CÓMO MATAR LECTORES O CLAVAR UNA ESTOCADA AL LIBRO

Este artículo continua del anterior: “Qué hacer para que el niño y el adolescente se acerque al libro”. O cómo ganar lectores.

Los cazalibros en acción (Barcelona, 2017)

Sé que este blog puede molestar a la comunidad educativa. Muchos docentes heredan  sistemas de trabajo que quedaron desfasados o que pueden ser mejoradas con algo de reflexión. No es mi intención ofender a nadie. Y si alguien se siente así siempre puede responderme con sus comentarios que agradezco y que compartiré.

De hecho no me preocupan tanto los niños lectores, pozo infinito de creatividad como los adolescentes y los jóvenes. A partir de los once- doce años los hábitos lectores caen en picado; es el cambio hormonal, la deriva de/en las tecnologías, la constitución de la tribu como grupo de poder, la primera independencia del hogar familiar… Y de no ser por las lecturas obligatorias (y algunas hermosas excepciones) aquí no leería ni Dios.

El libro como objeto de placer personal acaba siendo, la mayoría de las veces, objeto de castigo. Eso llega cuando el profesor, para confirmar, de una u otra forma que el libro se ha leído, pasa un examen o un text de lectura a sus alumnos. Se sorprenderían lo extendida que está esta costumbre.

El lector obligado o lector a la fuerza  lee el libro fijando en estructuras en personajes, en la trama principal, en la secundaria, en el ritmo narrativo, en las elipsis, en diálogos, en atmósferas y también en géneros literarios, en la vida y obra y milagros y penurias del autor… y así, sinceramente, no hay quien lea. Esa atención y concentración tan necesaria para que la lectura fluya libremente se estanca en mil y un detalles donde el fondo  (no así la forma)  ya no importa. Se les secuestra del placer lector para un examen que deberán aprobar.

¿Y su comprensión lectora? ¿No esa esa una lectura mecánica, y quizás, desprovista de emoción?

De la entrevista a Isabel Solé que recomiendo:  https://es.tiching.com/isabel-sole-cenir-la-lectura-a-un-nivel-instrumental-es-limitador/recurso-educativo/764948

Comenta que con frecuencia la enseñanza de la lectura se orienta a saber qué dice el texto y no a la reflexión libre. ¿Qué podemos hacer para cambiar esta perspectiva?
Saber qué dicen los textos está muy bien, el problema es ceñir la lectura a un nivel puramente instrumental porque esto es limitador. Leer nos permite saber qué dicen otros sobre un tema, pero también nos permite reflexionar pensar sobre lo que nosotros mismos pensamos. Es una función de la lectura más epistémica, orientada a mejorar nuestro conocimiento y de lectura crítica. Sabernos situar delante de los textos es importante.

¿Aprobar la lectura de un libro? ¿Se puede pensar en peores maquinaciones?  ¿Y no habría otras formas de saber , por parte del docente que ese libro se ha leído? ¿No puede abrirse un debate constructivo en el que todos los alumnos participen sobra la lectura incidiendo, especialmente , en el no lector, en aquel a quien le cuesta leer? No le resultará difícil al profesor descubrir, sin necesidades detectivescas, quién penetró en el libro o quien se asomó con un “uff” a la portada y allí lo dejó. Y muchas veces los errores del rincón del vago, hechos por alumnos vagos, acaban delatando a quien no leyó.

Mi libro de terror  “El manuscrito de las bestias” (Barcanova/Anaya)  lectura obligatoria  en muchos institutos aparece en el rincón del vago  con una interpretación errónea del final lo que permitirá al profesorado descubrir a los haraganes y sin que estos sepan el  cómo y el por qué

¿Por qué “el rincón del vago” tiene tanto éxito?  Ahí hay resúmenes, definición de personajes, situaciones, escenas… basta con leer memorizar o sacar una chuleta para aprobar. ¿Y qué pasó? Que el lector aprueba pero no leyó ese libro. En otro capítulo hablaremos de los listados de lecturas obligatorias que deberían abrirse mucho más. Así que ni el examen /test sirve de nada. Se les robó el placer de leer y el docente recibió, posiblemente, un engaño perpetrado como tantos otros por alumnos que tiene  prisa por crecer y abandonar las aulas.

Y ese libro obligatorio, que es material escolar acaba siendo una  obligación más en el curso…   Lectores convertidos en no lectores de por vida que relacionaran lectura con obligación escolar ( tampoco hay que ser tremendista: tampoco significa que se pierdan para siempre) .

Dejo abierto el debate de como podrían cambiarse los controles periódicos para lograr menos vigilancia (y control) y más placer lector que es lo que, al fin y al cabo, importa: el libro como un viaje, como una experiencia, como un descubrimiento, como una respuesta.

