MERLÍ, EL MAGO DE LA TELEVISIÓN

Ayer terminé la serie de Netflix, Merlí, que se pasó en Televisón de Catalunya la temporada pasada. Me gusta ir a mi aire y no bajo los designios de las cadenas.
Terminó como ya sabía porque uno de esos jóvenes críticos reventó el final, en enero de este año, contando el nuevo destino de Merlí (y quien sepa de qué va, entenderá la cautela de mis palabras) lo que me hace maldecir a los críticos que lanzan spoilers creyendo que aquí todo el mundo estamos pegados al televisor.

Un amigo escritor de Guatemela me escribía, hace poco, para decirme que estaba enganchado a la serie. Es lo que tienen esas plataformas que te permite multiplicar hasta el infinito la distribución de series y de películas que podían pasar por localistas y quedarse en casa.

Merlí, es, posiblemente la mejor serie de Televisión de Catalunya (junto a Polseres vermelles ) lejos de los culebrones a los que las cadenas nos tiene acostumbrados. Y en Catalunya ha pegado fuerte.

La historia de un profesor de filosofía en un instituto catalán, de sus magisterio, de su apego con los estudiantes, de su sabiduría y de su carácter tan particular, marca un antes y un después en la series de/con estudiantes. Uno ahora se sonroja revisando capítulos de Al salir de clase, o Física y Química,  El internado, o incluso de más allás de los mares “A todo corazón” un culebron venezolano que cantaba “a todo corazón se pueden alcanzar los sueños”. Entre otras cosas porque el guionista, un nuevo Midas de la televisión trata a los post-adolescentes como adultos, en ese cruce de caminos desde la idócia adolescente hacia la perplejidad juvenil hasta la incertidumbre del primer adulto.

Aquí se habla de filósofos, de Aristóteles, de la caverna de Platón, de Hume, de Nietszche, de Soren Kierkegaard  al recientemente desaparecido  Zygmunt Bauman  y su sociedad líquida  y encaja su enseñanza con lo que le pasa en la vida de los estudiantes del Angel Guimerá. Merlí nos quiere libres, y arremete contra los políticos y sus sistemas de engaños, contra  banqueros y usurpadores y nos obliga a pensar en tiempos en que la filosofía, como las humaniddades, no gozan del favor de los gobernantes que restan horas inventando leyes absurdas y decretando por real decreto el suspenso del pensamiento: nos quieren tontos y Merlín se erige como el caballero sin espada que nos invita a regresar a nuestros estudios y a recuperar figuras capitales del pensamiento. Y, como no, el sistema educativo recibe una paliza fundamental de Merlí, un sistema que no ha evolucionado para nada en los últimos cien años (con algunas grietas esperanzadoras…)

Merlín, el mago, el encantador de palabras nos lanza preguntas de “quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos” y parece, en esos tiempos precipitados, que a nadie le apetece darse un zambullido en la realidad

Eduardo Cortés tiene una larga trayectoria como realizador con series tan reconocidas como Oh Europa, de Dagoll Dagom, les Veus de Pamano basado en la obra de Jaume Cabré  y esa curios,a hermosa y triste “Cerca de tu casa, un musical miserabilista sobre  el deshaucio . Pero quien se lleva el premio gordo es el Merlí de los guiones,  Hector Lozano, escritor (Quan érem els Peripatètics) y guionista de larga trayectoria a quien no se le puede perdonar ese final que para nada encaja con la serie, elegido libremente o pactado con la cadena pero que entrega tres temporadas impólutas, de historias de felicidad pero, rigores de las series, también lágrimas abundantes, especialmente en la tercera temporada.

Si no la vieron, háganlo ahora en que ya nadie puede destriparles nada porque pasó de moda. Y fíjense lo poco que aparecen los móviles en la serie. En el fondo nos muestra situaciones ideales que ya poco se parecen en las aulas con alumnos enganchados a las tecnologías. Y es que el diálogo, la conversación merece un vis a vis emocional y nunca a través de las redes o el pútrido whats.

Me gusta como el guionista normaliza el tema de la homosexualidad en una historia de amor que se siente, se palpe, se comparte, cómo arremete contra las drogas, como discute de los problemas intergenarcionales cuando no hay acuerdos entre padres e hijos. Magníficos secundarios Boris Ruiz, como el patricarca de los Rubio, Ferrán Rañé, un actor cada vez más añorado porque aparece poco, Pere Ponce, uno de los grandes de las series y Francesc Orella, Premi Nacional de Teatre, un imponente Merlí, al que ya vimos en el escenario en “Art” de Yazmina Reza, en “Hedda Gabler”  o “Un enemic del Poble”, ambas de Ibsen y en la mayor parte de las series televisivas de Tv3 (Secrets de Familia”, Estació d’enllaç, Ventdelpla, El cor de la ciutat…)

Vean Merlí, déjense seducir por sus palabras, compartan la serie y apaguen el televisor frente a la banalidad de diálogos, de personajes, de situaciones estereotipadas hechas para gustar. Merlí no trata de La Verdad pero lo que le dice, se le puede parece bastante. Aunque Merlí diría ¿Qué Verdad? ¿Acaso hay una sola?

Disfrútenla a la carta en Tv3 o en Netflix o en sus DVDs.

EL HORROR DEL CIRCO DE LOS HORRORES

 

En Barcelona y pronto en Palma de Mallorca y así en una larga gira triunfal “El Circo de los Horrores/ Cabaret Maldito” llena cada tarde entre largas colas de un público joven que a un precio popular (30 euros) busca pasarlo bien en lo que uno no sabe qué tendrá de circo y qué de cabaret.
Los affiches del exterior recogen a un enano rubio en tanga, a una mujer de tres pechos, a un ángel negro de espaldas y al diablo cornudo, amo y señor de la función. Los artistas de circo no aparecen ahí: nadie sabe sus nombres y parece que esto a nadie le importe. Aquí se quiere vender al hombre elefante, al monstruo de dos cabezas entre una mezcla de Tim Burton y Tod Browning y sus “Frikis”

Así que llamado por una mixtura turbia, por cierto misterio, por la extravagancia, convencido por los amigos, uno cae en las redes de un cabaret que prometen maldito, en el que no cabe ni una mosca: no habría entradas ni para ella.

Empezamos: primera fila detrás de las mesas para cuatro. Treinta y cinco empleados del circo para el que se promete el mayor espectáculo del mundo, el circo de los horrores, la cumbre de las pesadillas, la novela gótica, la época victoriana y el romantcicismo alemán en un solo pase. Promete maravillas. Sturm und Drang (Tormenta e ímpetu). Todos deseamos beber de la pócima de Alicia y crecer hasta convertirnos en gigantes para emular a los dioses del circo.

La caída va a ser grandiosa.

Aún no empezó el cabaret o circo: una mujer de largas piernas con media máscara le quita a un alemán fornido y joven, de entre el público que va llegando, su camiseta. le aplaude y pide aplausos ante tamaña osamenta. Y así le mordisquea el pezón. El joven no sabe si sorprenderse o reírse. Al otro lado de la pista colocan en el suelo a un chico elegido de entre el público y otro diablo de nariz retorcida se le arroja encima para simular el coito.
El público aplaude.
En la primera media hora, aparece  el diablo en su trono. Da la bienvenida a los pecadores y les invita a pecar. Pregunta a algunos de ellos cuál es el peor de sus pecado capìtales..
Descubro que ya nadie sabe lo que son los pecados capitales
Les ayuda: el mío la soberbia. ¿El suyo? Nadie dice pereza ni gula, ni envidia..ni lujuria… a los jóvenes no les interesa la cultura general porque huele a incienso o a banco de iglesia arrepentido.
Perorata de media hora y al final surge el bailarín del aire (me recuerda a una de las estrellas del film  “Mundos lejanos” del Circo del Sol). Arrasa. Belleza y poder. ¿Estamos salvados de esos 30 primeros,  banales y descacharrantes minutos?
Continua un número lésbico en una copa de dos muchachas besuqueándose en un numerito que, allá en la barra de night club de algun pueblo americano no se la levantaría ni a los ancianos destrempados por el tiempo. El público, ya ebrio, ruge de placer.
Una pareja de bailarines sobre patines  (el botones se queda en ropa interior), el lanzador de cuchillos, dos gimnastas de torsos esculpidos en mármol provocan las grandes ovaciones. El circo en mayúsculas. Nadie les conoce. Nadie habla de ellos en los carteles.

Sí.  Y a nadie le importa.

