¿Qué es literatura? Un breve viaje en tren

¿Qué es literatura? Un breve viaje en tren

Regional Barcelona-Cambrils. 11’03 de la mañana.

Me siento en Sants y junto a mí una muchacha de color, su amiga de tez blanquecina y, frente a la primera, un muchacho. Hablan en francés de su primer día de vacaciones en Port Aventura.
Abro mi libro. Y pronto estoy ya muy lejos de allí. En los andes. Sigo el periplo vital, la aventura de tres héroes de la aviación: Antoine de Saint Exupéry, el padre de “El pequeño Príncipe”, Mermoz y Henri Guillaumet. Supe de ellos en Tarfaya (Marruecos) y creí que la palabra “hérooe” se aplicava con escaso rigor y demasiada generosidad. Claro que, en aquellos tiempos yo, memo, no sabía nada de ellos. Y  no imaginava que un día iban a convertirse en literatura “heroica”.
Aunque el trayecto dura apenas hora y media ya llevo varías días con los tres amigos que acaban de abrir líneas regulares de aviación “aeropostale” para repartir sacas de correo entre nuevas rutas en Sudamérica. Pero lo que es una pericia el hecho de volar a escasa altitud entre los peñascos, las cimas nevadas de los Andes, auténticos cuchillos también es  puede ser una tragedia.

Apenas unos días antes mientras St. Exúpery sigue en Cabo Juby entablando relaciones con los cabecillas de las tribus de la zona, Mermoz casi pierde la vida (y la de su mecánico) en la laderas escarpadas de los Andes. Estás en pleno vuelo cuando de repente el motor tose y ya sabes que pasa a continuación: el avión se detiene y cae. Pero Guillaumet, piloto experimentado ve una laguna en medio de la nada rodeada de la nieve del primer invierno y logra aterrizar. Le quedan provisiones para dos días pero en el silencio de la montaña, apenas una minúscula hormiga en ese mantel blanco sabe que va a morir. Oye los aviones de sus compañeros que le buscan. Pero nadie ve sus bengalas. Y para no morir de inanición y de frío, bajo cero, empieza a andar.
Una muchacha habla por su teléfono móvil entre grandes risotadas. Otra anciana grita para hacerse oír de que “pronto llegarán a Vilanova”. La muchacha de color duerme. su compañera me observa: hace rato que me remuevo en mi butaca. Elevo mi tronco, desato mis pies, veo sin mirar, abro mi boca y la cierro con ese regusto amargo de la muerte que me alcanza. Me recuesto, me inclino a mi derecha y a mi izquierda. No es una obra de ficción sino que recoge la travesía de esos tres hombres cuyo arrojo era más propio de dioses e inmortales, arrojo, empuje, pasión y que ya pocos conocen en el ciertamente cómodo (para muchos)  s.XXI.

El libro relata su vida y aunque todo eso ocurriera en 1930 cerca de Santiago de Chile está pasando ahora. Y me viene a la memoria otra tragedia de los Andes, el del vuelo 571 de la Fuerza aérea Uruguaya, contada en el libro “Viven” con los hermanos Parrado, Methol y sus 16 supervivientes de un avión caído en 1972 donde unos y otros practicaron el canibalismo para sobrevivir. Ato cabos y sé que a mi fiel compañero de viaje, a ese Guillaumet le quedan pocas horas de vida. Leer significa enlazar palabras y lecturas y obtener, demasiado pronto, un dictamen. Sigo removiéndome aterrado en mi asiento.
Tenía razón el autor de “Lolita” Nabokov cuando escribió que una buena historia debería ser como “una patada en plena columna vertebral que te duela demasiados días”. Pero Antonio Iturbe no me ha dado una patada sino varias. Me tiene cogido de mis testículos y me lleva por donde quiere. No sé si Mermoz se reiría con eso. Lo cierto es que estoy en mis últimos minutos de vida. Voy a morir con Guillaumet y ya sin él nada será lo mismo. Estoy por abrazar a Iturbe. Estoy por pegarle. Guillaumet se dispone a morir. Se despide de su adorada Noëlle. Pero se da cuenta de que si no encuentran su cuerpo ella no recibirá su póliza de seguros que le permitirá vivir un tiempo con cierta holgura.

