Divertimento, entusiasmo, entrega, pasión, arrebatamiento que hacen de la lectura una experiencia para todos los sentidos. “La vida es un escenario” escribió Shakespeare y también en el aula de una escuela.

5. El escritor es el canal, donde las letras cobran cuerpo, una parabólica, el punto para mover el mundo, para sacudir conciencias en formación. Y sea con el apoyo visual de un power point que secunda el discurso, sea con la fuerza de la palabra hace falta que el escritor se transforme en un gran contador de historias. Aquello que escribía el psiquiatra Eric Berne… “si un cuento es el hueso, contarlo es la carne, la parte más jugosa para clavar un buen mordisco. Toda narración tiene cercanías, es decir el conjunto de temas sugeridos por cada historia que se comparten con el lector, a quien se pide apoyo, que haga palanca, que acabe haciendo suyas las obsesiones del escritor. Se le abren nuevos mundos, se le ayuda a descubrir que bajo el mantel hay un submarino (con permiso del gran Joan Barril) y que, llevado por la emoción vuelva al libro, que lo continúe (si lo abandonó) o que lo termine si no lo ha hecho. Es, insisto, el contagio anímico del escritor feliz que “vende” su historia y que atrapa lectores, que hace revivir las letras con su vehemencia. En una palabra, la vigilancia y la atención del estilo propio como un sello identificador. Cada cual a su manera. Un foro como una actuación/animación, un “bolo” teatral que hace público/lectores. Una voz literaria que se desdobla con una voz pública y notoria. Un foro escolar no es la presentación amodorrada, tediosa, fastidiada de un libro sino una apuesta firme, decidida y esforzada para ganar lectores fieles.

6. Termino: hay que conseguir un lector agradecido que apueste por nuevas lecturas más allá de las obligatorias. Hay que intentar un principio de amistad a través de las redes sociales, que en cierto modo el lector pueda tener acceso al escritor –punto conflictivo y debatido en cantidad suficiente- y vea su proximidad aunque sea sólo por el intercambio de un saludo o un agradecimiento o una recomendación. Firmar los libros, al terminar el foro, agradecer públicamente las actividades de lectura, los trabajos manuales, aceptar fotografiarse con los alumnos (cada cual con su modestia) transforma la presentación de un libro en un acontecimiento escolar/social. En aquellas ocasiones en que, al abandonar la escuela, algunos padres me han pedido una fotografía con sus hijos descubro un gran arrobamiento mutuo, un trato especial cuando el escritor de literatura infantil y juvenil, tan olvidado, consigue un estatus de estrella, estrella, pero, cercana, amable, cordial, aquel a quien invitarías a cenar cuando el libro y el autor se han convertido en un asunto de familia. Acostumbro a obsequiar puntos de libros propios, gafas folckfantásticas y materiales complementarios que completan la experiencia.

Y 7. Cuál es el precio de un foro? Pasárselo bien –unos y otros – no tiene precio, como no tiene precio dejar huella en el alma de un lector. Cuando la actuación es terminada llegan las firmas: hay mucha discusión al respeto. No acostumbro a visitar escuelas donde socializan los libros. A veces la escuela no ha compartido toda la información y me encuentro que pertenecen a la biblioteca escolar. Los libros son piezas fundamentales de la biblioteca del niño y aquel es su lugar al cual el niño volverá, tarde o temprano. Nunca firmo “papeles” si el libro es socializado. Cuando el libro pertenece al niño creo que es bueno hacer una buena dedicatoria en los libros o en las cuartillas que, aquellos que han olvidado el libro, te ofrecen con cierta culpabilidad. Y la dedicatoria que incluye el nombre del niño, unas palabras y la firma convierte aquel libro en un libro especial que será exhibido como un triunfo ante los padres. Por lo tanto creo que no hay que tener prisa al cumplir con el rito de las dedicatorias y las firmas. Yo intento una caligrafía gótica en los libros de terror; una letra pequeña y redonda en los de humor. También, en una hoja en blanco hay espacio por el arte. Y así, pienso que aquel libro se ha transformado en un libro único y especial, la obra literaria embellecida que, me gustaría pensar, guardarán con especial predilección.