Entre los números de circo, de gran circo, está la cacharrería, las rebajas, el plástico, el cartón:  piden a dos voluntarios que se presenten en el escenario. Les piden que se quiten la camisa y bailen sensualmente frente a una mujer, la nueva reina en el centro de la pista ( voluntaria del público) . El muchacho joven se niega a desprenderse de sus pantalones. El segundo, un hombre orondo se queda en calzoncillos y levanta ovaciones con sus meneos de barca mareada. Hay que votar al mejor. El regalo: una copa en el bar. El público se deja llevar en ese incendio colectivo: eligen al obeso.

Más tarde sube una pareja del público y se sitúa frente a un confesionario. El diablo les pide que se confiesen: ¿han hecho sexo anal?¿El chico se ha tirado a sus amigas? Si la respuesta no complace al diablo se le castiga: el enano de tanga prieto salta sobre el muchacho  en el gesto de “darle” por la espalda.  La marabunta aplaude, ruige, grita. El diablo ha vencido: su público se entrega
Circo: 10
Cabaret-burdel: 0
Soez, estulto, hueco, ripioso, decadente, grosero, basto, insulso … dos horas y media de horrorres que no dan miedo, que no quitan el sueño, que resultan ridículos, que, a veces, asquean (no se trata de moral o inmoral, conceptos maniqueos, ambos) que aburren.
En las redes sociales se lee :”que pena que a mi hija no la dejaron entrar”.. “que ganas de que llegue el fin de semana” “no me lo pierdo”…

Uno sale hundido del desastre en la certeza de que el mundo no quiere ser salvado, que el mundo se ahoga en su propio vómito y aplaude. Que este circo es el Sálvame de los circos, sin guión, sin dirección, sin talento (su cabaret).
Y el cronista comete el error de pensar en qué pensarian sus maestros, sus guías,  de estar presentes. Horror vacui: o llenar en las obras artísticas los espacios vacios con dibujos  innecesarios.

Al sabio y filósofo Panniker (a los 100 años de su nacimiento) le daria un infarto al descubrir que la estupidez humana no tiene límites.

Steven Spielberg abandonaria el espectáculo  indignado.

Charles Dickens escribiría algo sobre los bajos fondos, los instintos primigenios y acabaría pensando que en Barcelona todos somos así de guarros.

Charles Bukowski aplaudiria a rabiar sabiendo que hay algo mejor que sus novelas cuando la realidad  parece abandonar el papel  para convertirse en reflejo de una sociedad enfermiza y, ya, vacía.

Que pena que los grandes artista del circo que actúan con profesionalidad sean compartidos y ninguneados en ese burdel andante. Otros grandes circos les esperan cuando, quizás, aprendan a quererse más. Probablemente el cabaret maldito lanzó una maldición sobre ellos y, ahora, esclavos y peones de un abominable juego de ajedrez no hallan la forma de escapar.

Quizás en el fondo, aviso a navegantes, el problema lo tiene el cronista (oigo gritos de SÍ) y es que perdí el sentido del humor. Cuando la gente se da atracones de series, encontrar a alguien que prefiera un libro, posiblemente, debe resultarles a muchos, mas obsceno que un chico drag de largas piernas sienta su culo desnudo en el rostro de un espectador  o exigirle dos besos en sus nalgas (desnudas)  ante los hilarantes aplausos de hienas entusiasmadas. Lo ví y lo comparto.

Bueno, si hay que pedir perdón, perdón tengan ustedes.

 

(Foto propia)

DE LA BELLEZA DE LA LIBRERÍA

El estreno en DVD de la última película de Isabel Coixet en  Video Instan, me obliga a dos consideraciones: la de la propia película y la de la catástrofe cotidiana de esas 2 librerías que (alguien dijo) cerraban cada día en España. La próxima  (hoy mismo, hoy sábado 30 de junio ) en Tarragona una librería en la Rambla.

Y como la noche de San Juan no queda lejos con las playas inundadas de porquería por humanos “cerdificados” (o sea con  certificado de animalidad y garantía de reiteración cerdil) uno dice “no me extraña” que cierren librerías, ese mundo ordenado, de un blanco inmaculado y que huele a tinta y a papel.

De hecho hoy cuando escribo este post cierra la librería de les Rambles de Tarragona, nacida antes de  la democracia hace ya cincuenta años y así se convierte en una necrológica de otra librería que se nos va por la subida de precios del alquiler y el poco margen del negocio y por el cambio de hábitos de gente que piratea libros o pasa de ellos…

Uno se pregunta a dónde van los libros cuando entierran a una librería. Se nos pierde el rastro. Desaparecen. y reaparecen en algún otro lugar, desnortados, despersonalizados, cuando ya no reconocen a su nuevo amo. porque cada librería y cada librero es único en lo de entregar el amor a los libros.

Me ha sorpendido y emocionado la última película de Isabel Coixet, que se llevó los Goyas más importantes en la última edición, a película, directora y a guión adaptado entre un total de once nominaciones. Y me ha sorprendido porque en Catalunya Isabel recibió varapalos a gusto. Yo mismo en mis propias redes sociales callé (aún no la había visto) ante comentarios de poetas y escritoras que, llevados por su insensibilidad y, tal vez ceguera, sacudieron a la película por el solo hecho de que Isabel no es independentista y se ha expresado, a la contra, en diversas ocasiones. Fotogramas se hizo eco de las críticas mundanas:

Notoria, a su pesar, por el maltrato a que está siendo sometida en las redes por independentistas a cuenta de sus posiciones contrarias a la separación de Catalunya, su nuevo film presenta extraños ecos con su agitada peripecia vital de estos días: una comunidad que pretende ahogar a quien considera disidente. O para quien ha imaginado un porvenir sin consultarlo con el interesado. (http://www.fotogramas.es/Cinefilia/La-libreria-Isabel-Coixet)

Me parece extraño que queden intelectuales que no saben separar la persona del creador.   A mi, por ejemplo, el Mario Margas Llosa de “El sueño del celta” me parece pura maravilla (menos, el “Cinco esquinas”) en cambio el personaje me produce urticaria pero me encantaria darle un apretón de manos al escritor y quizás una bofetada amistosa (o no)  por las sandeces anti-nacionalistas que suelta.

Louis Ferdinand Céline (llamado el profeta de la decadencia)  escribe de maravilla pero su opiniones antisemitas me parecen repugnantes: de hecho una editorial italiana  acaba de hacerse atrás esta misma semana  en publicarle por las críticas recibidas.

«Rencorosos, dóciles, violados, robados, con las tripas fuera y siempre jodidos (…) Hemos nacidos fieles y así morimos». escribió en “Viaje en fin de la noche”

Entonces uno no entiende  que se la castigue porque ella no piense como algunos.  El arte corre aparte, pienso. La película parte de la novela de Penélope Fitzgerald  y trata de los intentos, de  los gozos y las sombras de una mujer (Emily Mortimer) cuyo sueño es abrir una libreria en un pequeño pueblo inglés sin saber que por el aire de ese village corren rencillas, vanidades y la maldad vestida de porte de gala. Es una película bordada como encaje fino, hermosa y triste, a la vez. Con un Bill Nighy (Love actually) al que te comerías y una Patricia Clarkson que embellece a la maldad, una película que se huele y  huele a papel verjurado y a tinta  y que uno debería ver porque isabel es una de las grandes (“la vida secreta de las palabras” sigue fascinándome) y porque cuenta una historia que ahora, en tiempos de tecnologias, va a imponerse: la vida finita de una librería. Acudan al videoclub y llévense esta película: disfrutarán si a ustedes les gusta lo hermoso (historia, fotografía, música…).

La librería de Les Rambles que hoy cierra nació en el 68 y hoy se nos va. Los motivos que los han llevado hasta esta situación, según el comunicado, son la «desertización de los centros comerciales de nuestras ciudades», los «cambios» en los hábitos de consumo, la «digitalización» y la «falta de cultura lectora» del país.

Un país de idiotas pegados al fútbol.

En la verbena de San Juan y frente al mar calmo de la Barceloneta la peña se reunía de espaldas al mar para corear a su equipo en la gigantsaca tele del bar musical cuando la belleza estaba ahí detrás. Y una se quejaba de que otro no le dejaba ver…

Por esa librería de la Rambla pasaron lectores que ya no están entre nosotros, dos generaciones frente a una tercera que acudirá al McDonalds o a la camisería de franquicia que puedan instalar allí. Y a ese olor de tinta se impondrá el de frituras o el del ambientador de tienda bien o tienda pija.