“Si no lo encuentran sólo figurará legalmente como desaparecido y pasarán diez años antes de que certifiquen su muerte”.

Entonces decide arrastrase con un cuerpo que ya no reconoce y decide subirse hasta un penacho para morir y que alguien pueda verle: en su ascenso resbala ocho y nueves veces hasta lograrlo.
“Vuelve a caerse y ha de agarrarse con las uñas para no irse hacia un terraplén que desemboca en el vacío. Su cerebro es como la carne congelada que ahora le produce arcadas. Sólo sigue. Ya ni siquiera se acuerda por qué… Ya todo se está haciendo borroso. No sabe si anocheciendo o se está muriendo.”

Ha sido portada en todos los periódicos de Chile que ya le dan por muerto cuya imagen aparece rodeado con una tira negra.
Morimos con él frente a las estrellas. Sabiendo que no habrá amanecer. Pero su cerebro le obliga a seguir, seguir, seguir. Y cuando ya no queda esperanza, ni para él ni para nosotros, descubre a un asno después de un esfuerzo que ni tan siquiera una bestia hubiera sido capaz de lograr. Y cerca del asno, un hombre.
“Los Andes nunca devuelven a los hombres” decían.
Está vivo. Guillaumet vive. Yo vivo con él, cuando mi agitación habrá ya sido descubierta por mis vecinos de compartimento. Y sin poder evitarlo, con el corazón en el puño derramo una sola lágrima.

La muchacha frente a mí me pregunta en un español acentuado
-¿Está bien?
Yo solo atino a responderle “Guillaumet está vivo”.
¡Guillaumet está vivo!
Ella no lo entenderá. Los que perdieron su tiempo entre bagatelas, quizás durmiendo, pegados a su pantalla móvil la vida es sólo aquello que está frente a ellos. Y nada más. Y seguirán sus días entretenidos, felices a su manera conformándose con vivir su propia vida sin saber que detrás de las páginas de un libro se asoman otras mil vidas hermosas, intensas, quizás miserables, quizás desoladas pero que tienen algo que contar a quien merezca vivirlas.
El viaje termina. Me apeo en Cambrils en un día soleado, feliz de que Guillaumet esté entre los suyos con Tonio y Mermoz. Y ahí dejo caer las lágrimas de felicidad. Silabeo litertaura: li-te-ra…
Y de todo ello ya hace 86 años pero, dicen que el tiempo vuela y para mí, fue solo apenas un instante.

Eso , y sólo eso, es literatura.

 

Antonio Iturbe. A cielo Abierto. Seix Barral.

Fotografía propia
Próxima semana:  La “literatura” basura.

JORDI FOLCK ENTRA EN ACCIÓN (2) o LA ANIMACIÓN LECTORA

Continua desde el artículo anterior donde desplegaba un método propio para incentivar la lectura. O cómo el escritor debería convertirse en actor y el lector adolescente en público fiel.

4.La comunicación no verbal –o el gesto- es otro de los canales que el creador-promotor tiene que dominar conjuntamente con el habla, la mirada, el gesto (e incluso la indumentaria). Se trata de divertirse un mismo en el foro, y de divertir/animar a los demás generando un contagio anímico, una confianza que el lector agradece. Se trata que descubra, a mi manera de ver, una persona disciplinada, que trabaja en/ y con la inspiración y que sabe comunicar, que pasea la mirada por todos y cada uno de los niños, que invita a leer como uno de los juegos más animados al alcance de todo el mundo y que apuntala con un gesto enérgico sus manifestaciones. Cuando hablo de “La dona vestida de negre” que trata de las obsesiones amorosas y de sus peligros, de las parejas que acaban sus relaciones a golpe de whatsapp me convierto en una enamorada pánfila que espera los mensajes de su enamorado cómo si perdiera la vida en ello mientras observo el móvil como si fuera la última salvación de la humanidad entera a la vez que despierto la hilaridad más dichosa. Cuando hablo de “Nadie es un zombi” que trata sobre la intolerancia en la escuela pido a los alumnos que cuenten cuántos puntos “zombis” los alejan de su humanidad haciendo el gesto de abandonar el aula si hay peligro de contar con algún zombie enganchado al televisor y a las pantallas o que no lee bastante o que hace de los siete pecados capitales una manera de vivir. Cuando les hablo del “Manuscrito de las bestias”, novela de terror, bajo la voz para atraerlos a una pesadilla…mientras lanzo una mirada al vacío como quien observa una aparición fantasmal, a la vez que los jóvenes lectores giran la cabeza atemorizados…Divertimento, entusiasmo, entrega, pasión, arrebatamiento que hacen de la lectura una experiencia para todos los sentidos. “La vida es un escenario” escribió Shakespeare y también en el aula de una escuela.