 

Continuará. Mis recomendaciones

5.AMPLIAR LA LISTA DE LECTURAS OBLIGATORIAS
6.EL LIBRO CUBRE NECESIDADES…¿CUÁLES? CADA LECTOR NECESITA A SUS LIBROS

Fotografía propia: Festes de Gràcia a Barcelona, agosto 2017

Web de escritor: www.jordifolck.cat

Web de editor: www.veuspubliques.cat

CLAVES PARA LA LECTURA: ¡QUE NIÑOS Y ADOLESCENTES SE ACERQUEN AL LIBRO!

En una de mis visitas a centros escolares, en este caso, Alcarràs, en Lleida

Ya hablamos en diversas ocasiones de cómo las tecnologías están barriendo al mundo del libro: frente a algo diverso, ameno, colorido, sonoro, instantáneo, de multiaplicaciones, digital, viaje al infinito sin regreso… el libro reclama una atención, una concentración de la que el niño y el joven carecen (o casi)
Me preocupa terriblemente el futuro de la lectura en una sociedad que avanza a velocidades extremas , lo de “hacer lectores”, lo de construir cultura literaria desde pequeños para enraizar hábitos, formas de ser…
Fue así que pensé que mi experiencia de escritor y la de docente, el hecho de visitar cada año más de cincuenta escuelas donde mis libros son recomendados, el hecho de hablar con padres y educadores me permitían alcanzar una visión poliédrica, diría que completa (o casi) sobre este fenómeno. Que podía, en una palabra, intentar lanzar algunas recomendaciones para que el lector se “enganchara” al libro en tiempos tan difíciles donde tantos medios luchan por ganar su “permanencia” entre los consumidores.

1. EL LIBRO COMO OBJETO DE DESEO

Nadie duda de que un libro sea un objeto de arte resultado del trabajo  creativo de un escritor, de un ilustrador o fotógrafo que crearon una hermosa portada, unas cubiertas llamativas. No es preciso  hablar de álbumes ilustrados para tratar de la belleza de los libros. Sin  embargo los jóvenes, los  adolescentes lo consideran un producto obsoleto, algo que no se mueve, algo que no es interactivo y así lo aparcan de sus intereses. Posiblemente porque solo se vea como un tajo, un corte de papel  ( sin darse  cuenta que guarda su mundo interior) o porque crean que “de libros ya tenemos en la escuela, ufff”.

Una de las posibles soluciones es que  el librero y  el docente y los padres  no debieran mostrarlo como un objeto físico  sino observarlo como con quién guarda un Cáliz  Sagrado o un Cofre de Tesoros (así en mayúscula)  por abrir, un billete a la felicidad sin destino de vuelta. De ahí que su lugar en la librería  debería ser un lugar hermoso  (no una exposición de libros) y que  su espacio en casa debería ser el mejor de los lugares.

El libro necesita de una buena estrategia de ventas:  no es sólo una portada y una resma de papel sino un viaje hacia las emociones, hacia un mundo imaginario por universos paralelos desconocidos . Y  eso también pasa porque desde el propio hogar se  respete al libro, se tome como una joya, se  comparta la lectura…. Lo que ocurre es que en muchas casas ahora ya no hay libros; parece como si el polvo de los libros  de la sabiduría molestara. Se llevan los hogares minimalistas: con pocas y buenas piezas de mobiliario  y se encierra en  armarios a  los libros fuera del alcance de los más curiosos ( una cárcel remota). Quizás así los libros no se avergüenzan de lo que escupe la televisión.  Devolvémoslos al lugar que merecen: una biblioteca en casa o en la habitación del niño.

“A mi querido nieto Gian Paolo –aquí el niño se movió inquieto en su asiento y enrojeció al darse cuenta que todos le observaban– le cedo toda mi biblioteca que deberá pasar a su habitación para que el niño crezca bien acompañado y ya nunca más tenga miedo de la oscuridad… Debo rogarle que tenga mucho cuidado con la obra completa del gran Gianni Rodari que tanto nos ha hecho reír todo este tiempo, así como de los clásicos de aventuras –especialmente de la primera edición del Sandokan de Salgari– y le pido encarecidamente no le preste a nadie ninguno de mis libros –si alguien los quiere, que se los compre o que se vaya a una biblioteca, que después no los devuelven–. Angela Maria hará bien en guardar las ediciones ilustradas de “Il Decamerone” y de “Le Mille e una notte” (De mi libro Llamadas desde el cielo, Voces Públicas, 2016)

2.LA LIBRERÍA COMO ESPACIO FAMILIAR DE LECTURA PREVIA

Los padres deberían llevar a sus hijos a las librerías como quién va con un niño al cine o al teatro o a un concierto, pero también a una fiesta de cumpleaños, a una merienda o a casa de unos amigos . Y ¿ por qué no?… el docente debería llevar a sus alumnos  en pequeños grupos a las librerías donde el Librero como un guía podrá informarles de cuáles son los nuevos libros, sus autores, argumentos… ver, tocar, sentir, escuchar, ¡oler! , emocionarse con algo que parece sin vida y que empieza a volar. ¡Sí!  Y quien dice librerías, dice bibliotecas….