Que pena que una librería no sea pija y los libros no sean pijos: quizás en el futuro sea la única forma de sobrevivir. O la de poner una tele para el próximo Mundial en el escaparate para lograr que alguien se detenga allí, por accidente.

Vean “la librería”  de Coixet y vayan a las librerías, esos templos del arte, de la tertulia, de las presentaciones de libros antes de que la maldad de la peor especie que viene de la ignorancia , la vanidad de “no leer” mate a otras librerías y acaben convirtiéndose en espacios vacíos. No quieran los dioses que en cincuenta años películas como las de la Coixet sean los únicos documentos vivos de lo que fueron estos centros del placer cuando ya la memoria los olvidó o el diccionario borró la palabra por caer en desuso y en desconocimiento: sería el triunfo de la barbarie.

 

(Por cierto Video Instan ante el crecido precio del alquiler cierra su local en Enric Granados y viaja hasta la calle Viladomat,en Barcelona. Apoyemos también ese otro templo cinematográfico).

 

 

ESTA NIÑA NUNCA VA A LEER UN LIBRO

Tomé ayer esta instantánea en el metro de Barcelona. No soy futurólogo ni adivino así que ya les digo que Sí va a tener algún libro en sus manos. E incluso pueda ocurrir que, como en la bellisima película de Isabel Coixet, la niña que no leía, ya adulta, acabe con una librería propia. Libros y niños… siempre amigos…ahora…

Así que le deseo a la niña del cochecito que pasar de la imposibilidad a la posibilidad sea más hermoso que pasar de la ficción a la realidad.

Entonces, ¿por qué me atrevo a lanzar una pequeña perorata fácil de desmontar?

Ya sabrá el lector como me preocupa el futuro de los libros, de las librerías y de los propios seres humanos que cuando no tiran libros, si se trata de adolescentes piden siempre elegir, entre las lecturas obligatorias, los libros más delgados.
La mamá sujeta su teléfono móvil para que la niña se entretenga: alli tiene su programa de dibujos animados o cartoons que la niña sigue con devoción.
Mucho me temo que si la escena se repite, si la aparcan frente a la tele o al ordenador en el hogar a la niña le apetezca poco conocer un libro.

Y lo que le ocurra es que haga scrolling sobre la página y descubra que ni se mueven, ni le hablan, que nadie grita, que no hay efectos especiales…y lo abandone. quizás para siempre.

No me quito de la cabeza que en el futuro el libro sea un objeto despreciado por la nuevas generaciones y que se mantenga como tal, hasta que tres o cuatro generaciones hayamos desaparecido. Que las bibliotecas sean museos de antaño, que las librerías sean colmados de venta de alimentos urgentes y que los libros ocupen el puesto de las golosinas o ni eso. Sí, soy pesimista en este asunto y en pocos otros.

Otra reflexión: la mamá sujeta el teléfono. Me parece bien.  Que la niña ya manipulara el teléfono seria otro moivo de preocupación. Pero ese gesto amigable, maternal esconde, quizás, la servitud de los padres protectores, llamados “helicópteros” por controlar, proteger, defender a su hijos? ¿de un gesto puede nacer una actitud?

El tema lo saco a colación desde la publicación ayer de un artículo en el periódico ARA escrito por una experta en emociones CRISTINA GUTIERREZ y que bajo el título de “YO-YO-YA-YA” alerta de la poca tolerancia a la frustración, del egoísmo y de la escasa cultura del esfuerzo, debido a una educación basada en el tener y no en el ser, en el que no se vive ni se disfruta de la aquí y ahora, sino que todas las expectativas están puestas en el que ha de venir y que sea rápido!  Y habla de

“una generació plena d’impacients, egoistes, ansiosos, narcisistes, amb baixa tolerància a la frustració i minsa cultura de l’esforç. Fa 16 anys que aquest centre de Santa Maria de Palautordera es va especialitzar en l’educació emocional i, cada any que passa, Gutiérrez i el seu equip queden parats de la quantitat de mancances emocionals, tant dels pares com dels fills”.

(“Una generación llena de impacientes, egoístas, ansiosos, narcisistas, con baja tolerancia a la frustración y escasa cultura del esfuerzo. Hace 16 años que este centro  ESCOLAR de Santa María de Palautordera se especializó en la educación emocional y, cada año que pasa, Gutiérrez y su equipo quedan sorprendidos de la cantidad de carencias emocionales, tanto de los padres como de los hijos “.)

Y es que añadiria, a muchos padres deberían retirarles el CARNET DE PADRES y a saber quién les dió, sin mercerlo, ese carnet dada su pasividad, su ignorancia, su “paternalismo” mal entendido más cercano a la leche condensada (pase lo que pase)  que a otra cosa. Cristina Gutiérrez pide que se cierren los teléfonos y los televisores en reuniones famliares y que se converse en almuerzos y cenas, que se pregunten,  para detener a una sociedad acelerada sin límite donde todo vale mientras sea aquí y ahora.  Y que la frustración, la desesperanza, las incertidumbres del niño o del adolescente  sean descubiertas, simplemente hablando, conociéndose… en casa.

Y no repito lo que ya escribí en otro post: que los padres deberían llevar a sus hijos a las librerias, a las bibliotecas, al teatro, a conciertos, a fomentar su cultura y a encerrar sus móviles, sus tablets y, pronto, sus cigarrillos electrónicos para  que se olviden de todo lo que está conectado,  (enchufado) entre otras cosas, ellos mismos.

Siempre que hablo con una de mis jóvenes y favoritas escritoras y bibliotecaria Rosana Andreu, me amargo más en lo que me cuenta: entre otras que ha abandonado sus fascinantes sesiones de cuenta-cuentos porque los niños ya no le hacen caso: ¿Será Rosana como un libro sin efectos especiales, ni gritos, no colores?. La fuerza de la palabra de una contadora de cuentos, la fuerza de la palabra de un libro  parece que ya valga poco. Y al final del túnel, uno acaba hallando a unos padres que no tienen ni la más remota capacidad para educar a su hijos y peor, ni ganas de meterles en cultura:  para ellos que la niña o el niño se calle en la guardería de las nuevas tecnologias ya les está bien.

Acabo con otra reflexión de la educadora:

“Acabar sent els seus servents i no posar-los límits és un error educatiu amb unes conseqüències nefastes en el creixement personal”

(Acabar siendo sus sirvientes y no poner límites es un error educativo con unas consecuencias nefastas en el crecimiento personal)

¡Las manos en la cabeza!

¿Lo hablamos?

link a artículo:  JO, JO,JA,JA: https://criatures.ara.cat/adolescencia/generacio-jojo-jaja-egosime-poca-torlerancia-frustracio_0_2034396550.html?utm_medium=social&utm_source=facebook&utm_campaign=ara

 

Foto propia (20 junio 2018)

 

LA MUJER QUE CANTABA A LOS LIBROS: Roser Montañola

Antes de hablarles de Roser Montañola, la profesora que canta a los libros permítanme una breve introducción y/o justificación de este post: ya saben comó me preocupa que nuestros hijos, los adolescentes de los otros, los estudiantes de secundaria  y bachillerato que transitan entre los 14 y los 18 años lean poco o menos . Y que en las escuelas entre las lecturas obligatorias elijan los libros más delgados.

Ayer, sin ir más lejos, me desplacé a un instituto a Tarragona y como hablé más de la cuenta los alumnos tuvieron que esperar su dedicatoria a la hora del patio: una muchacha, a requerimiento del profesor, dijo que tenía mucha hambre y que prefería comer su bocadilo a tener mi firma. Esos instintos primarios de preferir un bocadillo en el estómago a una firma en un libro para toda la vida me trastocó. Y acabé pensando en que pronto los bocadillos se envolverán en papel de libro en vez de periódico , quizás porque tendrá más importancia alimentar al cuerpo que al alma. O por que nadie querrá a los libros…

Llevo tiempo admirando a una mujer extraordinaria. Se llama Roser Montañola y además de su afición por los musicales adora los libros y consigue que sus alumnos no solo lean sino que devoren libros, se impliquen en clubes de lectura… se muevan, como pocos. En la Escuela del Pilar en Premià de Mar (cerca de Barcelona)  socializan libros. Y aún así logra que los autores la visiten, como hacen también estrellas del musical como el gran Toni Viñals, al que tuve el placer de fotografiar hace ya algunos años en una de sus actuaciones.