5. El escritor es el canal, donde las letras cobran cuerpo, una parabólica, el punto para mover el mundo, para sacudir conciencias en formación. Y sea con el apoyo visual de un power point que secunda el discurso, sea con la fuerza de la palabra hace falta que el escritor se transforme en un gran contador de historias. Aquello que escribía el psiquiatra Eric Berne… “si un cuento es el hueso, contarlo es la carne, la parte más jugosa para clavar un buen mordisco. Toda narración tiene cercanías, es decir el conjunto de temas sugeridos por cada historia que se comparten con el lector, a quien se pide apoyo, que haga palanca, que acabe haciendo suyas las obsesiones del escritor. Se le abren nuevos mundos, se le ayuda a descubrir que bajo el mantel hay un submarino (con permiso del gran Joan Barril) y que, llevado por la emoción vuelva al libro, que lo continúe (si lo abandonó) o que lo termine si no lo ha hecho. Es, insisto, el contagio anímico del escritor feliz que “vende” su historia y que atrapa lectores, que hace revivir las letras con su vehemencia. En una palabra, la vigilancia y la atención del estilo propio como un sello identificador. Cada cual a su manera. Un foro como una actuación/animación, un “bolo” teatral que hace público/lectores. Una voz literaria que se desdobla con una voz pública y notoria. Un foro escolar no es la presentación amodorrada, tediosa, fastidiada de un libro sino una apuesta firme, decidida y esforzada para ganar lectores fieles.

6. Termino: hay que conseguir un lector agradecido que apueste por nuevas lecturas más allá de las obligatorias. Hay que intentar un principio de amistad a través de las redes sociales, que en cierto modo el lector pueda tener acceso al escritor –punto conflictivo y debatido en cantidad suficiente- y vea su proximidad aunque sea sólo por el intercambio de un saludo o un agradecimiento o una recomendación. Firmar los libros, al terminar el foro, agradecer públicamente las actividades de lectura, los trabajos manuales, aceptar fotografiarse con los alumnos (cada cual con su modestia) transforma la presentación de un libro en un acontecimiento escolar/social. En aquellas ocasiones en que, al abandonar la escuela, algunos padres me han pedido una fotografía con sus hijos descubro un gran arrobamiento mutuo, un trato especial cuando el escritor de literatura infantil y juvenil, tan olvidado, consigue un estatus de estrella, estrella, pero, cercana, amable, cordial, aquel a quien invitarías a cenar cuando el libro y el autor se han convertido en un asunto de familia. Acostumbro a obsequiar puntos de libros propios, gafas folckfantásticas y materiales complementarios que completan la experiencia. La animación lectora continua en casa.