Pero el problema de la desafección por los libros de los jóvenes tiene otra raíz mucho más profunda:  si en su  casa no ven leer, nadie va a leer. Si en casa la familia se pasa el día pegada al televisor/ordenador  ese será el objeto de deseo, objeto de falsa cultura a los que los niños van a idolatrar.

Debemos volver , en tiempos de locura colectiva, de precipitación, de esclavitud a las tecnologías, recuperar el espacio (sagrado) de la conversación, de la lectura en familia.  Y leer con el placer de saber leer.

El doctor Eric Berne    (1910-1970), médico psiquiatra, fue el fundador y creador inicial del análisis transaccional.  Escribió “si el libro es el hueso, la forma de leerlo y compartirlo es la carne”.

Hay que teatralizar la lectura para pequeños y adolescentes, entrar en los juegos de voces, en los silencios, en el dramatismo o la carcajada de una situación. ¿Por qué no leerles un cuento de Poe a la luz de las velas y la voz siseante de los espectros,  con la emoción de un Allain Quatermain en “Las Minas del Rey Salomón”- ¿Por qué no ser el Capitán Nemo , hijo de Julio Verne   al penetrar en las profundidades marinas..? ¿Tanto cuesta  dedicar a nuestra familia pequeña un poco de nuestro tiempo? ¿Divertirnos? ¿Pasarlo bien? ¿Hacer memorable ese encuentro?¿Cerrar los teléfonos? ¿Que no tenemos tiempo? Ahhh, humanidad, arrojamos lo más precioso al cubo de la basura y nos ufanamos en perder el tiempo en miserias, en banalidades, en la nada cuando de ello, “nada ” quedará a la mañana siguiente.

Ya Gianni Rodari inventó el “binomio fantástico”: dad dos, tres palabras a los niños y que ellos construyan una historia inverosímil, alocada.  Que se las den al padre o a la abuela y que él o ella construyan una historia. Sí, así se construyen lectores… con el placer de la palabra. E incluso escribidla para ellos…jamás la lectura posterior será tan agradecida.

Hay que leer en casa como el mayor de los regalos con ese envoltorio de plata y fuego: la voz del lector adulto y el eco en el corazón del niño.

Así, y de que forma,  el libro será placer y no obligación.

 

3. LO QUE ESCRIBIÓ DANIEL PENNAC: NO OBLIGAR A LEER

Otro error de los padres: obligar a leer en vez de…
Olvidamos  lo que dijo Daniel Pennac en su libro “Como una novela” : nunca hay que obligar a leer cuando  debería ser un placer, un viaje exótico, una aventura a  lo desconocido . Cuando los padres dictaminan ” ya deja el ordenador que deberías estar leyendo”  logramos traernos un enemigo a casa…el mal amigo que nos roba el placer del ordenador, del televisor, de la consola. ¿Quién dio el carnet de padres a algunos padres?

 

CONTINUARÁ…..

4. NO EXÁMENES NI TESTS DE LECTURA EN CLASE O CÓMO MATAR FUTUROS LECTORES
5.AMPLIAR LA LISTA DE LECTURAS OBLIGATORIAS
6.EL LIBRO CUBRE NECESIDADES…¿CUÁLES? CADA LECTOR NECESITA A SUS LIBROS

FOTOGRAFÍA PROPIA de mi exposición Todo el mundo lee…¿y tú? (Barcelona, Món Llibre, 2009)

 

Canal youtube para compartir  sobre este mismo tema

LA PERSONA CREATIVA: DE CSIKSZENTMIHALYI A GARDNER

 Cerramos ese largo post sobre la persona creativa que empezamos hace unos días con las aportaciones de los padres de la creatividad moderna, Mihaly Csikszentmihalyi y Howard Gardner.

No se trata de ir poniendo crucecitas y contar cuántas tiene uno para ser más o menos creativo sino de abrir una reflexión y, tal vez, reconocernos en mayor o mayor parte A cada aseveración añado mi experiencia personal, si la tuviera u otras consideraciones que el lector podrá añadir a las suyas.