Como ya éramos muchos los que andábamos pensando en cuál era su secreto para atraer y pegar lectores a los libros le escribí y ella muy amablemente me entregó un email que convierto, con su inclusión aquí, en categoría de pensamiento, en dogma (no de fe) y sí de ejercicio práctico.

Y ella dice/escribe:

“Me pediste que te cuente como animo a mis alumnos a leer.

1.Lo más importante, pienso, es  que como  a mí me gusta mucho, les hablo de libros de forma entusiasta… me sale así. Creo que eso se contagia. Un maestro al que no le gusta leer no podrá lograr jamás que los alumnos amen los libros. Les puede obligar a leer y punto final. Pero le faltará esa pasión que todo maestro debe tener y contener para emocionar a los demás.  Procuro hablarles de libros muy diferentes. Me parece que los maestros deberían tener un mínimo de cultura literaria, tanto de los clásicos como de la LIJ contemporánea.  Yo no soy ninguna experta pero me entusiasmo con facilidad. Pero si no conoces las obras literarias ¿cómo vas a recomendarlas?

2. Cómo contar historias, que a mí me funciona muy bien: veinte minutos a la semana, mientras se ejercitan en la asignatura de plástica. Algunas historias que les cuento/leo (hay que duran muchos días)  hay que suspenderlas en un momento emocionante (como Sherezade con su Sultán …): La Odisea, Scaramouche, Los miserables, El retrato de Dorian Gray, Hamlet, Drácula, El fantasma de la ópera, los cuentos de Grimm y de Andersen, Los tres mosqueteros, El gato negro, la Máscara de la Muerte Roja de Poe,  El Monte de las Ánimas de Adolfo Bécquer …Todos estos libros les  gustan muchísimo, se quedan encantados, y siempre se interesan por saber de donde he sacado estas historias. Ellos escuchan  concentrados en lo que hacen, en lo que escuchan , en lo que ven, en lo que tocan… casi con sus cinco sentidos. 

Sí, la lectura en voz alta, es la mejor medicina para hipnotizar al lector…

3. Libertad de elección de títulos. Durante el curso deben leer un mínimo de un libro cada mes, cuyos títulos  pueden elegir libremente. Muchos los toman prestados de la biblioteca del centro escolar que dirijo yo, funciona bien y tiene un buen fondo. Otros los traen de casa. Este lectura es “gratis”: no deben hacer ningún trabajo ni ninguna evaluación. La lectura por placer. Cada alumno tiene un registro de los libros que va leyendo. Si un libro no les gusta, lo cambian y ya está, no es necesario que lo terminen… En la clase no tenemos un tiempo fijado para leer, pero siempre llevan consigo los libros y aprovechamos muchos momentos para leer (por ejemplo, si han terminado un trabajo antes de que los compañeros lo hagan les permito abrir el libro y seguir con la lectura).

4. Trabajo en el aula. ¿he dicho “Trabajo”? Como lectura obligatoria, tenemos los tres libros seleccionados por el Premio Atrapallibres. Cuando todo el mundo los ha leído, hacemos un trabajo cooperativo. Formamos grupos y cada dos grupos trabajan uno de los libros. Observan diferentes aspectos (cada año varían, en función de la lectura concreta). Después cada grupo expone oralmente su trabajo al resto de la clase.

5. Salidas culturales. Por otra parte, los llevo cada año al teatro y les hablo mucho de teatro y también de cine. Me parece que todos estos aspectos culturales son importantes para hacer que se interesen por la lectura. Son vasos comunicantes. Logro lectores interesados en las artes a los que se le despierta la sensibilidad. Mis alumnos han visto, recientemente… Scaramouche, Mar i cel, Molt soroll per a no res, Renard o el llibre de les bèsties, Somni d’una nit d’estiu…

6.La biblioteca escolar y la de nuestra ciudad:  en Premià tenemos una buena biblioteca y una buena librería, y esto es fundamental. Me reencuentro  a veces a ex-alumnos, ya adultos, que me cuentan que son lectores, en parte, gracias a mí y eso es muy muy emocionante.  Entre la bibioteca que cuido, y la biblioteca municipal y la librería que nos cuidan a nosotros, tenemos la paz literaria asegurada..”

Como conozco bien a Roser desde hace muchos años, y la he visitado a menudo, por iniciativa propia, en su aula, puedo decirles que esta mujer musical les canta a los libros. Añade su experiencia, sus dotes innatas de comediante-actriz a la lectura…, la devuelve a la vida.

El Dr. Eric Berne dijo que si el libro era el hueso del animal que vamos a relamer, la forma de leer era la carne, lo más sustancioso, lo que mejor alimenta nuestro espíritu.

Montañola, sí, le canta a los libros, y los libros le cantan a los niños y asi felizmente hipnotizados crecen y se convierten en adultos lectores para quienes la escuela no fue un tormento sino un patio de lectura de entusiasmo convergente con sus propias pasiones, sus gustos y sus descubrimientos. La Montañola es un “munt” de montañola.

A Roser tendrían que ponerle una calle, allá en Premià o una biblioteca con su nombre o por lo menos una barca de pescador  por insuflar las velas de la aventura, de la magia, de lo desconocido de sus jovencísimos lectores, ya marinos, con ganas de largas travesías por el mar de los sargazos, por el monte de las ánimas o entre los muros fríos donde duerme la oscuridad que ellos devuelven a la luz.

Así sea.

Foto (cedida) Roser Montañola con el actor y cantante Toni Viñals en su aula, en mayo del 2018

EL INHUMANO QUE TIRABA LIBROS

Libros en la basura, libros desparramados en el suelo, quizás pronto pisoteados: el inhumano que tiraba libros, insensato, no sabía ni quiso saber nunca que Isak Dinesen (Karen Blixen) tenía una granja un África y que con este libro y sus cuentos de invierno podia curarle las heridas del alma. Que con Harris (El silencio de los corderos) hubiera escuchado los gritos del deshollinador y volver a los brazos de su familia agradeciendo afectos y paz. Que con Mossen Troncho  de Josep María Ballarín, fallecido hace solo dos años hubiera reído tras refrescar sus músculos y no solo los faciales, sino los del corazón y los repliegues del cerebro. Quizas ese ejemplar derrotado era solo uno de los 100.000 que vendió Club editor desde 1989 pero era un “Ballarín” al que lanzaron en una pirueta extraña y cayó mal. Que “El Mecanoscrit del segon origen” es nuestro bestseller catalán que han leído varias generaciones de jóvenes. Un futuro apolcalíptico que ya alguien adelanta lanzando libros a la basura. O que el exquisito Julián Marías, que triunfa en Alemania y en media Europa debería estar en las mejores bibliotecas (sí, eso es un anuncio)  y no hacer la calle como una vulgar ramera.

Que en “La Tempestad” de Prada, uno de los Premos Planetas más válidos habría conocido la belleza del lenguaje (A Prada se le pueden perdonar sus ideas fascistoides, pero no hay que perdonarle literariamente nada. ( Victor Moreno en “Fuera lugar: lo que hay que leer de críticos y escritores” no estaría para nada de acuerdo)

Y así uno podría seguir descubriendo títulos y volúmenes que mejor estarían en una biblioteca escolar que arrojados a los pies de un contenedor. Ni merecieron estar dentro,  como una cagada de perros o un cigarrillo. Sobraban. Se deshicieron de ellos con precipitación como si la policía de Fahrenheit 451 la novela de Ray Bradbury  filmada por Truffaut le o les estuviera persiguiendo.

Bastaba con una llamada a algún centro escolar próximo  o alguna biblioteca municipal  o incluso a Libros Solidarios, una organización sin ánimo de lucro  (les digo yo que con ánimo de lucro evidente)  los recoge y los pone a la venta en las librerías ambulantes de Plaça Catalunya o Hospital Clínic, de La Sagrera y otros puertos de paso.

A Libros Solidarios les dedicaré un post que ya auguro polémico pero de momento resolvamos esta reflexión: los libros no se tiran, ni se arrojan, ni se queman; se venden, se regalan, se prestan, se ceden, se recomiendan y se baila o incluso se hace el amor con ellos.

Los libros que alguien arrojó en Ronda Guinardó  con Sant Pau ( ¿qué diría el vecino insigne Juan Marsé?)  estaban nuevos, sin abrir y alguno conserva aún esa fragancia de tinta y papel que nos seduce y nos “pone” a tantos religiosos del papel.