En el fondo asumo el papel de publicitario: observar el mercado y (feedback incluido) y hacer el producto a medida variando si hace falta a partir de la recepción y de los “imputs” recibidos por el público objetivo: los lectores.

Pido excusas si el lector considera mi artículo solo la defensa de una exageración. Insisto. En quince años y más de 400 conferencias ante niños he podido identificar un “máximo común denominador “.

Mío y, si quiere probarlo, también suyo.

 

Fotografia (cedida) Alumnes lectors del Parc del Saladar a  Alcarràs, a Lleida

LA ANIMACIÓN LECTORA O JORDI FOLCK ENTRA EN ACCIÓN (1)

Insisto: para lograr jóvenes lectores y generaciones futuras de devoradores de libros es necesario…
1. Fomentar la creatividad entre los más jóvenes a partir de los 11 años para evitar ese socavón que viene y que es el responsable del descenso de lectores  adolescentes hasta que llegan a la universidad y aterrizan de nuevo.
2. Animar a leer en las escuelas (donde a menudo se cortan las ganas de leer después de los exámenes o pruebas de control a los que el lector debe someterse sí o sí). Esto pasa también por los autores, de visita por las escuelas que deben convertir la experiencia lectora en algo divertido, singular y con que el lector tenga ganas de meterse de nuevo en el libro y de conocer a nuevos autores.  ¡Qué afortunados son los lectores del s.XXI al conocer de primera mano a Jordi Sierra i Fabra, a Care Santos y a tantos que visitan regularmente los centros educativos donde su obra es recomenadada!. Que placer  no hubiera sido el mío de conocer a mis héroes literarios que, en los 70 eran Joaquim Carbó (La Casa sota la sorra) ,  Sebastià Sotorra (El zoo de Pitus)  Emili Teixidó (Diego, Berta y la máquina de rizar niebla)…

De eso va el artículo de esta domingo caluroso: de la responsabilidad del autor de hacer lectores con pasión. De otras medidas o recomendaciones hablaremos en próximos posts.

Este año 2017 celebro, invitado por varias editoriales (muy especialmente Barcanova) y por la Institución de las Letras Catalanas, quince años de foros. Son más de 400 charlas que me obligan, con gusto, a compartir esta experiencia siempre enriquecedora, nunca decepcionante. Al paso del tiempo como el picapedrero que afina el golpe para sacar la mejor melodía y el más bello resultado de la piedra ( y ríanse pero hay molleras muy duras) uno acaba dibujando un tipo de decálogo, nacido de la experiencia y de probar e incorporar nuevos registros.

Todavía quedan escritores que comparan una charla en las escuelas con una clase magistral de aquel que habla, de aquel que escucha. Otros hacen un ejercicio de improvisación del “a ver qué pasa” y a “ver qué preguntas me hacen” y ovillo y desovillo a gusto. Y creo que ambos se equivocan.

Dudaba en el momento de titular esta crónica si encabezarla con un titular muy Truffaut tipo “400 foros, los 400 golpes” pero he preferido llamar la atención con un grito que responde, de mejor manera al objetivo del artículo que sería: toda animación lectora debería contar con más elementos de espectáculo (oratorio y teatral) que de conferencia o exposición. Y si me lo aceptan, un buen golpe (y memorable) encima las emociones del lector, si el libro lo permite.

Cuando escuelas e institutos me piden con insistencia que vuelva, año tras año, obsequiándome con una sentencia tan favorecedora como “hay un antes y uno después de tu visita” reconozco que mi pequeño orgullo lo agradece. Los escritores de literatura infantil y juvenil tenemos pocas satisfacciones: los medios de comunicación nos olvidan, el lector adulto nos toma como “aprendices de literatura adulta”, y algunas librerías nos “guardan” en los últimos o en los primeros estantes a la altura de “esos locos de pantalón corto” pero lejos de los prescriptores/ compradores o en esa esquina o recodo, la segunda estrella a la derecha… Cómo escribía Eva Piquer somos “los invisibles”. Cómo no es mi intención desahogarme en nuestras misiones imposibles acelero el mensaje y entro de pleno en aquello que me trae a practicar un tipo de decálogo de cosecha propia que admite todos los debates y discusiones del mundo advirtiendo, pero, que a mí, me funciona.