Mihaly Csikszentmihalyi

1. Los individuos creativos tienen gran cantidad de energía física (Csikszentmihalyi). Toda actividad creativa supone un descubrimiento y cuando esté llega como “Eureka” o cómo os insight o como inspiración uno siente una enorme descarga de adrenalina de excitación por el descubrimiento que de una forma u otra tiene que escapar. Eso ocurre a través de una gran fisicidad y de gran una gran energía habitualmente energía sexual las personas creativas tenemos una vida intensa muy recomendable (Csikszentmihalyi).

2. Los individuos creativos tienden a ser vivos, pero también ingenuos al mismo tiempo (Csikszentmihalyi). Cuando hablamos de un ser vivo no nos referimos a un ser astuto sino a un ser espabilado y aquí abrimos el debate de si es mejor ser creativo o inteligente . La respuesta sin error es la de ser creativo porque muchas personas inteligentes son engreídas, cerradas inflexibles, y no se abren a nuevas propuestas. Y un grado de humildad es necesario. Y en todo proceso siempre hay un lugar para la incertidumbre para la duda con lo cual uno puede ser espabilado pero estar constantemente dudando la duda no es sino una puerta abierta muchos caminos.

3. Un tercer rasgo paradójico se refiere a la combinación afín de carácter lúdico y disciplina, o responsabilidad e irresponsabilidad (Csikszentmihalyi):  quién crea necesita ser disciplinado pero con tanta disciplina es comprensible que en ocasiones necesite romper ese estancamiento, ese aislamiento y simplemente escapar. No estoy justificando ni el alcohol ni las drogas que han encadenado a tantos grandes escritores pero si existe un nivel o una necesidad de escapatoria mas o menos irresponsable.

4. Los individuos creativos alternan entre la imaginación y la fantasía, en un extremo, y un arraigado sentido de la realidad en el otro (Csikszentmihalyi).  A menudo  la imaginación se opone a ese  “tocar de pies en el suelo”,   al preguntarse si servirá para algo ese proyecto o será una pérdida de tiempo lo que solo se resuelve con tesón y energía  física en un camino entre ambas.

5. Las personas creativas parecen albergar tendencias opuestas en el continuo estado entre  entre extraversión e introversión (Csikszentmihalyi): todo encierro en uno mismo para hallar una idea implica un estado de introversión pero que una vez hallada esa idea, terminado ese libro o esa partitura o, incluso, un plan de comunicación  o una campaña publicitaria el ser creativo busque  su lugar en la extraversión, en comunicar el placer del descubrimiento entre los suyos , en una celebración festiva muy alejada del estado sosegado  y consciente en el que habitaba.

6. Los individuos creativos son también notablemente humildes y orgullosos al mismo tiempo. De nuevo la duda de si uno será capaz y la felicidad de saber que sí cuando uno alcanza el descubrimiento en se momento de hacerse valer, de publicar el hallazgo y sentirse satisfecho de uno mismo.

 

7. En todas las culturas, los hombres son educados para ser «masculinos» y descuidar y reprimir aquellos aspectos de su temperamento que la cultura considera «femeninos», mientras que las mujeres, objeto de las expectativas contrarias (Csikszentmihalyi):  entre los creativos, hombres más sensibles, más familiares, más próximos  y mujeres más dominantes, más autoritarias. que escapan del género del que se presupone para cada uno. Esa invasión en el otro acaba dando resultados brillantes cuando cada uno es libre de actuar y de manifestarse. Para nada estamos tratando de homosexualidad y bisexualidad si no del disfrute del libre albedrío, de reconocerse uno en cómo es y que esa forma de libertad libera también la creatividad.

8. Generalmente se piensa que las personas creativas son rebeldes e independientes. Sin embargo, es imposible ser creativo sin haber interiorizado primero un campo de la cultura (Csikszentmihalyi). Cada uno deberá dominar su terreno, su campo de desarrollo. Gardner afirmaba que podemos poseer y jugar con dos o, incluso, tres inteligencias pero que no podemos ser creativos en todo. Y cuando uno domina su campo artístico (la fotografía, el cine, la música, la publicidad, la literatura) uno puede romper sus estructuras y mirar más allá: pero solo después de dominar ese campo de expresión.

9. La mayoría de las personas creativas sienten gran pasión por su trabajo aunque también pueden ser objetivas con respecto a él.

10. Finalmente, la apertura y sensibilidad de los individuos creativos a menudo los expone al sufrimiento y el dolor, pero también a una gran cantidad de placer (Csikszentmihalyi). El trabajo solitario de la creación expuesto a la presión social, a un equipo de trabajo en una agencia o a otros factores puede llevarnos hasta la desesperación, a la intolerancia, a la pérdida de fe en uno mismo y luego, de nuevo, al placer en uno mismo, de alcanzar ese objetivo, de hallar la idea huidiza que perseguíamos y su exposición , ejecución, el placer de haber llegado hasta allí y de pensar “valía la pena anda ese camino”.