Había tradición en algunas escuelas de secundaria de arrojar a la basura los libros de texto, allá en los 70. Otros decía de quemarlos (jamás vi una pira literario-funeraria) pero yo, que aún conservo los míos (o algunos de ellos, perdidos otros en traslados de residencias)  les aseguro que hojear alguno de ellos, subrayados, memorizados representa un hermoso viaje a la infancia y recuperar conocomientos que alli nacieron y murieron, en la devastación de un sistema educativo que, cuarenta años después, sigue sin cambios aparentes. Esos libros  escolares siguen siendo nuestro “Rosebud” más profundo, más hermoso y, posiblemente, al paso del tiempo, más triste.

Me apena ver libros caídos. No es la primera vez. En mi biblioteca encuentran un segundo hogar. Quizás habría que crear, en los tiempos que corren , un grupo de resistencia de salvadores de libros. Casas que se heredan, donde se oberva el patrimonio mobiliario pero donde los libros de la estantería son una molestia; libros regalados que no interesan y que se olvidan; espacios cada vez más pequeños donde no caben libros cuando el minimalismo detesta los libros… Quizás alguna asociación como “Escrivim” o l’Associació d’escriptors en llengua catalana deberían tomar armas en el asunto (que hermosa expresión en este caso) y …resolver…

Observo mi recién remodelada biblioteca y observo también los libros huérfanos a los acogí, a los que di pan y comida (intelectual) y pienso en los pobres de corazón y miserables de alma que arrojan libros.

Y entonces ya no me quedan palabras. Las que yo arrojaría contra ellos no merecen figurar aquí.

Llámenme romántico si quieren. Pero mis más de  7000 libros  de mis bibliotecas (3) son 7000 cartas de amor a la literatura. Y es que nadie debería vivir sin amor.

EL GUARDIÁN DEL ALGARROBICO

 

 

Vamos a hablar de teatro y de teatro del bueno y de actores y de los buenos. El Guardián del Algarrobico estuvo en Madrid y ahora llega a Barcelona. Asistimos al estreno de esta fábula post-capitalista, de una reflexión de lo que quedó de la España del ladrillo que escribe Roberto Villar, dirige Nacho Hevia e interpreta Julio Alonso en Porta 4 en Barcelona.

 

 

 

El capitalismo desarrolla un fenómeno inédito: el proletariado moderno, es formalmente libre pero, contradictoriamente, es la clase productora más insegura en términos laborales.
Pablo Heller (Incertidumbre y capitalismo (Revista Topia, abril 2018)

Todos daban por cerrado el destino del hotel aferrado como un empaste blanco a la dentadura montañosa del cabo de Gata: 65.000 metros cúbicos de hormigón para rellenar los cerros vaciados por excavadoras. El derrotero judicial hacía presumir que el Algarrobico saltaría por los aires el día que el último recurso se resolviese, pero un inesperado fallo a favor de la constructora Azata parece que puede guiar el hotel a la salvación. Incluso para los más críticos con esta sentencia, los tribunales han tenido la virtud de recordar que, a pesar de que hacía años que las Administraciones solo hablaban del Algarrobico para fijar la estrategia de derribo, jueces y políticos han ido sucediéndose y la mole resiste en la playa con los ojos entornados frente al sol. Decenas de sentencias, cuatro ministros de Medio Ambiente, tres presidentes de la Junta de Andalucía, dos alcaldes de Carboneras… Todo pasa, menos el Algarrobico.
En un país asomado al abismo del ladrillo, el Algarrobico se erigió para ecologistas y Administraciones en el modelo de lo que había que evitar.
(La mole indestructible, El País, 30 marzo 2014)

Y en esa mole de 25 pisos de altura, un hotel fantasma que haría las delicias de Jack Nicholson en “El resplandor” sobrevive Miguel, el guardián sesentón que se pregunta, cada día, sobre el futuro del Algarrobico y con él, el de su misma persona. Comparte sus desengaños y sus esperanzas por espectadores imaginarios y un perro, Sebastián, que le alivia de sus soledades. La obra escrita por Villar y dirigida Nacho Hevia  es un espléndido monólogo, que se diría diálogo entre personajes, sobre ecologismo, corrupción política y empresarial, el boom inmobiliario del ladrillo, las instituciones y gobiernos desnortados y sobre todo, en ese rugido de la marabunta de la vida, sobre la supervivencia del guardián de la nada, un ninguno, un midundi abandonado por la constructora para evitar okupas y ecologistas que ya marcaron con su grafiti un “Ilegal”.
En esos sesenta minutos veloces de representación a uno se le van, definitivamente, las ínfulas de ser actor cuando descubre la fisicidad, la entrega de Julio Alonso, ese actor que como el Algarrobico espera aún (y a pesar de sus múltiples intervenciones) que alguien descubra un talento gigante que no para de crecer. Desde el magnífico Rachid, ese estudiante marroquí a Miguel hay toda una construcción de personaje que a nadie puede dejarle indiferente: Alonso baila, ríe, llora y encarna, con gran hilaridad del público, a esa mujer impuntual que siempre llega tarde, a una madre ausente, al narrador omnisciente y al guardián de la nada que juega con su perro y espera a Teresa para hacerle el amor. Alonso se desdobla y llena el escenario como si en vez de uno hubiera cuatro o cinco Alonsos a la vez.
Esa fisicidad, ese llenar el escenario que a mí me recuerda al mejor Echanove de El verdugo y un talento -Julio debería lanzarse al dominio del catalán- que debería llevarle a un TNT o al Teatro Clásico español donde igual cose a Moliére que a Shakespeare son las bazas fundamentales de su actuación.

Uno, como siempre, echa de menos, una mejor producción, (ojo, Fundación Inquietarte) mayor inversión en un espectáculo en el que se nos invita a contemplar el mar (estamos en la bellísima Cabo de Gata) y acaba echando uno un reojo al proyector esperando una proyección de atardeceres, de arenas doradas,  de nudistas al sol que nunca llegan quizás para subrayar lo post-apocalíptico del lugar, de la soledad de a quien solo le queda imaginación para sobrevivir.

Y eso le lleva a uno a pensar que Julio Alonso y su equipo debería llevar esa historia  del Algarrobico a la gran pantalla en un mediometraje que levantaría ampollas y desahucios de consciencias (una metáfora baladí cuando a la mayoría de políticos se les secó la consciencia). Uno se imagina al guardián entre sombras de clientes que nunca llegarán, de albañiles y de empresarios y ecologistas mientras ruge en su soledad mal llevada a que pase algo y lo que pase que sea bueno entre habitaciones y cocinas y salas de juego y bares que nunca fueron.

“El guardián…” es una obra que hay que ver por un inconmensurable Alonso, por lo que cuenta que se erige en una denuncia de la falta de futuro, hoy, de un país, España que sigue mirando su ombligo entre ofertas falsas de bienestar y en donde dice “piso ideal parejas” léase “cuchitril sin ventanas”, donde políticos avestruces esconden su cabeza y su tartamudez y se pasan la pelota en un chapapote que nos humilla y nos ensucia.

De ahí que “el guardián del Algarrobico”, como el guardián del faro se convierta en un espejo quebrado de esa gran vergüenza en que se convirtió España. Y nos lo cuenta el eslabón más débil de la sociedad mientras escupe su rabia contra verdes o azules que prometieron un Estado de derecho, un  estado del bienestar en mal estado permanente, ya caduco.  La rabia del guardian debería ser nuestra rabia y nuestra frustración contra aquellos que levantaron aeropuertos fantasmas, estaciones de trenes veloces donde nadie espera, a los que expulsaron de sus casas a eslabones aún más débiles amparándose en su presbícia o su ceguera  (será por eso que llevan gafas de sol oscuras) y aún así siguen dándoselas de grandes cuado sus corazones  son infinitesimalmente más pequeños que el del fiel y noble guardián y sus delirios más certeros que los de los otros.

Su grito, sí, debería ser el nuestro.

 

La obra se representa este domingo a las 18’00 h y el próximo sábado a las 19’00 h. en Porta 6 (barrio de Gracia en Barcelona)

 

Foto de Francisco Bonilla (El País)

Teatro Porta 4 en Barcelona

E.BENAVENT & L.GONU, PORNOGRAFÍA ADOLESCENTE

Elisabet Benavente, Paula Gonu, Dulceida son las youtuber de moda seguidas por millones cuyos únicos talentos son convencer a sus seguidores que ellas son lo más, lo in, que el mundo les pertenece, que son bellas, millonarias y que tienen una historia fantástica que contarles, aunque no la hayan escrito ellas.
Lo que no saben los padres despistados es que, Benavent muy especialmente vende pornografía escondida en novela romántica. De hecho las editoriales están haciendo su agosto escondiendo, sin cinismo y sin verguenza, qué es lo que hay, verdaderamente, en esas novelas dirigidas a “personas guapas” como reza el corazón de la contraportada: churrería sentimental, que diría el sabio Merlí como ya llamó, en uno de los capítulos de la serie de Tv3 a Federico Moccia y a sus novelitas adolescentes.