Y 7. Cuál es el precio de un foro? Pasárselo bien –unos y otros – no tiene precio, como no tiene precio dejar huella en el alma de un lector. Cuando la actuación es terminada llegan las firmas: hay mucha discusión al respeto. No acostumbro a visitar escuelas donde socializan los libros. A veces la escuela no ha compartido toda la información y me encuentro que pertenecen a la biblioteca escolar. Los libros son piezas fundamentales de la biblioteca del niño y aquel es su lugar al cual el niño volverá, tarde o temprano. Nunca firmo “papeles” si el libro es socializado. Cuando el libro pertenece al niño creo que es bueno hacer una buena dedicatoria en los libros o en las cuartillas que, aquellos que han olvidado el libro, te ofrecen con cierta culpabilidad. Y la dedicatoria que incluye el nombre del niño, unas palabras y la firma convierte aquel libro en un libro especial que será exhibido como un triunfo ante los padres. Por lo tanto creo que no hay que tener prisa al cumplir con el rito de las dedicatorias y las firmas. Yo intento una caligrafía gótica en los libros de terror; una letra pequeña y redonda en los de humor. También, en una hoja en blanco hay espacio por el arte. Y así, pienso que aquel libro se ha transformado en un libro único y especial, la obra literaria embellecida que, me gustaría pensar, guardarán con especial predilección.

En el fondo asumo el papel de publicitario: observar el mercado y (feedback incluido) y hacer el producto a medida variando si hace falta a partir de la recepción y de los “imputs” recibidos por el público objetivo: los lectores. La animación lectora  se construye a partir del lector y de sus características

Pido excusas si el lector considera mi artículo solo la defensa de una exageración. Insisto. En quince años y más de 400 conferencias ante niños he podido identificar un “máximo común denominador “.

Mío y, si quiere probarlo, también suyo.

 

Fotografia (cedida) Alumnes lectors del Parc del Saladar a  Alcarràs, a Lleida

LA ANIMACIÓN LECTORA O LA CREATIVIDAD ENTRA EN ACCIÓN (1)

Insisto: para lograr jóvenes lectores y generaciones futuras de devoradores de libros es necesario…
1. Fomentar la creatividad entre los más jóvenes a partir de los 11 años para evitar ese socavón que viene y que es el responsable del descenso de lectores  adolescentes hasta que llegan a la universidad y aterrizan de nuevo.
2. Animar a leer en las escuelas (donde a menudo se cortan las ganas de leer después de los exámenes o pruebas de control a los que el lector debe someterse sí o sí). Esto pasa también por los autores, de visita por las escuelas que deben convertir la experiencia lectora en algo divertido, singular y con que el lector tenga ganas de meterse de nuevo en el libro y de conocer a nuevos autores.  ¡Qué afortunados son los lectores del s.XXI al conocer de primera mano a Jordi Sierra i Fabra, a Care Santos y a tantos que visitan regularmente los centros educativos donde su obra es recomenadada!. Que placer  no hubiera sido el mío de conocer a mis héroes literarios que, en los 70 eran Joaquim Carbó (La Casa sota la sorra) ,  Sebastià Sotorra (El zoo de Pitus)  Emili Teixidó (Diego, Berta y la máquina de rizar niebla)…

De eso va el artículo de esta domingo caluroso: de la responsabilidad del autor de hacer lectores con pasión. De otras medidas o recomendaciones hablaremos en próximos posts.

Este año 2017 celebro, invitado por varias editoriales (muy especialmente Barcanova) y por la Institución de las Letras Catalanas, quince años de foros. Son más de 400 charlas que me obligan, con gusto, a compartir esta experiencia siempre enriquecedora, nunca decepcionante. Al paso del tiempo como el picapedrero que afina el golpe para sacar la mejor melodía y el más bello resultado de la piedra ( y ríanse pero hay molleras muy duras) uno acaba dibujando un tipo de decálogo, nacido de la experiencia y de probar e incorporar nuevos registros.

Todavía quedan escritores que comparan una charla en las escuelas con una clase magistral de aquel que habla, de aquel que escucha. Otros hacen un ejercicio de improvisación del “a ver qué pasa” y a “ver qué preguntas me hacen” y ovillo y desovillo a gusto. Y creo que ambos se equivocan.

Dudaba en el momento de titular esta crónica si encabezarla con un titular muy Truffaut tipo “400 foros, los 400 golpes” pero he preferido llamar la atención con un grito que responde, de mejor manera al objetivo del artículo que sería: toda animación lectora debería contar con más elementos de espectáculo (oratorio y teatral) que de conferencia o exposición. Y si me lo aceptan, un buen golpe (y memorable) encima las emociones del lector, si el libro lo permite.