1. Un creador literario en el siglo XXI debe ser consciente que, en tiempo de las nuevas tecnologías, la atención del joven lector se dispersa con comodidad. Hay que recordar, de nuevo,  el libro de Nicholas Carr sobre “Qué está haciendo Internet sobre nuestras mentes” (Superficiales, 2010) sobre los déficits de atención que implica permanecer en cinco escenarios al mismo tiempo: el estudiante actual ve televisión a la vez que envía emails desde la tablet, responde whatsups y mantiene, a la vez, una conversación familiar e incluso se mueve por sus redes sociales (a veces falseando su edad) como pez por el agua? Un creador no puede sentarse detrás de la mesa del maestro y soltar sus reflexiones en espera de silencio, admiración y empatía del lector cuando reproduce, posiblemente, la actitud del maestro que sobrelleva cuatro o cinco horas diarias de clase o más. Todo escritor debe poseer cierta conciencia escénica y, en la medida de sus posibilidades considerar que el aula es un plató por el cual menearse obligando, si hace falta, a los alumnos a seguirlo a lo largo del aula. A veces pasar el power point obliga a guardar cobijo junto al ordenador y la pantalla o, si es pizarra digital a su sombra. A menudo pido ayuda a maestras o alumnas para este trabajo mecánico o un mando a distancia pero evito esclavizarme en un solo punto clavando allí mi bandera. Del mismo modo si paso en “streaming” la conversación busco algún colaborador con mi teléfono móvil en mano (o en trípode de sobremesa)

2. Conciencia escénica implica también “actuación”. Admiro al escritor catalán Jaume Copons cuando se atavía con una túnica y se convierte en un maestro Jedi (o quizás monje benedictino) presentando su “Sant Jordi de las Galaxias” o cuando la glamurosa Núria Pradas imita a Tía Adela de viajes por el mundo (especialmente en el público más infantil) Y entramos en la clave de vuelta de este modesto decálogo: toda animación lectora necesita ser interpretada en clave teatral (con hábitos o sin) pero con conciencia llena de que, aquella hora, hora y media de foro tiene que hacer todavía más memorable el libro y el autor y evidenciar que la literatura debe ser, antes de que nada, amena, sea comedia o drama el tema que nos ocupa. De aquí el titular que no querría que nadie juzgara como invitación frívola y sí como mesa de debate. Un creador debería encomendar, entusiasmar, animar la audiencia. Eso sí es hacer lectores animados y fieles donde continente y contenido empuñan, tal vez, la misma arma. Si, como es sabido “enseñar es emocionar”, hablar de un libro es hacerlo revivir, servir a la literatura y a sus lectores, entronizarla a un lugar privilegiado del cual ha sido desterrada, convertirla en la vasija de emociones en el cual fue concebida.

3. “Actuación” implica “dominio de la voz” y de sus recursos. Para evitar aquello que se conoce como “rollo” uno tiene que guarnecer su expresión verbal de cambios de tono –levantar o subir la voz– practicar los silencios, imitar otras voces, encarnar personajes o, especialmente en la novela realista, denunciar los hechos que nos ocupan con la rabia y el tono correspondiente. Me gusta literalmente dejar “clavados” los niños a sus asientos, pasando de la reflexión al grito, subrayar las palabras de valor con largos silencios mientras añado la comunicación verbal. Reconozco que los niños agradecen mucho más esta actuación que los jóvenes que, a menudo, parecen perdidos de planeta a quién nada ni nadie conmueve. Esta actuación y dominio de la voz acaban convirtiéndose en una estructura secreta que se repite en cada foro cuando se trata del mismo libro: uno descubre que repite las mismas palabras en el mismo orden y la misma escalera de entonaciones y que, ante un feedback poderoso, refuerza y modifica aquellas partes para una repercusión retórica más grande. Sí, hemos pasado de la exposición a la persuasión. Tal vez, de la indiferencia a dejarles boquiabiertos. ¿Acaso los Hermanos Marx no probaban sus gags en el teatro para incorporar después a los films? Del mismo modo uno prueba y prueba la manera de decir hasta encontrar la manera más adecuada para cada público lector. Y “remata” el “trabajo” con una estocada expresiva.