 

HOWARD GARDNER
1.El Ser Creativo es aquella persona que resuelve problemas con regularidad, elabora productos o define cuestiones nuevas en un campo considerado nuevo pero que es finalmente aceptado en un contexto cultural concreto.

1.1.Una persona tiene que ser creativa en un campo y no en todos: hay que cuestionar la noción de una calidad creativa y aplicación universal: ver las 8 inteligencias múltiples. Mihalyi de nuevo:)

1.2.Los individuos creativos exhiben de forma regular su creatividad. Las personas creativos desean ser creativas y organizan su vida en orden a aumentar su probabilidad de conseguir una serie de avances. No se es creativo a ratos. Recuerden “creatividad como actividad autotélica” que obtiene finalidad en si misma.
1.3.Las actividades creativas solamente son reconocidas como tales cuando han sido aceptadas en una cultura concreta. No se es creativo en si mismo sino que la creado. es intrínsecamente una valoración comunitaria o cultural: no hay otros jueces. Los guardianes de la creatividad , los miembros de un jurado, de una comunidad de expertos, de docentes  son los que aprueban , reconocen la aportación en ese campo. No es uno mismo quien se autoproclama creativo sino  que es designado por ese grupo por su aportación en una área determinada.

Si prefieren, por falta de tiempo, un comentario vivo  por encima del escrito, recuerden que esos temas son tratados, con menor profundidad en el Canal Creatividad 3.5 en Youtube. Agradeceré sus valoraciones.

¿CÓMO SE ESCRIBE UN LIBRO? EL PROCESO CREATIVO DE UN LIBRO DE MUERTOS

No crea el lector que aquí desvele los misterios recónditos de la escritura de un libro. Aunque me gusta el reto de intentarlo, algún día.
Lo que aquí incluyo es el proceso que me llevó a la escritura del libro LLAMADAS DESDE EL CIELO que estos días de difuntos, tiene cierto sentido.
Es un libro tierno como el pan, ácido como el limón recién recogido, espiritual, de auto-ayuda cuando alguien perdió a uno de los suyos, para reír y para llorar, homenaje a los libros y a sus autores, una fábula con moraleja y casi novela negra entre los vivos que disfrutan en el paraíso y los muertos de la Camorra.

¿Cómo nace y se hace, crece y aparece ante la luz del lector, un libro?

“LLamadas desde el cielo” nació poco antes de las nueve de una mañana de veinticinco años atrás, camino de la escuela. Mi hijo Aleix, de apenas cuatro años, y poco antes de llegar, repentinamente, me preguntó:

–Papá… ¿en el cielo, hay teléfonos?

No recuerdo qué le contesté, pero sí supe, al instante, que acababa de nacer una historia. Aquel mismo anochecer dibujé sobre una cuartilla algunas notas de alguien que pedía en su testamento ser enterrado con su telefonino. Pero nunca pasé de aquellas notas introductorias.

Por aquel entonces acababa de publicar mi primer libro. Serían necesarios otros doce para que, en el mes de julio de 2004, abandonada mi actividad como director creativo en una agencia de publicidad y siendo la escritura mi único destino, me decidiera a iniciar mi viaje particular hacia Nápoles y hacia el cielo, tan cercanos el uno del otro..

Escribir este libro entre los años 2004 y el 2005 se convirtió en un hecho necesario, en un acto imprescindible en mi vida sin pensar en el éxito o la repercusión de la obra. Me movía una desazón interior, agitada continuamente por la prensa, con las fotografías en primera página de las víctimas de la guerra en Irak, pero también de los jóvenes y adultos muertos en el atentado terrorista en Madrid, en un interrogante continuo agravado por la hipocresía política actual, el desplante de los altos mandatarios que ya entonces perseguían la gloria personal por encima de la práctica del bien. Traducía el libro en el año 2015 que la guerra de Siria ocupaba aún las primeras páginas de los medios internacionales y el fenómeno migratorio, ese gran éxodo de los desposeídos, la muerte colectiva y la vergüenza de las instituciones arañaban muescas profundas en almas sensibles como la mía. Alguien podrá acusarme de melodramático, de perseguir la complicidad del lector si digo que muchas de estas páginas que el lector ya ha recorrido fueron escritas en medio de lágrimas, abierto el dolor, acumulado y retenido desde la lectura y la visión de las imágenes de un mundo estúpido que nos invade e insensibiliza a través de la televisión y otros medios. Quizás fueron lágrimas dulces y amargas –¿qué es la vida, sino una triste tragicomedia?–, expiación de culpas, vergüenza de ser humano que ve como sus hermanos han convertido el paraíso en un infierno por los caminos de la violencia, en la frivolidad de la indiferencia, en la corrupción, en el engaño, en la soberbia, en la lastimosa mediocridad…