Cuando escuelas e institutos me piden con insistencia que vuelva, año tras año, obsequiándome con una sentencia tan favorecedora como “hay un antes y uno después de tu visita” reconozco que mi pequeño orgullo lo agradece. Los escritores de literatura infantil y juvenil tenemos pocas satisfacciones: los medios de comunicación nos olvidan, el lector adulto nos toma como “aprendices de literatura adulta”, y algunas librerías nos “guardan” en los últimos o en los primeros estantes a la altura de “esos locos de pantalón corto” pero lejos de los prescriptores/ compradores o en esa esquina o recodo, la segunda estrella a la derecha… Cómo escribía Eva Piquer somos “los invisibles”. Cómo no es mi intención desahogarme en nuestras misiones imposibles acelero el mensaje y entro de pleno en aquello que me trae a practicar un tipo de decálogo de cosecha propia que admite todos los debates y discusiones del mundo advirtiendo, pero, que a mí, me funciona.

1. Un creador literario en el siglo XXI debe ser consciente que, en tiempo de las nuevas tecnologías, la atención del joven lector se dispersa con comodidad. Hay que recordar, de nuevo,  el libro de Nicholas Carr sobre “Qué está haciendo Internet sobre nuestras mentes” (Superficiales, 2010) sobre los déficits de atención que implica permanecer en cinco escenarios al mismo tiempo: el estudiante actual ve televisión a la vez que envía emails desde la tablet, responde whatsups y mantiene, a la vez, una conversación familiar e incluso se mueve por sus redes sociales (a veces falseando su edad) como pez por el agua? Un creador no puede sentarse detrás de la mesa del maestro y soltar sus reflexiones en espera de silencio, admiración y empatía del lector cuando reproduce, posiblemente, la actitud del maestro que sobrelleva cuatro o cinco horas diarias de clase o más. Todo escritor debe poseer cierta conciencia escénica y, en la medida de sus posibilidades considerar que el aula es un plató por el cual menearse obligando, si hace falta, a los alumnos a seguirlo a lo largo del aula. A veces pasar el power point obliga a guardar cobijo junto al ordenador y la pantalla o, si es pizarra digital a su sombra. A menudo pido ayuda a maestras o alumnas para este trabajo mecánico o un mando a distancia pero evito esclavizarme en un solo punto clavando allí mi bandera. Del mismo modo si paso en “streaming” la conversación busco algún colaborador con mi teléfono móvil en mano (o en trípode de sobremesa)

2. Creatividad escénica implica también “actuación”. Admiro al escritor catalán Jaume Copons cuando se atavía con una túnica y se convierte en un maestro Jedi (o quizás monje benedictino) presentando su “Sant Jordi de las Galaxias” o cuando la glamurosa Núria Pradas imita a Tía Adela de viajes por el mundo (especialmente en el público más infantil) Y entramos en la clave de vuelta de este modesto decálogo: toda animación lectora necesita ser interpretada en clave teatral (con hábitos o sin) pero con conciencia llena de que, aquella hora, hora y media de foro tiene que hacer todavía más memorable el libro y el autor y evidenciar que la literatura debe ser, antes de que nada, amena, sea comedia o drama el tema que nos ocupa. De aquí el titular que no querría que nadie juzgara como invitación frívola y sí como mesa de debate. Un creador debería encomendar, entusiasmar, animar la audiencia. Eso sí es hacer lectores animados y fieles donde continente y contenido empuñan, tal vez, la misma arma. Si, como es sabido “enseñar es emocionar”, hablar de un libro es hacerlo revivir, servir a la literatura y a sus lectores, entronizarla a un lugar privilegiado del cual ha sido desterrada, convertirla en la vasija de emociones en el cual fue concebida. La Creatividad de ser distintos, únicos y ganarnos un ligar en la retina del joven espectador.