Todo empezó hace ya un año cuando acercándome a la librería Galatea de Reus asístí, atónito, a una larga cola de adolescentes acompañadas de sus padres. Ellas y ellos esperaban un dedicatoria de Elisabet Benavent a quien desconocía y que firmaba ejemplares de “la magia de ser nosotros” o algo así.  Idéntico espectáculo se repetía la tarde de Sant Jordi 2018  en Barcelona en una cola con más de 500 personas rodeando el edificio de la FNAC Triangle. En ese caso era la desconocida Laura Gonu que firmaba un libro (¿debería llamarse libro a eso? ) youtuber e instagramer que firmaba su diario/novela.

Hace solo unos días me acerqué a la Fnac para consultar tanto este libro como el de Benavent e intentar entender el por qué de esos fenómenos de ventas.

Pero ya el muchacho que me atendía me dijo. . ¿pero sabe usted que Laura Gonu no escribió su libro, no? No sabia de ella ni de sus negros. En todo caso abrí al azar su libro. Y me encontré con ese texto ante el que el mismo Dostoievsky podía palidecer. De hecho incluso Boris Pasternak, el autor de Doctor Zhivago debería devolver su premio Nobel de literatura.

Me acordé´de una amiga mía de Miami,  Malú, que me preguntaba ¿Por qué en las novelas nunca aparecen los personajes defecando, orinando o vomitando? a lo que yo respondía porque eso no es literario, ni hermoso, es cotidiano, insubstancial en la historia . Bueno, tenía que llegar Gonu para desmontarme los argumentos, por que ella si lo ha convertido en literatura. ¡Aplaudan, por favor! (¿qué diria Nabokov, el autor de la extraordinaria “Lolita”?)

La prueba de las heces seguía sin poder hacerse porque cada vez que olía a comida me entraban nausias y cuando comí algo tenía que levantarme para ir corriendo al baño agacharme frente a la taza del váter.

-Vamos a ver Paula, come ya de una maldita vez , ve al baño. pídele al universo que te ayude. Estuve comiendo tostadas de pan de molde dos cada mañana durante 3 días. Aguantaba las náuseas cómo podía y evitaba vomitar a toda costa y… tachán tirée de la cadena y guardé aquello em un frasco de plástico. De verdad nunca había mirado eso con tanta felicidad esa última prueba.

Fue mi salvación...

A Benavent, la betacoqueta, le ocure algo peor. Se dedica a la pornografía en papel y a la sentimental. O lean este fragmento, elegido, simplemente al abrir uno de sus libros, el de “la magia de ser nosotros” Es otro de esos casos de alguien que se autoedita , arrasa y es contratada por una editorial para seguir calentando al personal con su escatología verbal.

Tenía las manos llenas de mechones de cabello pelirrojo que se desbordaban de entre sus dedos cayendo en cascada. Tenía la boca llena de lengua húmeda y ocupada en controlar los gemidos. Tenía sobre el pecho dos tetas calientes y una mano pequeña y juguetona abriéndole la bragueta. No le importaba un poco de pintalabios fucsia manchandole la cara. Ni el cuello. Ni la camisa.
Toco en húmedo y metió un dedo haciendo que ella se arqueara encima de él contoneándose pidiendo más. No quería escucharla hablar solo que siguiera moviendo la mano mientras el hacía lo mismo. Sofocó los jadeos de ella con su propia boca y se dio cuenta de que estaba en un lugar muy pequeño y muy oscuro y recordó que nadie debía escucharlos. Quería desnudarla del todo, tumbarse encima de ella y hacer que se corriera a golpe de cadera pero allí no podían así que con las bocas pegadas aspirando aire ya respirado siguieron tocandose hasta que él sintió que llegaba.

Creo que a algunos padres deberían quitarles el carnet de padres.  Ellos se sienten contentos, “guays” de acompañar a su niña (¿dónde estarán los niños?) de trece o catorce años , de sentirse complacidos en “hacer cultura” en mostrar su parte más amable, condescendiente, paternal/maternal, en mostrarse progresistas modernos, amigos de sus hijas (craso error)  y comprarles libros de los que no tienen ni quieren tener ni idea.  Lo de recomendar libros es cosa de la escuela, creen, no de los padres, así que cuando la hija toma una decisión significa que ya es libre y  crecida y que junto a un tarro de belleza puede comprar y debe comprar un libro de una starlet de la que le habrán hablado sus hijas con lágrimas en los ojos. “Sí, lo quiero”! De hecho la mayoría de padres no se enteran de nada, ni quieren enterarse de que sus hijas inmaculadas consumen pornografía, vestida de literatura, ataviada de falso romanticismo.

Yo feliz si quieren comprarle esos libros

que deberían leer también ellos. Porque alguien escribió “Nunca deberías regalar a un niño un libro que vosotros no querríais leer”. Bingo por quien escribiera/escribiese eso.

Me dirá algún padre pero si en la escuela están leyendo la historia de una alcahueta llamada Celestina. Eso sí es pornografía. Pero les responderé que en  los amores de Calixto y Melibea hay más literatura que en una sola coma de estas escritoras que escriben detergente barato  para lavar neuronas caras que son las que tenemos . Y los que me sigan ya sabrán qué es literatura: toda historia que puede ser releída varias veces porque lo que importa no es lo que dice si no cómo lo dice. Leer dos veces alguno de esos libros provocaría un ataque al corazón o, por lo menos, a la consciencia, quien la tenga.

Uno abre el debate siempre pero pocos siguen el juego. Así que espero que el millon setecientas mil seguidoras de la  Gonu me digan  antes mi acusación de pornografía  que soy un escritor envidioso, de mierda, y que nunca me leerán. Y yo les responderé que  la caterva, perdón, la caverna, perdón la multitud  como diria Ortega y Gasset o el gran Elas Canetti (no son marca de comida para perros ni uno ni el otro) que, las masa políticas, deportivas y beligerantes  responden a metas concretas y visibles del futuro inmediato, y consiguientemente son de carácter más fugaz….. O sea que en un año ese libro no existirá, ni en cinco o diez la autora y que ellas olvidaran ese libro  y que okk que no me lean. Y que yo nunca olvidaré a Dickens, a Auster, a Nabokov, a Bocaccio. En mis tiempos de niño los libros prohibidos eran El decameron o Las mil y una noches y que eso sí es literatura. Que me olviden, ellas y que eligan a los grandes. cuya literatura sigue viviendo por encima de modas y tendencias y de influencers e incluso de ellas mismas, de nosotros mismos. Y que esa es la única y verdadera  magia.

Pdta Nota de canetti: La masa siempre quiere crecer: no existe ningún límite preestablecido…En el interior de la masa siempre reina la igualdad, ama la densidad y necesita una dirección

 

 

 

 

YA SE FUE SANT JORDI (…y mejor que no vuelva)

Ya pasó el dia mundial del libro, Sant Jordi, el patrón de Catalunya, Aragón, Portugal, Gales …. Y con ese titular atrevido que busca la provocación y el debate muchos editores, estrellas (falsas)  del libro , editores, pseudoescritores mediáticos, influencers engreídos, youtubers ansiosos querrían devolverme  al tiempo de la inquisición y quemarme en la hoguerra  (donde queman los errores de la naturaleza) . Pero es que todo el mundo sabe (o casi) que Sant Jordi es un mercado de venta al por mayor donde no interesa nada la literatura y sí  los best-sellers, los horror-sellers, los influencers-sellers y toda la porquería que los advenedizos sean capaces de generar. Sant Jordi 2o18 se fue y si ha de seguir así,  mejor que no vuelva.

Me explico : aquellos que compran literatura  la compran todo el año. Y algunos no compramos por Sant Jordi porque el descuento, en la librería de confianza, ya nos lo dan apenas asomamos por su puerta. Los que siguen la tradición de comprar rosa y libro compran lo que sea para cumplir con su costumbre. Y ese lo que sea no tiene por que ser leído. Normalmente porque alguna cara conocida está firmando su libro o porque, la publicidad les dirá que es el libro que hay que tener. Entonces uno revisa el Sant Jordi en Catalunya y le entran náuseas.