Escribir este libro: poco más me interesaba. Partía con miedo a la crítica literaria sujeta, a menudo, por sesudos intelectuales que murieron, sin ellos saberlo, mucho tiempo atrás y por la opinión del lector que iba a rechazar mi provocación en el momento de escribir sobre el cielo. Sigo creyendo que cuando uno tiene el convencimiento y la necesidad de expresarse tiene también el derecho y el deber de hacerlo por encima de cualquier otra consideración. Si alguien se siendo ofendido al leer estas páginas habrá hecho bien de rechazar o tal vez abandonar el libro, como yo hago tantas veces con los programas de televisión o libros mal cosidos, metafóricamente hablando.

Para escribir este libro solo me hacía falta fe y confianza. Y, después, algunos conocimientos. Para la fe no precisaba de ninguna documentación, pero para construir y hacer verosímil esta historia sí necesitaba equipaje: el viaje iba a ser largo. Fue así como en el mes de junio de 2004 me inscribí en el Instituto de Estudios Italianos de Barcelona para cursar primero de lengua italiana con la intención de tener un dominio suficiente para imitar, en mi lengua, la musicalidad de este idioma tanto en la construcción de las frases, como en palabras y sentencias que dinamizaran las intervenciones de los personajes También necesitaba profundizar en la cultura italiana y una particular manera de ser y de ver la vida. Para lograr este propósito viajé a Nápoles en el mes de octubre para conocer, de a pie, los quartieri spagnoli, las iglesias y las calles por donde transitaban los personajes. Todos los topónimos e indicativos existen, y sólo habrá que seguir las indicaciones del libro para encontrarse inmerso de pleno en la ficción. Amé a Nápoles y a los napolitanos, un pueblo lírico y apasionado, hospitalario, orgulloso de una ciudad de la que se ha escrito: “Ver Nápoles y después morir”. No pretendía caer, en el libro, en un recorrido turístico –una tentación difícil de desterrar–, pero sí construir un pequeño canto de amor a esta ciudad del sur de Italia con tantas iglesias como Roma y, posiblemente, la más devota del país, donde se vive de una manera más explícita el sentimiento religioso. El hecho que los napolitanos comparten la lengua italiana con el dialecto napolitano –o partenopea– dificultaba la escritura en cuanto a la elección del registro con que se expresan los personajes. Opté finalmente por una opción intermedia, una mezcla colorista –no muy alejada de lo que sucede en las calles–, alternando palabras del italiano y del napolitano…

El libro pretendía ser un homenaje al neorrealismo italiano, el cine de la posguerra que nace como un cinema-verité mostrando las penurias de la supervivencia en tiempos difíciles y de la “Roma, citta aperta” que dirige Roberto Rossellini en el año 1945 y que el tiempo la convierte en un monumento fílmico con esa fuerza de la naturaleza que era la actriz Anna Magnani. “Llamadas desde el cielo” era también un homenaje al cine nacido en Italia y especialmente al subgénero conocido como “de los teléfonos blancos”, comedias mundanas y costumbristas que en los años 30 divertían y entretenían a los italianos y en los que siempre aparecía un teléfono blanco. De hecho, todo el libro es un tributo a la cuna del mediterráneo que es Italia: no solo a sus grandes genios que aparecen entre las páginas del libro sino también a grandes creadores como el dramaturgo y cómico Eduardo de Filippo o al pedagogo y escritor Gianni Rodari. La expresión “Hay que esperar a que pase la noche” en boca de Angela María es la última frase de Napoli Milionaria! estrenada en marzo de 1945, la obra maestra de Eduardo.

“Hay que esperar a que pase la noche” para el teatro italiano no es solo una réplica teatral, sino, sobre todo una lección de vida, una dolorosa contemplación del pasado y también una mirada a un Mañana que sigue, que espera, más que el alba, los años por venir. “Porque, lo sabes de sobra, Eduardo, venimos de lejos, pero vamos más lejos todavía” escribió Giorgio Strehler (citado por Ana Isabel Fernández, Eduardo de Filippo, un teatro, un tiempo, Fundamentos, Madrid, 2004).
Artífice de la tragicomedia, divulgador de los escenarios napolitanos (Quartieri Spagnoli) “Llamadas..” acaba siendo todo un homenaje a De Filippo: la religiosidad, los valores humanos, el paso de la tragedia a la farsa, entre el realismo y la metafísica, entre la sceneggiata napoletana, la comedia popular y el drama existencial.
Y las influencias de Rodari, autor de “La torta in Cielo/ La tarta voladora” y “Cuentos por teléfono” recorren y esponjan la obra donde, frente al infierno de la Camorra napolitana se contrapone un cielo de felicidad y bondad donde los grandes creadores siguen ovillando sueños. Pero en el proceso de escritura imaginaba también a Federico Fellini y a Giulietta Masina y su Intervista, una corrosiva crítica al mundo de la televisión.