3. “Actuación” implica “dominio de la voz” y de sus recursos. Creatividad también en la expresión. Para evitar aquello que se conoce como “rollo” uno tiene que guarnecer su expresión verbal de cambios de tono –levantar o subir la voz– practicar los silencios, imitar otras voces, encarnar personajes o, especialmente en la novela realista, denunciar los hechos que nos ocupan con la rabia y el tono correspondiente. Me gusta literalmente dejar “clavados” los niños a sus asientos, pasando de la reflexión al grito, subrayar las palabras de valor con largos silencios mientras añado la comunicación verbal. Reconozco que los niños agradecen mucho más esta actuación que los jóvenes que, a menudo, parecen perdidos de planeta a quién nada ni nadie conmueve. Esta actuación y dominio de la voz acaban convirtiéndose en una estructura secreta que se repite en cada foro cuando se trata del mismo libro: uno descubre que repite las mismas palabras en el mismo orden y la misma escalera de entonaciones y que, ante un feedback poderoso, refuerza y modifica aquellas partes para una repercusión retórica más grande. Sí, hemos pasado de la exposición a la persuasión. Tal vez, de la indiferencia a dejarles boquiabiertos. ¿Acaso los Hermanos Marx no probaban sus gags en el teatro para incorporar después a los films?  O la “creatividad aplicada” . Del mismo modo uno prueba y prueba la manera de decir hasta encontrar la manera más adecuada para cada público lector. Y “remata” el “trabajo” con una estocada expresiva.

(continuará en breve)

Foto: (cedida) Fòrum a l’Escola Mare de Déu de l’Acadèmia a Lleida

ET PUC ABRAÇAR?

Ahir enllestia aquesta crònica de la meva visita a l’escola Ull de Vent de la Bisbal del Penedès escrita pel blog de la Institució de les Lletres Catalanes i m’he llevat amb la mort del Carles Capdevila. Aquest article ja era de per si, un article trist però encara ho és més. I m’he obligat a reescriure’l quan un escriptor dels bons ens deixa.

Però aquesta és l’última crònica trista, Carles, t’ho prometo: no anava amb tu i als escriptors no ens agrada pidolar. Però sí faig meu el Cesare Pavese que va suicidar-se als quaranta pocs anys quan sostenia que “la literatura ha de constituir una defensa contra les ofenses de la vida”. I aquesta frase l’he fet meva en incomptables ocasions.

-Et puc abraçar? -em va preguntar aquell noiet que no tenia ni deu anys. Era a l’escola en un dels molts fòrums per escoles i instituts on els meus llibres són recomanats: en aquest cas el llibre premiat amb el Folch i Torres de novel·la l’any 2011.

La pregunta arribava en un moment en que em queien les preguntes tan pesadament que estava estabornit. Un es sorprèn de com de “bonica i dolça” pot ser la vida d’un escriptor: només cal llegir els blogs de la institució (http://www.lletrescatalanes.cat/ca/lletres-2-0/el-blog-de-la-institucio) on els escriptors parlen de les seves visites a les escoles convidats, amb generositat, per la Institució de les Lletres Catalanes per adonar-se’n que el nostre món és bonic i radiant com el LA LA LAND.  I de vegades un diria que arribem a les escoles ballant (el verset és fet a mida).

Però d’ençà de la socialització, quan les escoles compren llibres per a la biblioteca perquè “allò” fa progre i es creuen que segueixen les darreres tendències en educació sense saber que condemnen escriptors i editorials a la misèria i posen termini a la creativitat literària, d’ençà que les tecnologies governen les mans i les ments dels joves lectors, d’ençà que es tanquen llibreries, d’ençà que els autors nous apareixen en comptagotes (o potser amb sèrum intravenós adjunt), d’ençà que llegir només és una obligació a les escoles i s’està perdent el plaer de fer-ho, d’ençà que…. els escriptors de literatura infantil i juvenil, els invisibles, els no volguts (quan escriuràs una novel·la per a adults que ja és hora de que et facis gran, home!) no estem, precisament, ballant de contents.

Són dies rúfols, foscos, tancats i en venen de pitjors. I és urgent un debat entre agents culturals, periodistes culturals que (sembla) no han tingut infantesa i ens obliden i escriptors i il·lustradors per intentar millorar un futur que se’ns escapa de les mans.