María Dueñas escribe horrorosamente mal. De hecho sus detractores podían mandarle sus críticas y comentarios hasta que algun jefazo editorial decidió bloquearlos.  Lo mismo con Martí Gironell ( en 8 paradas), que de pasar de dar las notícias del tráfico en TV3 ha pasado a dirigir el tránsito de lectores . Y algo debe pasar en este país, culturalmente hablando cuando Martí Gironell le gana a  Jo sóc aquell que va matar Franco, Joan-Lluís Lluís (Proa) un libro infinitamente superior  o  La novel·la de Sant Jordi, Màrius Serra i Roig donde un escritor decide quitar de enmedio a todos los escritores que sobran y pululan con sus  falsas grandezas por Sant Jordi.

Y quien triunfa aquí en Sant Jordi:? colas tupidas y kilométricas (a cuanto el kilo) frente a la youtuber con 1.700.000 seguidores que es Paula Gonu, hordas de adolescentes descosidas y sus papás que no saben ni qué van a comprar. A algunos deberían quitarles los carnets de padre. Si le echan un vistazo a su instagram descubrirán que esta señorita no ha hecho nada más para merecerse sus seguidores  que mostrarse con poca ropa, exponer su culo prominente y darse besos con su novio en playas de postal. ¿Y ese es el modelo a seguir por el hatajo de desinformados que le ríen sus gracias y que mueren por una sonrisa de la divina? No anda muy lejos de la Elisabeth Benavente , otras de las influencers  (por favor, déjenme apearme)  de la que ya hablé en otro post  y que merecería el premio a la que peor escribe.

Dejemos claro, a estas alturas, qué es literatura y qué es detergente. Lo primero…aquel libro donde cuenta más el cómo que el qué, o sea donde la forma, la manera de decir las cosas está por encima de la historia,  cuando el libro aúna tal belleza que permite ser leído varias veces. Del detergente que lava ropa sucia, del papel higiénico envuento en un buen packaging  solo ha que pasearse  uno por sant Jordi.

Los autores de literatura ese día apenas firmamos libros. Recuerdo hace algunos años firmar 4 ejemplares del Libro del Apocalipsis editado por Barcanova mientas a mi lado Federico Moccia , el churrero sentimental (en palabras de Merlí, el filósofo de Tv3) se hartaba de firmar libros,. Y cuantos más libros firmaba más puentes se hundían en Europa, puentes cargados de candados colocados por los enamorados que sentenciaban asi su amor/esclavitud despues de arrojar, para siempre, la llavecita, al río, una idea promovida, creo, en “a tres metros sobre el cielo/ o bajo tierra· que ya no recuerdo muy bien el título.

Aparte de los falsos escritores cuyos libros no tendrán vida más allá de Sant Jordi, encontramos tambien a aquells que quienes menos se les espera: a los políticos. La noticia tenía ese titular:

Los libreros acusan a los políticos de copar los mejores sitios de Sant Jordi

El vicepresidente del Gremi de Llibreters de Catalunya, Pere Fàbregues, ha lamentado este jueves que los partidos políticos cogen los mejores puestos del centro de la ciudad para hacer propaganda en la Diada de Sant Jordi, “como si no tuvieran más días” al año.

El ayuntamiento de Barcelona en una muestra de inteligencia extraordinaria  quiso evitar la saturación de librerías y editoriales abriendo calles como Consell de Cent, un pasadizo de salida  por donde no paseaba nadie. Y alli debían estar Pagés editores (que no apareció) libros del Renacimiento, Voces Públicas, mi pequeña editorial (vendimos 18 libros en todo el día)y alguna otra mientras, eso sí, los partidos políticos ocupaban las mejores posiciones en un día de amor al libro y  no a la política

Había trescientos escritores firmando (por cierto en la lista de El periódico aparecían pocos escritores de literatura infantil y juvenil quizás esperando a aque crezcan y se dediquen a cosa serias). Pero solo aquellos que aparecen por televisión (Pilar Rahola fue recibida entre aplausos) Boris Izaguirre, Laura Escanes (en la polémica de si fue ella quien lo escribió o su pareja Risto Mejilla tan borde como siempre en su papel 24 horas… dejaron sus manos en el intento de quien puede firmar más en menos tiempo.

Señores, tampoco hay un blanco y negro.  No estaba allí si no esperando a que  alguien quisiera firmar mi libro . Y desearía que Aramburu  y Marías y la poeta y amiga Patricia Benito o Alejandro Palomas  se hubieran hartado de firmar sus magníficos  libros…

Habría que añadir, en ese desasosiego, que como decía el gran dramaturgo y amigo Josep Maria Miró… ¿cómo los intelectuales de izquierda siguen tan callados en todo el procés catalán? y yo añado ¿ y cómo, después de darnos sus espaldas al país, despues de negarnos su comprensión y, escondernos su opinión, vienen a pasearse con sus colas resplandecientes de pavo real  entre una fiesta tan nuestra a recoger las dádivas que ellos nos negaron? Catalunya es tierra de acogida y nos complace recibirles como a hermanos pero como alguien dijo en cierta ocasión eso de ir por el mundo “amb el lliri a la mà”  que significa  confiar en todo el mundo, sin malas intenciones a veces puede darnos una mala digestión. Pero ese es otro tema y comprenderán que con tanto, ya basta.

Y termino: que pena que ya Interviu desapareció. Ahora mismo  me estaba planteando desnudarme en el gran poster central con miras al Día del Libro para reventar el mercado. Claro que, pasados los 50, quizás uno logre el efecto contrario. Y en ese caso  tampoco andaría mejor que cualquier escritor que espera sentado en la confianza de que quede alguien que aún ame la Literatura.

 

Retrato  hecho por los alumnos del Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya el día de Sant Jordi

 

LOS 10 CONSEJOS DE ROSANA ANDREU PARA HACER LECTORES

ELS DEU CONSELLS DE ROSANA ANDREU PER FER LECTORS. ARTICLE EN CATALÀ (a continuación en CASTELLANO)

Rosana Andreu és escriptora i bibliotecària i una dona esportista que ha fet de la bicicleta una manera de veure món. El mateix afany que té per fer quilòmetros el té en fer lectors. A la velocitat de la primera hi contraposa la paciència i l’equilibri de la segona
Ella és la primera de les nostres convidades que ens desvetlla com fer lectors,  especialment a l’àmbit infantil i juvenil,  com animar-los a pujar al carro de la lectura i a no baixar-hi per tal d’arribar molt lluny fins a paisatges que mai no haguessin pogut imaginar. Des del club de lectors  a Cambrils  (Baix Camp) que dirigeix i l’experiència acumulada, ara també com a escriptora, crec que té el bagatge suficient com per sorprendre’ns i ajudar-nos a sumar lectors.

Rosana Andreu ens confessa: “Quan explico als pares què faig al club de lectura els dic que la meva intenció és aconseguir que els nens tinguin capacitat per a triar-se ells mateixos els llibres, defugint les típiques col·leccions que fan que vagin “a allò ja determinat”, i que “perdin” una mica de temps per a triar basant-se en l’observació del llibre a partir d’autor, coberta, sinopsi…És a dir, intento que aconsegueixin autonomia i criteri per a decidir per ells mateixos.

Com ho faig?

1.En primer lloc defugint de les col·leccions i triar els llibres per la seva “individualitat”, com a elements “individuals”.

2.Llegint de manera dramatitzada algun fragment. Hi ha fragments, per exemple de Roald Dahl, que no fallen mai.  O llegint fragments sense acabar (deixant la intriga)…

3 .Triant autors clàssics i nous, alternativament.  Si són autors clàssics, presento la resta de les seves obres. Si són autors més nous, que no tenen tan recorregut, a part de la resta de les seves obres, trio obres relacionades temàticament. Si llegim El terrible Guillem, de  Richmal Crompton, els ensenyo altres llibres de nens entremaliats. En el d’aquests autors, si puc, miro d’establir algun vincle o contacte del tipus gravar un video i enviar a l’autor per tal de veure si aconseguim feedback, alguna entrada al bloc. De vegades fins i tot he enviat missatges a autors estrangers…

4. Moltes vegades preparo informació “no literària”. Per exemple, busquem localitzacions on passa l’acció del llibre. En el cas de Estimada Theo, d’Anne Vantal que té lloc a a Grècia, vam localitzar Grècia als mapes, vaig explicar històries de mitologia, i vaig ensenyar l’alfabet grec. Finalment vam fer un punt de llibre amb el nom de cada infant lector en alfabet grec.

