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Termina el verano. Mi marciano, Mick, Nick o Dick me ha contado que pronto se marchará. Que no acaba de entender a la naturaleza humana con lo que hacer un informe no sirve para nada; tendría demasiados apéndices. Yo creo que quería decir anexos pero se lía con el lenguaje. Y en vez de hacer una retransmisión familiar me ha contado lo que ha visto porque dice que igual sus padres tampoco lo entenderían. Que ha visto sombreros mexicanos en las Ramblas de Barcelona y vestidos de lunares y que siguiendo su rastro se ha ido a la Plaça Real de Barcelona y ha conocido un tablao flamenco. Que desde la calle oyó una especie de terremoto en un local que se llama “Los Tarantos”  donde la gente parecía que se estaba pegando pero no, es que baila hasta altas horas de la madrugada. Le he contado que Los Tarantos  fue una película española de 1963 dirigida por Francisco Rovira-Beleta basada en la obra de teatro de Alfredo Mañas Historia de los Tarantos. que fue nominada a los Òscars de Jolybud.Y que se la voy a regalar cuando se marche para que conozca esa tragedia tan nuestra a lo Romeo y Julieta (o de la lorquiana Bodas de Sangre) que trata de dos familias gitanas rivales: los Tarantos y los Zorongos,rodada en las chabolas de la Barcelona del franquismo, en la barriada de gitanos y pescadores de Somorrostro, hoy desaparecida. Carmen Amaya en el paper de matriarca dels Tarantos  es la protagonista y que el baile de Antonio Gades por las Ramblas o que ver a Sara Lezana  en acción le obliga a ver a uno la película que se la compraré en Video InstanMe sabe mal que se vaya. Al final ya me habría acostumbrado a tenerlo en casa aunque yo siga con dudas y me pregunte si van a invadirnos, esclavizarnos o vengan  a reirse de nosotros, los terrícolas. Pero ya me es igual.  Me he prometido a mi mismo llevármelo a la manifestación de mañana 11 de septiembre para ver que no todos somos iguales. En todo caso eso es lo que me ha dicho:

Hay tres palabras que para venir a España necesitas aprender. Olé, Sol y tu putamadre
He ido a un tablao de flamenco. El flamenco es un ejercicio físico que consiste en golpear el suelo hasta derribarlo mientras se aplaude al público y se dan vueltas diciendo ¿“qué como me las maravillaría yo?”. Hay que ir vestido de negro, ellos, con una aguja de tender la ropa en la cabeza y traje de lunares, ellas. Se canta como se llora despacito y con alma, se taconea deprisa y a más ruido, más nueces. Hay gracia flamenca, flamencos rosas y los que viven en Flandes pero es lo mismo. Todos tienen las patas largas y no se les entiende nada. Wiquipedia dice que el flamenco nació de un niño al que le entró la pataleta y aun no le ha salido. Y que hay más academias de flamenco en Japón que en España.
De los tablaos de flamenco  decir que están hecho de tablas.Que tener tablas no significa coleccionarlas ni guardárselas en casa sino “actuar bien”.Por eso los delincuentes roban con extrema frialdad, porque saben hacerlo de otras veces, O como los políticos que, aunque detesten el flamenco, tienen tablas suficientes para mentir y hacerlo, como los delincuentes, con gracia.
El flamenco es el baile oficial de España como la sardana lo es de Catalunya: el primero va hacia abajo (¿el baile o el país? se preguntarán; los dos) y el segundo va hacia arriba (¿el baile o el país? se preguntarán; los dos) . El primero golpea, el segundo va de puntillas. El primero solo tiene un lenguaje,  el segundo tiene dos; el catalán y el castellano. Y que si entiendes eso ya entenderás porque Catalunya quiere irse de España de puntillas mientras la primera la obliga a quedarse a golpes. Que los españoles ven a la península ibérica como un tablao donde todo el mundo puede palmear y gritar, otros como un escenario de confrontación (los políticos cambiacamisas) y los catalanes como una cárcel de la que quieren salir para montar un tablao propio.  Los españoles miran el pasado cuando dicen “son las siete y media”.  Y los catalanes miran al futuro cuando adelantan “són dos quarts de vuit” (dos cuartos de ocho)  ¿Cómo contar eso? Demasiado complicado para un informe.
Y que hay tres palabras  para visitar Japón, donde hay más academias de flamenco que en España, que necesitas aprender: Olé, Sol y tuputamadre. ¡Ah! y que la bandera catalana se hizo con el rastro de la sangre de Gifré el Pilós y que la bandera de Japón con un golpe de mala sangre de alguien que pasaba por ahí buscando un tablao.
Sí, demasiado complicado…
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