Quants no hem pensat en deixar d’escriure? Però ho necessitem de tal manera que, sovint, taponem les orelles a la nostra pròpia veu de la consciencia. Sense escriure no som res.

D’aquí que, quan de sobte, un infant lector, possiblement innocent i sense mòbil et demana una abraçada, totes les preguntes es polvoritzen a l’instant i on hi havia carbasses apareixen carrosses que et duran al Palau del Somnis. I et fa la pregunta i dius que “sí” i altres se t’enganxen i aviat ets com un ramell de raïm generós i et dius a tu mateix que mai no deixaràs d’escriure mentre un sol infant et digui que li ha agradat el teu “Llibre d’encanteris de la vella Taràndula” on un infant aprèn a fer màgia de la bona.

I els abraces i no vols cap altre sol…

Ens hauríem d’abraçar tots més sovint. A mi sempre em va faltar una abraçada al Carles Sabater a qui sempre, amic, enyoro. I ara m’ha faltat una altra al Carles Capdevila…

Gràcies als alumnes de l’escola Ull de vent per ensenyar-me, encara, quines són les coses importants de la vida.

A partir d’ara robaré les abraçades que vulgui. Aviso!

Abracem-nos tots ben fort, si us plau!

 

Fotografia cedida per Raquel Jiménez a l’escola Ull de Vent de la Bisbal del Penedés

Escrius en català? Sempre seràs un mort de gana!

De l’àvia Teresa, molt avançada al seu temps, en recordo algunes perles, pensaments  que, el pas del temps, va col·locant al seu lloc. Una d’elles, molt agosarada era advertir que “si una parella no funciona al llit no funcionarà a la vida”. L’altra, la sentència que obre aquest article. Si bé del primer tothom pot observar la seva pròpia experiència de la segona correspon als escriptors donar-ne raó.

I posats a teixir dites, frases, advertiments o descobertes m’atreveixo a fer-ne algunes sempre des de la pròpia experiència i la d’altres que em demanen privacitat. Ja que som “invisibles” ( bon titular de l’Eva Piquer), siguem-ho del tot; guardem noms i fonts.