Para construir el cielo, dejando atrás Nápoles, dispuse de mi imaginación y de las valiosas aportaciones de escritores y pintores que, mucho antes que yo, se atrevieron a viajar al cielo. La lectura de los episodios correspondientes a la visita del purgatorio y del cielo que hace Dante en la Divina Comedia, la relectura de algunos de los libros de la Biblia, especialmente los más poéticos (los “Salmos”, el “Cántico de los Cánticos” y las “Lamentaciones”) y los sapienciales (“Proverbios” y “Sabiduría”) fueron el punto de partida bibliográfico, al cual habría que añadir muchos otros, puramente religiosos y, aún, filosóficos. Menciono, especialmente, “Conversaciones con Dios” de Neale Donald Walsch y “Pero, ¿qué diablos hacía Dios antes de la creación?” del dominicano y filósofo Bernard Bro. Algunos de los cánticos o sentencias pronunciadas por los personajes del libro no me pertenecen; proceden directamente de la Biblia. La expresión en boca de los niños al recibir a Gian Paolo en el paraíso y sobre el hecho de volar corresponde al salmo 104, versículo 3; aquella en que el niño habla con su madre pertenecen al salmo 103, versículos 3 a 6, y sobre la fugacidad de la vida al mismo salmo, en sus versículos 15 y 16; la respuesta, bastante conocida, del joven padre Zanzucchi (“A Dios, lo que es de Dios…) pertenece al evangelio de San Lucas, 20, 25; el canto de peregrinaje pertenece al salmo 133, versículos 1 a 3. La invitación final de Jesús “Comed y bebed todos y empaparos de amor” pertenece al Cántico de los Cánticos, 5, 1. Los árboles y las plantas que aparecen en el paraíso, han sido recogidos de varios libros: de la Biblia y de la magnífica aportación del erudito Jean Deulomeau en ”Historia del Paraíso”, libro de cabecera. La breve relación de nombres creados para llamar a Dios procede de los dos volúmenes publicados por Fray Luis de Leon en 1583 “De los nombres de Cristo”.

Pictóricamente he analizado tantas pinturas que hacer un recordatorio sería un trabajo excesivo. Me interesaban, especialmente, los seres angelicales, si bien, cómo ha quedado visto, he dejado poca constancia y todavía menos definición. Sus tipologías, sus funciones, las actividades celestiales, sus oficios, así como los hábitos y forma de vida me han sido proporcionadas por el libro “Ángeles, una especie en peligro de extinción” de Malcom Goldwin y “¿Existen los ángeles de la guarda?” de Perre Jovanovic, entre otros y por numerosos libros de historia del arte entre que cabe mencionar Angele e Demoni, una edición especial de lo Expreso aparecida en Italia coincidiendo con mi llegada a Nápoles. Cuando escribía sobre las cortes celestiales, tenía ante mí las pinturas de Hyeronimus Bosch, Rubens, Caravaggio, Gaudenzio Ferrari, Giovanni Blilivert, esculturas de Bernini y, especialmente, del gran Miquel Àngel. También Botticelli, El Greco, Bosch, Tiziano, Tintoretto que quiero creer que se ven en este libro como passepartout para gozar de esas llamadas.
Los paisajes celestiales son únicamente competencia mía. Sólo quería ofrecer una cata, consciente de la imposibilidad de éxito. La extensión limitada del libro me imposibilitaba, por otro lado, efectuar un viaje extenso por uno de los lugares más soñados, del que se habla tanto y tan poco se sabe, y donde, reconozco me encontraba con un sosiego y una paz imposibles de hallar en nuestro mundo con la ayuda de los arquitectos musicales de Dios, educando mis oídos con la “Pasión según San Mateo de J. S. Bach”, con John Williams y su estremecedora partitura para “La lista de Schindler”, con la obra maestra de Ennio Morricone sobre las misiones jesuitas “La misión” y a Alexander Desplat, a Mozart, Haendel, Beethoven. Las napolitanas escogidas para el libro son algunas de las más populares y aquellas que, rompiendo fronteras, se han extendido por toda la vieja Europa: “Parlami de amore Mariú” (C.A.Bixio, letra de B.Cherubini), “‘O Sole mio” (E.di Capua, letra de G.Capurro), “Core’ ngrato” (Salvatore Cardillo, letra de Cordiferro), La Serenata (F.P.Tosti , letra de G.A.Cesareo) la célebre “Funiculí Funiculà” (Luigi Denza, letra de P. Turco), “Mattinata” (letra y música de Ruggiero Leoncavallo), “Marechiare” (F.P. Tosti, letra de Salvatore di Giacomo) y “Adduormete cu me” (E.Murolo, letra de Tagliaferri). Estas y otras muchas de Josep Carreras, Luciano Pavarotti, Massimo Rainieri y Pepino di Capri me alegraron la escritura.