(continuará en breve)

Foto: (cedida) Fòrum a l’Escola Mare de Déu de l’Acadèmia a Lleida

CREATIVIDAD Y JÓVENES, UNA ALIANZA IMPRESCINDIBLE

Creatividad es “sinónimo de pensamiento divergente, es decir, capacidad de romper continuamente los esquemas de la experiencia. Es creativa una mentalidad que siempre está trabajando, siempre haciendo preguntas, descubriendo problemas allí donde los demás encuentran respuestas satisfactorias, allí donde los demás huelen sólo peligros. Creatividad es la capacidad de juicios autónomos e independientes (incluso del padre, del maestro y de la sociedad), que refuta lo que está codificado, que re-manipula objetos y conceptos sin dejarse. La función creativa de la imaginación pertenece al hombre común, al científico, al técnico; es esencial tanto en los descubrimientos científicos como en el nacimiento de la obra de arte; es incluso condición necesaria para la vida cotidiana” …
Gianni Rodari

Durante demasiados años la creatividad ha sido demasiado frecuentemente asociada a la bohemia, a esa “panda de artistas” de la que muchos padres y abuelos renegaban. Ser pintor, escritor, músico, escultor o malabarista era, para muchos progenitores, un destino final que suponía la muerte (económica) en vida.
Fue Howard Gardner, premio Príncipe de Asturias 2011 quien asentó las bases de las 8 inteligencias múltiples con lo que demostraba que el cerebro hijo de médico y nieto de médicos o abogados o funcionarios del Gobierno podía no estar hecho de la misma pasta que sus antecesores y que sus talentos, mal a quien pesara, eran otros. De la lista de creadores encerrados en fábricas o mercadeos malviviendo hasta ser rescatados por sus dotes de genio o firmes convicciones artísticas debería escribirse una larga crónica.

Con diecisiete años Joan Miró acabó sus estudios de comercio y entró a trabajar durante dos años como empleado en una droguería, hasta que una enfermedad le obligó a retirarse a una casa familiar en el pueblo de Montroig. Cuando regresó a Barcelona, ya tenía la firme resolución de ser pintor y aunque con reticencias, también contaba con el permiso paterno.

Muchos biógrafos afirman que en 1839, Julio Verne a los once años, se escapó de casa para ser grumete en un mercante que viajaba a India con la intención de comprar un collar de perlas para su prima Caroline (de quien estaba enamorado), pero su padre alcanzó el barco y bajó a Julio. Otros, con mayores argumentos, sostienen que era para escapar se la carrera de jurisprudencia que le estaba reservada al crecer.

En las aulas no se habla de creatividad más allá de las clases de artes plásticas o en el patio cuando los jóvenes curiosean entre series de televisión o filmes desde la patética “13 razones” a la épica “Juego de Tronos” incluyendo los videojuegos si el asalto de los móviles lo permite. Si se hiciera una breve lista de áreas en las que participa, de una o otra forma, la creatividad deberían mencionarse, así, en mayúsculas, a SOCIEDAD, POLÍTICA, ECONOMÍA, INGENIERÍA, TECNOLOGÍAS, CIENCIA, ARTES PLÁSTICAS, FOTOGRAFÍA, ARQUITECTURA, CINE, LITERATURA, MODA, COCINA, TEATRO, DANZA, MÚSICA, PERIODISMO, EDITORIAL, PUBLICIDAD, EDUCACIÓN / FORMACIÓN, RELACIONES PÚBLICAS ESCUELA / UNIVERSIDAD …
Si pudiéramos centrar los temas en los que  la CREATIVIDAD se mueve, gira y se fundamenta encontraríamos una larga lista de 50. Ustedes pueden apuntar otras tantas, posiblemente.
Si me permiten, mi lista (escrita más con el corazón que con la cabeza)…