  1. Molts escriptors catalans, de no tenir/patir feines paral·leles o de no ser per l’ajut de les seves famílies no podrien pagar ni el seu enterrament.
  2. Molts escriptors catalans no arriben a mileuristes. Tenint en compte que cada autor percep de drets d’autor d’un 8%  a  un 10% i que es considera un èxit vendre 1000 exemplars en català, si el cost/exemplar fossin 20 euros en treuria 2000 euros (bruts). Resulta impossible publicar un  llibre cada mes o, fins i tot, cada any. Els autors de literatura infantil i juvenil ho tenim millor quan els nostres llibres són recomanats a les escoles. Guanyem, a l’any, amb molta sort en torn dels 3/4000 euros en vendes. ( significa vendre 3-4000 exemplars  en llibres que mai no superen els deu de venda). Si hi sumem els fòrums de les editorials (Barcanova paga 60 euros/xerrada a Barcelona i àrea metropolitana, 90-120 fora ciutat;  La Galera, 120 arreu )  i els fòrums de la Institució de les lletres catalanes (250 euros/fòrum) amb molta sort  i molts llibres publicats un escriptor pot endur-se entre 3.000 i 4000 euros que, sumats als anteriors, resulta entre els sis i els vuit mil euros, o  sigui un màxim de 666 euros mensuals.  Fa por, oi? No toca parlar de les tarifes del dentista, del planxista d’automòbils o dels lloguers de la vivenda per reconèixer que millor que no estem mai malalts i millor que no tinguem descendència per estalviar pagaments  en educació, sanitat i lleure. Segons l’estudi de l’AELC  (abril 2015) Escriure en català: estat de la professionalització. Els efectes de la crisi econòmica sobre el col·lectiu d’escriptors els ingressos d’escriptura per un autor suposen menys del 20% del total facturat anualment.
  3. Els “escriptors” que sí guanyen diners són aquells que apareixen sovint per televisió, en premsa o en mitjans. S’anomenen “mediàtics” perquè venen la seva imatge de marca als massmedia on el llibre (escrit per ells o no) en seria un producte de màrqueting  més i on la qualitat no sempre està a l’alçada de la marca. Un premi pot donar també visibilitat. Quan es produeixen ambdues circumstàncies un escriptor té la seva vida salvada per un o dos anys. La darrera novel·la de Xavier Bosch porta unes vendes aproximades (maig 2017) de 30.000 exemplars gràcies a una enorme campanya de promoció del Grup Planeta, la qual cosa fa que encapçali el rànquing de vendes el darrer Sant Jordi, per damunt  d’un sempre insuperable Jaume Cabré. En literatura infantil guanyar aquesta xifra suposa, en temps actuals, una feina d’anys.
  4. Els temps han canviat. Recupero un article del diari “Avui”. “Best sellers per a joves (20/12/94) on Andreu Sotorra esmentava els 200.000/500.000 exemplars venuts de El zoo d’en Pitus, La casa sota la sorra o L’ocell de foc o els 100.000-150.000 de “La colla dels deu, Viatge al país dels Llacets o Hem nedat a l’estany amb lluna plena. O els 75.000 de Pedra de Tartera, Rovelló o La Guia fantàstica.  Al segle XXI tal cosa ja no és possible. Es publica molt més. Som molts més escriptors, moltes més editorials i molt menys interès lector. Tenint en compte que aquesta reflexió només és la punta d’un iceberg a la deriva serà bo que bibliotecaris, estudiosos, docents i lectors diguin la seva amb aportacions que cal agrair per remoure un debat inexistent. Molts escriptors només de veure el seu llibre als aparadors ja en tenen prou per capficar-se en res més la qual cosa ens converteix, de no obrir la boca en persones cautes, prudents i covardes.  Potser som aquells “intel·lectuals buits de poder i ofegats en la nostra pròpia complaença” que escriu el croata Srecko Horvat.
  5. Els plans d’animació lectora miren cap a una altra banda i no tenen en compte l’impacte brutal de les noves tecnologies. La mare de dos infants de 9 i 11 anys em deia recentment: quan obsequio un llibre als meus fills, allò primer que fan és guaitar el gruix del llibre per saber el temps que els prendrà de “les maquinetes”. Els índex de lectura davallen, com davallen les vendes amb devolucions a les editorials que van entre el 50 i el 60% de la producció de cada llibre (dades del Gremi d’Editors en llengua catalana) resultat del canvis d’hàbits lectors, del tancament de llibreries, de la temuda socialització dels llibres a les escoles, del miserable pressupost de cultura de la Generalitat de Catalunya que concedeix només un milió d’euros  per fomentar activitats dels escriptors i del poc apreci a la cultura que els mitjans generalistes (molt especialment Tv3 i Catalunya Ràdio)  demostren en una programació on l’esport és el rei. Que la cultura pot ser divertida és quelcom que els responsables de programació no han descobert en la seva incapacitat per fer-la suggerent i necessària. Fa pocs dies  que Catalunya Ràdio anunciava, cal suposar per problemes greus de consciència,  un nou programa de llibres, si no he llegit malament, dissabtes a mitjanit! (sobren comentaris).
  6. Del què caldria fer me n’ocuparé en un altre article que necessita espai i no esgotar la paciència del lector. Però que cal protegir als creadors, potenciar la seva activitat creativa, rendabilitzar-la,  visibilitzar-los, augmentar la seva presència pública (i als mitjans) , incentivar els ajuts a la creació (molt limitats) és una veritat gran com un temple (una altra frase feta) tan certa com que els escriptors catalans, bascs i gallecs, aquells que escrivim en llengües minoritàries som de segona classe (com s’expressava recentment Isabel Clara Simó, darrer Premi d’Honor de les Lletres Catalanes)  i necessitem ser incentivats i protegits per no ser uns morts de gana que han de buscar-se la vida en un país petit i insuficient on els jugadors de futbol són herois i els escriptors éssers prescindibles. Obrim el debat?

(Fotografia pròpia, Mon Llibre, Barcelona, 2009)