Las fotografías en blanco y negro realizadas en Nápoles aquellos días como testigo gráfico y literario de mi estancia en la ciudad del Vesubio, además de Pompeya y Herculano, aparecerían publicadas en la revista “Puzzle” (diciembre de 2004). Dos escrituras, la fotográfica y la literaria, llenaron mi estancia de una elevada felicidad. En Nápoles escribí el segundo acto del libro. La escena del milagro fue escrita en la terraza del café literario Intro Moenia, en la piazza Bellini. Curiosamente, inmerso en la emoción de la escritura, a pesar del alboroto de un sábado al atardecer, conocí a Giulia, una hermosa muchacha que, sentada en una mesa con sus amigos, se me acercó, despertada la curiosidad y excusándose, para saber qué escribía con tanta delectación. Se abrió una conversación apasionada sobre mi libro y sobre la creación en una amistad que aún continua.

“Trucades des del cel” (Editorial Barcanova) apareció en Barcelona en el año 2006 en su versión catalana con una buena acogida de prensa. La Vanguardia tituló su crónica con un “Jordi Folck novela un cielo poblado de escritores, artistas y actores” y Diari de Tarragona “Papá, hay teléfonos en el cielo?

Josep Maria Aloy, crítico literario de diversas publicaciones escribió: “Es un libro que arranca muy bien, escrito con mucha gracia y con mucho humor aunque, en el fondo, esté el tema de la muerte. La primera parte es excelente. El libro me gusta porque tiene presente el mundo de las letras y encuentro interesantísimo que alguien se acuerde todavía de Calvino, de Rodari, de Dahl con todas las referencias al mundo de los cuentos infantiles y todas sus bromas y “boutades” contra la especie humana.
Reconozco que me gustó leer ese comentario de Aloy viniendo de un crítico. Pero me pareció algo mucho más hermoso cuando una noche recibí la llamada de un muchacho de 12 años, compañero de escuela de mi segundo hijo Eduardo. Le había pedido el teléfono y él se lo dio. De ese muchacho sabía que era un gran lector: devoraba libros y a veces no entregaba sus tareas escolares por que se había pasado la noche leyendo. Me llamó para decirme que de todos los libros que había leído en su aún corta vida ése era el que más le había gustado. En esa novela coral donde el protagonista tiene 12 años había encontrado sentimientos y emociones compartidas. Me emocionó. Otras dos muchachas, menos atrevidas, le hicieron a mi hijo comentarios parecidos.
Que un público adulto me hiciera llegar comentarios elogiosos era algo para agradecer: el libro es una fábula sobre la vida y sobre la esperanza más allá de la muerte y para aquellos que se acercan a ese último viaje el libro les colma de expectativas felices.
¿Pero qué podía aportar a los niños?
Creo que ellos poseen la inocencia, perdida ya para muchos adultos, de creer en un cielo, de creer en los seres de luz, pero también en las tinieblas y en los ángeles caídos. Y que la emoción que los niños sienten también es más pura, más limpia porque poseen el tesoro de la imaginación más libre.
Creo que con este libro conseguí una obra dirigida a toda la familia donde cada generación puede extraer valiosos mensajes para reconocer a esta vida como el mejor de los viajes y el más allá como un destino final justo y hermoso. Cuando, en una de las múltiples presentaciones de este libro en Barcelona se me acercaron diversas personas para agradecerme la escritura de “Llamadas” que tanto les había ayudado en la muerte, siempre dolorosa y reciente de sus seres queridos, supe que mi trabajo había concluido y que ya era momento de dejarle volar, de sumar lectores, de traducirlo a otras lenguas y de brindar al lector esa ayuda, esa fe, esa esperanza que el vivir de cada día menosprecia y agota y que necesitamos como el más pequeño y frágil rayo de luz.
Que así sea.

LLAMADAS DESDE EL CIELO, de Jordi Folck, de venta en las librerías españolas y en Amazon en papel y e-book
Editado por VOCES PÚBLICAS SL

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