1. LA GENERACIÓN DE IDEAS 2. LA INTUICIÓN 3. LA INSPIRACIÓN
4. EL EUREKA (EL DESCUBRIMIENTO) 5. LA TERCERA CULTURA 6. TRABAJO Y DISCIPLINA
7. LA BÚSQUEDA DE LAS IDEAS 8. EL BLOQUEO MENTAL 9. FRENOS Y OBSTRUCCIONES 10. LAS ASOCIACIONES DE IDEAS
11. EL BRAINSTORMING O EL PENSAMIENTO COMPARTIDO 12. UNA TÉCNICA PARA PRODUCIR IDEAS DE WEB YOUNG 13. DE POINCARÉ A ROBERT J STERNBERG. DE MANUELA ROMO A JOSE MARIA RICARTE. LOS TEÓRICOS DE LAS IDEAS
14. EL ÁMBITO O LOS GUARDIANES DE LA CREATIVIDAD 15. EL DOMINIO DEL CAMPO DE TRABAJO 16. LA MOTIVACIÓN INTRÍNSECA 17. LA HERENCIA GENÉTICA
18. LA PERSONA INDIVIDUAL Y EL TALENTO 19. PSICOLOGÍA DE LA CREATIVIDAD 20. LA INFANCIA COMO FUENTE definidora de la personalidad 21. LA CREATIVIDAD DESTRUCTIVA (LAS DICTADURAS O EL GOBIERNO DE LAS IDEAS)
22. Inventio, Dispositio, Elocutio, Memoria y Acción 23. LOS MAPAS MENTALES 24. LAS TEORÍAS DE CREATIVIDAD PUBLICITARIA 25. EL PENSAMIENTO LATERAL VS. EL PENSAMIENTO HORIZONTAL
26. LA SERENDIPIA 27. EL LENGUAJE, LA EXPRESIÓN 28. LA NEUROCIENCIA 29. LA ESCUELA, EL FRACASO DE LA CREATIVIDAD 30. LA VOCACIÓN, LA EXPERIENCIA 31. CREATIVIDAD Y EMPRESA
32. ORÍGENES DE LA CREATIVIDAD 33. LA CREATIVIDAD COMO BIEN DIVINO? 34. EL SER CREATIVO .. SE NACE O SE HACE EL CREATIVO? 35. EL ESTADO CREATIVO … INTERMITENTE O ESTABLE? (la actividad autotélica) 36. EL PRODUCTO CREATIVO
37. HERRAMIENTAS DE ANÁLISIS Y CONTROL DEL RESULTADO CREATIVO 38. LAS MENTES CREATIVAS. APORTACIONES DE HOWARD GARDNER 39. LA TEORÍA DE LOS DIEZ AÑOS DE GLADWELL & GARDNER
40. EL COEFICIENTE DE INTELIGENCIA 41. CREATIVIDAD VERSUS INTELIGENCIA 43. LAS INTELIGENCIAS de HOWARD GARDNER 43. DEPRESIÓN Y CREATIVIDAD 44. EL CASTIGO COMO REPRESIÓN 45. MODISMOS O FRASES HECHAS para culpabilizar a los soñadores 46. EL FLUIR (FLOW) EL TRABAJO DE Mihaly CZISCZENMIHALYI 47. CREATIVIDAD COMO VASOS COMUNICANTES Y TRANSVERSALES O EL EJERCICIO DEL POLIFACETISMO COMO LA MÁS BELLAS DE LAS ARTES. 48 LA METAFÍSICA DEL PODER CREATIVO 49. EL DESCALABRO DE LAS UNIVERSIDADES NO CREATIVAS. 50 FUTUROS ÓPTIMOS CREATIVOS O LA GANANCIA DEL TIEMPO….

Dicho lo cual como primera conclusión: para que nuestros hijos, nuestros adolescentes, los estudiantes lean más y mejor la primera de las soluciones es CREATIVIDAD APLICADA A PARTIR DE LOS 10-11 AÑOS.
La creatividad enriquecerá sus mentes, incrementará su sensibilidad (un valor en involución permanente) su propia identidad, su sentido de comunidad, sus ansias de viaje, de exploración propia y ajena,  el reconocimiento de las propias emociones, la expresión oral y escrita, el vocabulario y esa necesidad de asomarse a otros mundos, a otros personajes que alimentaran, desde entonces, su aventura vital.

IMAGEN: Diseño promocional propio