5. Quan ve un autor a visitar-nos intento cuidar aquesta visita d’alguna manera. En primer lloc sempre demano que es comprin els llibres de l’autor i que  quedi content / sorprés.

6. Una qüestió bàsica, per a mi, és la de RELACIONAR CONCEPTES. Qualsevol cosa que em crida l’atenció del dia a dia, ja sigui una conversa, un article de diari, un llibre, i es pot relacionar amb el que estem llegint, sempre ho vinculo d’alguna manera.

7. Emprant tècniques del pedagog italià  Gianni Rodari , el pare del binomi fantàstic i de la gramàtica de la fantasia. El darrer dia, parlant de Pippi Calzaslargas  d’Astrid Lindgren, vaig llençar una bateria de preguntes tipus: i  si Pippi en lloc de ser una nena fos un nen, què passaria? I si Pippi es fes adulta? I si…. . També de vegades inventem finals alternatius a algun capítol.

8. Llegint altres gèneres narratius. M’agrada incloure poesia, còmic i parlar de llibres de coneixements també.

9 .Experimentant coses dels llibres: quan vam llegir La meravellosa medecina d’en Jordi del Roald Dahl, vaig portar pots de vidre i diverses potingues per tal que cada nen creés la seva pròpia medecina (vinagre, oli, sucre, farina, detergent…), això barrejat amb pastilles efervescents… va crear una mescla demoníaca, i els nens s’ho van passar d’allò més bé. Quan vam llegir Pet de llop de Pep Molist vaig preparar diversos pots d’olors diversos tancats : els nens havien d’endevinar a cegues!

10.Animar els nens a que portin les lectures que tinguin per casa, quan en compren per Sant Jordi o Nadal i Reis, les lectures que són les seves preferides (encara que siguin de quan eren petits), que parlin de qualsevol lectura que estiguin fent, encara que no sigui la que fem al club.

I moltes més.  Però sempre sense deixar de banda que allò realment important és la lectura i compartir quines sensacions ens ha provocat, i compartir-les entre tots. Intentar transmetre el que a mi m’emociona de cada llibre, de manera entusiasta. Ah! i també és important ESCOLTAR. Jo no sóc la que tinc la paella pel mànec, sinó que estic alli per tal de guiar la sessió i escoltar el que ells tinguin a dir.  El temps i l’experiència m’han donat la capacitat cada cop de relacionar més coses, i en una mateixa sessió puc llegir fragments de llibres, explicar arguments de llibres d’adults, cantar cançons, explicar contes, parlar d’art… tot relacionat amb la lectura que estiguem fent (o no), perquè les converses són fluïdes, i si estem parlant d’una cosa i un nen enceta una conversa de quelcom que li ha passat pel cap, doncs benvinguda sigui…

 

ARTÍCULO EN CASTELLANO 

Rosana Andreu es escritora y bibliotecaria y una mujer deportista que ha hecho de la bicicleta una manera de ver mundo. El mismo afán que tiene para hacer kilòmetros lo tiene para hacer lectores. A la velocidad de la primera contrapone la paciencia y el equilibrio de la segunda
Ella es la primera de nuestras invitadas que nos desvela como ganar lectores, especialmente en el ámbito infantil y juvenil, como animarlos a subir al carro de la lectura y a no bajarse para llegar muy lejos hasta paisajes que nunca hubieran podido imaginar. Desde el club de lectores que dirige  en Cambrils (comarcas de Tarragona en Catalunya) la experiencia acumulada, ahora también como escritora, creo que tiene el bagaje suficiente como por sorprendernos y ayudarnos a ganar lectores, especialmente en el ámbito infantil y juvenil.

Rosana Andreu nos confiesa: “Cuando explico a los padres qué hago en el club de lectura les cuento que mi intención es conseguir que los niños tengan capacidad para elegir ellos mismos los libros, rehuyendo las típicas colecciones que hacen que vayan “a tiro fijo”, y que “pierdan” un poco de tiempo para elegir basándose en la observación del libro a partir de autor, cubierta, sinopsis…Es decir, intento que consigan autonomía y criterio para decidir por ellos mismos.

¿Cómo lo hago?

1. En primer lugar rehuyendo de las colecciones y elegir los libros por su “individualidad”, como elementos “individuales”.

2.Leyendo de manera dramatizada algún fragmento. Hay fragmentos, por ejemplo de Roald Dahl, que no fallan nunca.  O leyendo fragmentos sin acabar (dejando la intriga)…

3. Eligiendo autores clásicos y nuevos, alternativamente.  Si son autores clásicos, presento el resto de sus obras. Si son autores más nuevos, que no tienen tanto recorrido, aparte del resto de sus obras, elijo obras relacionadas temáticamente. Si leemos  Las aventuras de Guillermo el terrible de Richmal Crompton, les muestro otros libros de niños traviesos (como Miguel el travieso de Lindgren ). Si puedo, miro de establecer algún vínculo o contacto del tipo “grabar un video” y mandárselo al autor para ver si conseguimos feedback, alguna entrada en el blog. A veces incluso he enviado mensajes a autores extranjeros…

4. Muchas veces preparo información “no literaria”. Por ejemplo, buscamos localizaciones donde pasa la acción del libro. En el caso de Querida Theo, de Anne Vantal que transcurre en Grecia, localizamos Grecia en los mapas, contamos historias de mitología, e incluso compartimos el alfabeto griego. Finalmente construimos un punto de libro con el nombre de cada niño en alfabeto griego.

5. Cuando viene un autor a visitarnos intento cuidar esta visita de alguna manera. En primer lugar siempre pido que se compren los libros del autor y que  quede contento / sorprendido.

6. Una cuestión básica, para mí, es la de RELACIONAR CONCEPTOS. Cualquier cosa que me llama la atención del día a día, ya sea una conversación, un artículo de periódico, un libro, y que se puede relacionar con el que estamos leyendo, siempre lo vinculo de alguna manera.

7. Empleando técnicas del pedagogo italiano  Gianni Rodari , el padre del binomio fantástico y de la gramática de la fantasía. El último día, hablando de Pippi Calzaslargas de Astrid Lindgren , hice una batería de preguntas tipo: ¿y Si Pippi en vez de ser una niña fuera un niño, que pasaría? ¿Y si Pippi se hiciera adulta? Y Sí…. . También a veces inventamos finales alternativos a algún capítulo.

8. Leyendo otros géneros narrativos. Me gusta incluir poesía, cómico y hablar de libros de conocimientos también.

9 .Experimentando cosas de los libros: cuando leímos La maravillosa medicina de  Jordi, de Roald Dahl  traje botes de vidrio y varios mejunjes para que cada niño creara su propia medicina(vinagre, aceite, azúcar, harina, detergente…), esto mezclado con pastillas efervescentes… creó una mezcla demoníaca, y los niños se lo pasaron a las mil maravillas. Cuando leímos Pet de llop de Pep Molist  preparé varios botes de olores diversos cerrados  que los niños debían adivinar a ciegas.

10.Animar los niños a que traigan las lecturas que tengan por casa, cuando compran por Sant Jordi o Navidad y Reyes, las lecturas que son sus preferidas (aunque sean de cuando eran pequeños), que hablen de cualquier lectura que estén haciendo, aunque no sea la que hagamos al club.

Y muchas más.  Pero siempre sin dejar de banda que lo realmente importante es la lectura y compartir qué sensaciones nos ha provocado, y compartirlas entre todos. Intentar transmitir el que a mí me emociona de cada libro, de manera entusiasta. Ah! y también es importante ESCUCHAR. Yo no soy la que tengo la sartén por el mango, sino que estoy allí para guiar la sesión y escuchar el que ellos tengan a decir.  El tiempo y la experiencia me han dado la capacidad cada vez de relacionar más cosas, y en una misma sesión puedo leer fragmentos de libros, explicar argumentos de libros de adultos, cantar canciones, explicar cuentos, hablar de arte… todo relacionado con la lectura que estemos haciendo (o no), porque las conversas son fluidas, y si estamos hablando de una cosa y un niño comienza una conversación de algo que le ha pasado por la cabeza, pues bienvenida sea…

Blog de Rosana Andreu, bibliotecària i escriptora. Foto cedida per ella mateixa.

http://colordetardor.blogspot.com.es/2017/05/granets-de-sorra.html

Video de Rosana Andreu de La Dona Vestida de negre : https://www.youtube.com/watch?v=WuJkhkNc-mM