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Mi vida está pendiente de ese ser extraordinario extraterrestrial que tengo en casa. Hoy me ha pedido que qué podía hacer… Que necesitaba comunicarse con su familia y que no tenía nada que contar. A veces es un chico encantador. Y esa palabra “encantador” me ha hecho recordar el mercat dels encants (nada que ver con los encantamientos)  así que le he dicho que se fuera al mercat. Luego ha vuelto contento como castañuelas (incluso cantaba, el chico encantador) y transcribo lo que ha contado

Supongo que le puede interesar a alguien. Si la tierra desapareciera en un tris tras creo que estos ultimos documentos podrían interesarle a alguna raza superior. O no. A mí, por lo menos sí me interesan.

Hola padremadre. Hoy fiesta de guardar (no sé dónde)  he visitado el mercado dels encants que existe desde hace quinientos años. Está junto a la plaça de les Glòries que antes era un agujero enorme (alguien preparaba una invasión)  y ahora es un cruce de carreteras para cruzar la ciudad y cruzarse consigo mismo (y me dicen… cruzar los plomos).
El mercat es como una enorme aeronave que está a punto de zarpar a los cielos, pero no he visto ni motooores ni piloto ni tripulacion así que creo que es una nave vieja que nadie quería, ni para el desguace y que la han puesto allí como espantapájaros para alejar a los alienígenas (que es lo que contaba Ray  Bradbury a propósito de la Torre Eiffel). Es que ya me sé el cuento.
Encantamiento significa quedar hechizado, abobado y también fascinado, contento, caliente. También se dice “encantado de conocerla” “O eres un encanto” y “quien canta los males espanta” o “darse con un canto en los dientes”. Pero no entiendo que uno quede hechizado y contento o quiera cantar cuando allí solo se venden trastos viejos, cacharros, cosas rotas y mucho polvo. El polvo es de regalo con la compra. Los vendedores también son viejos y con polvo pero tampoco están en venta. Eso sí, hablan diversos idiomas.Si no hablas diversos idiomas puedes entenderte con señas. Se pueden comprar muebles, lámparas, periódicos, sillas de ruedas, palos de golf y hoyos de golf para llevarlos puestos.  Cuando alguien quiere deshacerse de una colección de Julio Verne, de fotografías antiguas y eróticas de los abuelos haciendo poses, o de la suegra solo tiene que ir hasta el mercat y pedir precio por el lote entero, incluyendo la suegra, que siempre irá de regalo (lo que no entiendo es que nadie habla de suegros y solo de suegras; quizás no existen o ya los cambiaron por un cenicero o un jarrón)
Por la compra de 3 bragas  te regalaban  un libro de historia, por la compra de un calendario Pirelli, una tarjeta de visita de una casa de chicas que alternan los lunes, los martes, los miércoles y los jueves  (el resto descansan). Por la compra de una bicicleta para deportistas, una mesita de noche  para que, ya que sales , que alguien te acompañe bien sentado de paquete…  
A primera hora de la mañana hacen subastas de algunos objetos y gana quien queda más encantado y da más dinero. Al final en la subasta he comprado un volante, una silla de piloto y un jarrón con flores secas para decorar la nave espacial, un retrato de Mao-Tsetung y una muñeca hinchable. Y yo encantado porque he pagado con una tarjeta de crédito vieja que he comprado en el mercado. ¡He hecho un buen negocio!

 

(Foto cedida)